Psicología

Una “ocupa” en mi cabeza

¿Por qué algunas personas no pueden dejar de pensar en su expareja?

Hay quien, para olvidar, hace en el día mil cosas distintas, se enreda en relaciones rebote, llenas de besos para un apuro, el de olvidar a la expareja. El esfuerzo por distraerse del dolor de una ruptura resulta, en ocasiones, agotador. Buscar el apoyo social de la familia y los amigos es de las mejores estrategias para superar la ruptura y el desamor. Con mayor frecuencia, esta es una maniobra o habilidad  que utilizan más las mujeres que los hombres.

Hace tiempo, que los psicólogos sabemos que las formas y estrategias que utilizamos para recuperarnos de fracasos y rupturas sentimentales, pueden depender del género de la persona. Una de las diferencias más contrastadas entre cómo se afronta la separación, está en la mayor disposición masculina para pensar positivamente en su ex (sobre esta particular circunstancia puedes conocer más aquí, pero eso sí, hazlo después de terminar de leer este artículo. Gracias). Esta conducta contiene un componente evolutivo, de maximización de las aptitudes reproductivas en base a relaciones a corto plazo, y un factor psicológico de dependencia. En general, los hombres, tienen muchas más dificultades para superar una ruptura romántica.

Es habitual que los hombres, en las rupturas de pareja, vivan en una contradicción mayor que la que afecta a las mujeres. Las mujeres, son más ágiles en desprenderse de los aspectos positivos de la relación rota y centrarse en la frustración de sus expectativas y la insatisfacción de la vida en pareja. Esto les facilita transitar más asertivamente por su fase de duelo, gracias a que buscan más el apoyo social. El hombre, mantiene la esperanza de una relación de recuperación (incluso habiendo iniciado otros contactos). En numerosos casos no tienen una percepción clara de qué causó la ruptura. Tener una actitud de postergar la aceptación, una especie de “adormecimiento mental” de la realidad del final de la relación, provoca que los hombres tengan mayor dificultad para seguir adelante con sus vidas, cerrando el libro de su relación anterior.

Que los hombres se comen más la cabeza tras la separación y, especialmente, tras los primeros meses en que parecen  indolentes, es un hecho científicamente demostrado. Por ejemplo, investigaciones de la Universidad de Binghamton (USA), han establecido que a los hombres les va peor que a las mujeres después de una ruptura. Este hallazgo es válido no solo para las relaciones de pareja, sino también en casos de divorcio o muerte de la pareja. Esta circunstancia, hace que lleven vidas más solitarias y relaciones más competitivas con otros hombres.

Rumiar pensamientos es una rutina habitual en quien se encuentra ante la pérdida del apoyo social que, en numerosas ocasiones, proporcionan las mujeres. Que las mujeres estén más acostumbradas a compartir sus emociones y preocupaciones con otras mujeres, tanto como habladoras como oyentes,  las libera, de alguna manera, o aminora, el impacto del calvario de los pensamientos circulares en torno a la expareja. La gestión de las emociones, en los hombres, es más solitaria. Este aspecto me llamó especialmente la atención y acudí a la doctora en psicología Mila Cahue y a lo que explica en sus libros Amor del bueno y El cerebro feliz. Las mujeres suelen manejar mejor el estrés, a cualquier nivel,  hablando. Los hombres necesitan actuar y en ocasiones se pasan de frenada sobreactuando. Los intentos de reconciliación están repletos de idealización de la exmujer y de miedo a la soledad.

Un factor muy importante, por el que los hombres echan de menos su relación de pareja con más intensidad, es el hecho de perder la comodidad con la que viven en pareja. Estudios de Harvard Medial School, ya vienen indicando desde hace muchos años, que la salud de los hombres casados es mucho mejor que la de aquellos que permanecen solteros o se han divorciado y continúan solos. La percepción de haber perdido calidad de vida tras la ruptura es igualmente, un pensamiento recurrente y majadero, del que es difícil liberarse. Tener a la expareja en la cabeza y todo lo que con ella se marchó, hace que la superación de la ruptura sea más complicada, se les ponga cuesta arriba a los hombres. Cuando esto sucede, el duelo necesario para salir de esta situación, para dejarla atrás y continuar con una vida mejor, se complica mucho. Lo mejor es comprender que se necesita ayuda, y pedirla.

Paradójicamente, los hombres son los más reacios a la psicoterapia. Se trata de obstáculos de carácter cultural y machista que, una vez superados, produce para ellos un gran beneficio en su vida cotidiana.

Comparte tus comentarios

TodoiRevista

Todoincluidolarevista.com es un medio electrónico que tiene por fin dar información veraz y honesta de lo que sucede en los ámbitos municipal, estatal y nacional.
Botón volver arriba