Nicolás Durán de la Sierra

Vargas Llosa, la china Presley, Chabela, Marisa y la Fujimori

Dos son las tormentas que se ven en el horizonte peruano, por lo que sería sano que, de menos los católicos, se acojan al Señor de los Milagros, patrono de Lima. Podrían buscar cobijarse al amparo de San Martín de Porres –Martín de Porras Velázquez, antes de la exaltación- también vecino limeño, pero dicen que el primero es mucho más efectivo si se pretende prodigios que si bien no alcancen proporciones bíblicas, sí que sean gordos.

La primera tormenta la detonó la aparición de Mario Vargas Llosa, su gurú literario, en los terribles “papeles de Panamá”, la genial picardía orquestada por los gringos. Sostiene Vargas que no, que es un “pequeño malentendido” y allá en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, dijo recién que si bien apareció su  nombre “en una firma que nunca existió”, ello es un equívoco de “los abogados que se ocupan de mis derechos de autor”.

Para colmo y como si fueran pocas las penurias del autor de Cinco Esquinas, novela que Alfaguara promociona como erótica, su visita a Washington, donde recibiera el premio Living Legend, fue cubierta por Vanity Fair, revista de modas que censuró el vestido de la china Isabel Presley. Cierto es que la prenda deja que desear -el drap le sienta muy mal- pero la socialité filipina hace lo que puede, aunque eso no sea mucho…

Esta desdichada coincidencia hizo que estallara el ganador del Premio Nobel y tildara de “amarillistas” a los reporteros que le hacían bullying, sobre todo a los españoles, que querían un escándalo fiscal.  A los del magazine de moda no les dijo nada porque la edición no había salido, conste. La que se mosqueó fue la Presley, pero él la consoló haciéndole ver -todo paciencia- que los anglosajones no saben nada de modas.

Dice la prensa rosa de Madrid, quizá la más chismosas del mundo, que la Presley enamoró al escritor cantándole bajo la regadera la copla ‘Mario el alegre’, aquella de “Marito tiene un pañuelo/ con un te quiero que entre suspiros le bordé” Se dice que se la enseño la propia Isabel Pantoja, cantaora sevillana que acaba de salir de chirona nada por evadir impuestos, que allá sí que se toman a pecho los delitos fiscales.

     Pero vamos a la miga: el baldón del español nacido en Perú, que vive con una china nacida en Filipinas y tiene su fortuna en las Islas Vírgenes Británicas, acusa el periódico La Vanguardia, puede afectar al proceso democrático en su lejana tierra natal, pues su nueva novela es una cruda radiografía de los postreros días de la dictadura de Alberto Fujimori, todo ello aliñado con  unas tanto notables como rijosas encamadas.

No es esta la prima vez que el peruano se mete en ardientes vericuetos, pero en este caso lo novedoso es que navega por las aguas de Safo, helena de flexible sexualidad y excelente pluma. «Hay que tratar el sexo con naturalidad -sostiene Vargas- hemos pasado por Freud, por toda la cultura sexual de nuestro tiempo, que es rica y variada, y deberíamos saber que en lo que respecta al sexo no existe una normalidad y una anormalidad”.

Sostiene Vargas y lo hace mejor que Pereira, que en el sexo “las fronteras se confunden y se borran y las posibilidades son infinitas”. El aserto da que pensar y no se hace aquí referencia a las preferencias del escritor, sino en lo que toca a si lo sostiene mejor que Pereira, o no. Antonio Tabucchi, famoso autor ítalo de la novela Sostiene Pereira, sostiene que el suramericano está más loco que una vicuña loca, pero eso es discutible.

Por su parte, El Escriba sostiene que la liberalidad sexual exhibida por el autor de La guerra del fin del mundo tiene cierto aroma a la Presley, es decir, que acaso ella tuvo que ver con el talante cool del escritor. Asimismo, todo bipolar, sostiene a la vez que no, que en cuanto a las rarezas sexuales -casarse con Patricia Llosa, su prima, no es común- él traía largo historial… Total, que lo de sostener cosas, ya resulta fatigoso.

El caso es que el escándalo está sabroso y, con todo y todo,

Cinco esquinas, “fresco de la sociedad peruana, desde la cúspide a lo más humilde”, a menos de un mes de su salida -se publicó el 3 de marzo- ya se ha reeditado dos veces con una circulación de unos 200 mil ejemplares en América Latina, Estados Unidos y España y Pilar Reyes, directora de la dicha editorial, avisó que se prepara una nueva reedición con un tiraje similar.

Bueno, pero no todo es fiesta, por lo que Chabela y Marisa, las heroínas del thriller, han de sufrir también la helada ducha que diera la revista Hola: “Vargas Llosa, llama más por su vida íntima que por su vida interior. La camas de las que quieren saber los millones de lectores no son las de las ruidosas escenas lésbicas, sino de la que comparte con su nueva pareja…” ¿Qué se querrá decir con eso de ‘ruidosas’? ¿Ya está en audiolibro?

