Reseñas

Tenemos La Carne: ¿Porquería o película de culto?

En un mundo post apocalíptico dos hermanos que andan sin rumbo por la ciudad encuentran refugio en un edifico en ruinas y supuestamente abandonado, al menos a primera vista. Ahí se encuentran con Mariano (Noé Hernández) un hombre bastante peculiar que les ofrece refugio a cambio de que le ayuden a transformar su refugio en una cueva. Este hombre les hace propuestas de lo más bizarras que llevaran a los hermanos a cometer prácticas relacionadas con el incesto, canibalismo, violencia y necrofilia.

“Esta película ha conseguido el record absoluto de huidas de sala en Sitges” Esta es la frase que todos tienen en mente al hablar de “Tenemos la carne”, película que fue estrenada en el Festival Internacional de Cine de Rotterdam y posteriormente exhibida en el Festival de Sitges (también conocido como Festival Internacional de Cinema de Cataluña). Las personas que se encontraban en la sala que fue exhibida esta cinta mexicana reportaban que alrededor de 20 personas habían salido de la misma, cualquiera pensaría que este fenómeno se debió a lo explicito con lo que se tratan temas como el sexo, la violencia y el canibalismo, pero al ver “Tenemos la carne” no me queda duda de que las personas que abandonaron la sala lo hicieron por la paupérrima calidad del largometraje y lo poco que las gráficas escenas de sexo y violencia sirven de apoyo a la historia.

“Tenemos la carne” es un film sin pies ni cabeza, los personajes sólo aparecen sin saber de dónde vienen o porqué hacen las cosas y sabemos que la historia se está desarrollando en un mundo post apocalíptico gracias a la sinopsis oficial de la cinta, pero los protagonistas bien podrían ser vagabundos en un mundo común y corriente. La historia no desarrolla un conflicto, no va a ninguna parte y por ende no nos presenta un tercer acto en el que se de resolución a conflicto alguno.

Pero consciente de esta situación, o no, el protagonista de la película, Noé Hernández, salió en una entrevista a decir que no era una cinta con una historia lineal, que el director sólo quería contar una historia y que las personas no estamos acostumbradas a este tipo de cine y por esto el film puede parecer un poco transgresor. Está bien, entrémosle al juego y critiquemos esta cinta como una historia que no sigue los estándares básicos de una obra literaria. Se supone que sólo se quiere contar una historia, el problema es que ni siquiera hay una historia que contar, no pasa nada en toda la película, es un viaje somnífero al psique de un par de individuos.

Y no se sienta mal si vio esta cinta y no tuvo claro el mensaje o lo que trataba de expresar el director, éste tampoco tiene ni idea. El director Emiliano Rocha Minter fue entrevistado cuando presentó su película en un festival y no pudo contestar preguntas de “trámite” sobre su obra, si no me cree busque alguna entrevista a este hombre en internet sobre su película y verá que no tiene ni idea de que quiso hacer.

“Todos tenemos la carne” está lleno de referencias obvias a cineastas como Darren Aronofsky, Stanley Kubrick y Gaspar Noé, y al escritor francés Marqués de Sade.

Pero hay algunas cosas rescatables en esta cinta, como las actuaciones de Noé Hernández y María Evoli. El primero tiene un personaje que es, desde el guion, sumamente exagerado, por lo que en momentos resulta difícil diferenciar si el actor está cayendo en lo absurdo o sólo es cosa de cómo está armado el personaje; sea una cosa o la otra, este hombre cumple con su trabajo. María Evoli se va transformando en el film, inicia sin nada que reconocerle pero poco a poco, y con la momentánea ausencia del personaje de Noé, toma fuerza y termina cargando con el peso de la cinta. Quien está para llorar es Diego Gamaliel en el papel del otro hermano refugiado; pocas veces vemos actuaciones tan pobres como las de él, ni siquiera en la telenovela más paupérrima que se les venga a la mente.

Otro punto rescatable es la fotografía de Yollótl Alvarado, que resulta ser, sin duda alguna, lo mejor de toda la cinta. Gracias a él esta película llegue a ser visualmente interesante en unos cuantos momentos, aunque sean tomas cerradas y muy sencillas, Alvarado logra buenas cosas con su lente. Espero que pueda seguir adelante con su carrera (este es apenas su primer trabajo), sobresalir y demostrar porqué se dice que México es “tierra de cinematógrafos”.

Por más que intentas buscarle lo artístico a “Tenemos la carne” simplemente resulta imposible encontrarlo. Y por más que quieran hacernos pensar que si no le entendemos o no nos gusta una cinta de este tipo es porqué quienes estamos mal somos los espectadores créame que al menos con esta cinta no es el caso, y es que no se necesita ser un genio para entender que el director intenta (sin lograrlo) hacer una crítica social mientras explora las facetas carnales de los seres humanos a través de sus parafilias más ocultas, eso es muy sencillo y claro de entender desde los primeros minutos, el problema es que la manera de hacerlo es sumamente vacía y banal, los involucrados en esto prefieren decir que como es una “película de culto” pues cada espectador le puede encontrar un significado diferente, y claro que hay películas que consiguen esta sensación, pero “Tenemos la carne” no es más que una antítesis de todo lo que se puede llamar arte o técnica cinematográfica. Además, ni siquiera alcanza el nivel de “transgresora”. Y de la banda sonora del nivel de “Vacaciones del Terror” ya mejor ni hablamos.  

Lo más triste y preocupante de todo esto es que “Tenemos la carne” es resultado del Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad a cargo del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), es decir, es un proyecto hecho con dinero de una institución perteneciente a la Secretaria de Cultura ¿Y de dónde sale el dinero de IMCINE? Exacto, de sus impuestos querido lector. Y no es criticar el hecho de que se destinen recursos a las artes, específicamente el cine, al contrario, se trata de que tanto a IMCINE como a la AMACC (Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas) y todas las instituciones encargadas de apoyar el cine en México tengan más recursos para volver a hacer al cine mexicano tan grande como lo fue hace casi un siglo, pero mientras se siga gastando dinero en proyectos de tan poco calidad como “Tenemos la carne” nunca encontraremos el camino para volver a enorgullecernos de nuestro cine nacional.

Y no es afán de antagonizar con IMCINE, es una institución que respeto muchísimo, pero ojala recuerden que nacieron después de una crisis en la industria cinematografía mexicana y no contribuyan a que nuestro cine vuelva a convertirse en eso por lo que ustedes nacieron y han tratado de combatir durante años.

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Freddie Montes

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