Eros Ortega Ramos

Un ojo por un cajón de estacionamiento

as fatídicas consecuencias de no saber controlar las emociones

El día miércoles 10 de julio del año en curso me encontraba tranquilamente navegando por Facebook cuando vi un video que me impresionó mucho, al grado de dudar de su veracidad, ya que en él se podía apreciar a un hombre con un cuchillo clavado en su cabeza, así como con una hemorragia severa pero que no impedía que estuviera consciente, ya que inclusive se alcanza a apreciar en el mismo como realiza una llamada por celular. La imagen del herido se muestra a continuación:

Poco a poco el video comenzó a hacerse viral no sólo en Facebook, sino también en Twitter y en otros medios de información que dieron a conocer la noticia del incidente: “Un hombre perdió su ojo luego de que otro sujeto le clavara un cuchillo en la cara. La agresión se dio porque ambos discutían por un lugar de estacionamiento en un centro comercial de Veracruz. Los hechos ocurrieron durante la tarde de este miércoles en el fraccionamiento Floresta, en la ciudad de Veracruz” (AnimalPolítico, 11/VII/19). El video del incidente se puede ver a continuación

De acuerdo a diversos reportes emitidos por parte de las autoridades locales, el lesionado de nombre Domingo Alejandro de 47 años de edad, estaba a punto de estacionarse en un cajón de estacionamiento ubicado en el supermercado Soriana Floresta, en el puerto de Veracruz, cuando con alevosía otro automóvil le ganó el lugar. Esto desencadenó el enfado del agredido, quien inmediatamente descendió de su vehículo para reclamarle al otro conductor, identificado como Armando “N” (de quien se desconoce, al menos por el momento, sus apellidos) por haberse estacionado. Momentos después de haber iniciado una discusión y haber intercambiado algunos insultos, el atacante “N”, que supuestamente es trabajador de la empresa Bimbo, sacó un cuchillo de considerable tamaño para clavarlo a sangre fría en el ojo izquierdo de Domingo. 

Increíblemente, el agredido no perdió el conocimiento en ningún momento, al contrario, siguió hablando y reclamando al atacante: “¿Qué es? ¿Cuchillo? ¿Desarmador? Cuchillo, su puta madre, no mames, y aquí (refiriéndose a su ojo), cabrón. Ya valió verga mi ojo, chingada madre. Es de hombres, de puños chingao. No por un puto lugar, pero es que me encabrona que me hagan eso. No se vale. TAN CONTENTO QUE VENÍA HOY, CHINGA”. Asimismo, pudo detener a su agresor que se encontraba pasmado ante la grave herida que le había causado, pidiendo auxilio a policías navales que lograron su detención. 

Posteriormente, Domingo Alejandro fue trasladado al Hospital 20 de Noviembre en donde fue intervenido de emergencia para retirarle el cuchillo, empero, tal y como los médicos pronosticaron, perdió su ojo izquierdo. Las autoridades del Hospital Regional de Veracruz informaron que aunque su estado de salud es grave, está estable y en observación continua.  

Por otra parte, las autoridades de Veracruz informaron que las investigaciones en torno a este caso avanzan y que buscarán que al agresor se le impute el delito de tentativa de homicidio: “El fiscal de la entidad, Jorge Winckler Ortiz, detalló que la Fiscalía solicitó prisión preventiva para Armando “N” pues peritos de la dependencia consideran que la agresión no fue en defensa propia, como alegaba, sino que hubo ventaja pues la otra persona, involucrada en la reyerta, no portaba ningún arma” (ReporteIngido, 12/VII/19). Para su desgracia del atacante, de ser encontrado culpable, podría pasar hasta 15 años en la cárcel por los ilícitos de lesiones, que ponen en riesgo la vida, y homicidio en grado de tentativa.  

El escalofriante video no únicamente muestra la falta de empatía por parte del agresor, sino también una ausencia total de valores, e inclusive un inminente desorden mental que tiene que ser atendido a la brevedad ya que vislumbra un posible atacante en potencia a futuro, pero lo más importante desde el punto de vista de un servidor; muestra una pequeña parte de la enorme descomposición social que actualmente se vive en nuestro país, misma que como en este caso se aprecia, ha privado del raciocinio a la persona que se enoja o frustra, desencadenando en ella el deseo de perpetrar un acto de barbarie que va más allá de la simple agresión, o sea, que tiene como fin dañar e inclusive poner en riesgo la vida de la persona en la cual se descarga la ira.  

¿Qué debe de pasar por la mente de una persona al momento de querer hacer un daño irreparable a otra? ¿Qué hay detrás del acto de enterrar un cuchillo en la cabeza de alguien más? ¿Qué hay de la conciencia que, en teoría, tendría que frenar el deseo de agredir a un individuo? Estas y otras interrogantes son las que como sociólogo me he hecho después de ver tan desafortunada grabación y que considero necesitan de respuestas urgentes antes de que, como sociedad en decadencia, nos terminemos matando unos a otros por razones tan insignificantes como ésta. 

Ahora sólo les queda esperar su desafortunado destino a ambas personas: uno que se tendrá que adaptar a pasar el resto de su vida con una vista limitada porque sólo tiene un ojo y otro que si no pisa la cárcel, quedará marcado por el resto de sus días debido a la gravedad de sus antecedentes penales. ¡Y todo por un cajón de estacionamiento!  

 

Gracias por su lectura. 

Twitter: @erosuamero

Facebook: Eros Ortega Ramos

Correo electrónico: sociologia_uameros@hotmail.com

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