La salida en marzo de Cinco esquinas no fue gratuita, pues Vargas Llosa, candidato a la presidencia de Perú en 1990 que fuera derrotado por Alberto Fujimori, buscaba que su novela incidiera en el proceso electoral en el que Keiko Fujimori, la candidata hija del genocida peruano, tiene posibilidades de ganar, y hete aquí que se llega a la segundo de las tormentas avistadas en el cielo del país andino.

Resulta que la junior con nombre y apariencia cetácea a la que llaman “kiki”, logró la victoria en la primera vuelta electoral y cual se dijo, no ve lejano su arribo a la Casa de Pizarro, oficial residencia peruana. Confía en imponerse también en la segunda ronda. Allá la presidencia la alcanza el candidato que tenga más del cincuenta por ciento de los votos, lo que legitima al gobierno en turno. Por acá, eso de la legitimidad no se estila.

Los analistas políticos de Lima, sobre todo los de izquierda, están sorprendidos del apoyo popular que ha obtenido Keiko, candidata de derechas, a quien se le vincula con las crímenes cometidos por su padre -formó parte de su gobierno- y de ser eslabón de la cadena de corrupción que enriqueció de manera escandalosa al exmandatario. Escandalosa allá, claro, que aquí cualquier gobernadorcillo tiene las uñas más largas.

Para dichos analistas, la mayoría peruana tiene tan escasa memoria histórica como la mayoría mexicana, y es por ello que, pese a los oscuros antecedentes de la “kiki”, la están apoyando. De hecho, puntualiza uno de ellos, los peruanos están dando su apoyo a quien ahora encabeza el mismo grupo político que, con su padre a la cabeza, no sólo los engañó y los agredió, sino que hasta les robó. Eso por acá sí que se estila.

No sobra decir que resulta vergonzoso el que la desmemoria histórica de la mayoría mexicana venga a ser parangón de la desmemoria peruana, pero aún más penoso es que la acusación tenga fundamento. Sin ir más lejos, véase si no el delincuencial perfil de los más de los actuales candidatos de Quintana Roo, y el apoyo que hoy tienen, ni más ni menos, del pueblo del que se han servido y se sirven a manos llenas.

De las tormentas que enfrenta Perú, la literaria es la menor; de la otra sí que hay que temer. No obstante, en esta columna se pide a tales analistas que si se trata de incordiar con el tema de la desmemoria, es mejor que miren al austro, es decir, al sur. La aclaración va para los que no tengan diccionario y, de paso, para incordiar al finolis de Mauricio Macri y a las mayorías que lo llevaron de huésped, con todo y perro, a la Casa Rosada.

A vuela pluma, que el espacio es poco, a Don Mauricio, se le acusa de ser uno de los empresarios que se enriquecieron con la “guerra sucia” argentina, en especial luego del “Golpe de 1976”; el que llevo al poder al genocida de Jorge Rafael Videla. Salido de la Universidad Católica de Argentina, sus nexos con el clero y sus campañas (Próvida) han sido evidentes. Su talento político es similar al de Enrique Peña Nieto. Véase:

A principios de año, acaso en una exaltación mística que le hubiera envidiado la mismísima Teresa de Ávila, se le ocurrió subir a su perro “Balcarce” al presidencial Sillón de Rivadavia (en loor al primer presidente argentino) lo que generó irritación popular. Dicen que hasta doña Agustina, la paseadora oficial del perro, se molestó; Juliana Awada (se pronuncia ‘Auada’) su esposa, le recomendó no beber tanto.

Además, por si fuera poco, su nombre salió en los “Papeles de Panamá”, donde se le acusa de haber sacado millones de dólares de su país para domiciliarlos en un paraíso fiscal. Todo un rufián, y tuvo apoyo mayoritario de una sociedad que hoy no sabe qué hacer con él. Si le llega a ir mal puede venir a México, donde la clase política imperante lo recibirá como a un colega. Por cierto, a su perrito le llama “el balca”; ingenioso que es.

Como se puede ver, el país del bife y el mate bien puede ser tomado, en lugar de México, como parangón de la desmemoria histórica. Aparte, se halla más cerca -a unas cinco horas de vuelo- de los analistas peruanos. De no darse el cobijo del Señor de los Milagros, el horizonte peruano es borrascoso. Para que no quede en el tintero, El Escriba sostiene que Marisa está mucho más apetecible que Chabela…

Comparte tus comentarios
Etiquetas

Nicolás Durán de la Sierra

Originario de la Ciudad de México (1960) estudió periodismo en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con cursos externos de filosofía e Historia de la Literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM Y de Economía en la Universidad Autónoma de Madrid, España.
Botón volver arriba
Cerrar