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Sinha, la leyenda viva de un Toluca centenario

Cuando era un niño, Antonio Naelson (Itajá, Brasil, 1976), soñaba con jugar como el mítico brasileño Zico. Quería que sus pies se movieran de la misma forma cada vez que tomaba algo parecido a un balón y lo imitaba en los pasillos de una fábrica de ladrillos donde trabajaba desde los 10 años. Sinha, como mejor le conocen, pasó de cargar material de construcción a ser la leyenda en activo del Deportivo Toluca, el club que celebró sus 100 años este domingo 12 de febrero.

Antonio Naelson creció con otros nueve hermanos en la misma casa. Él seguía los juegos del Flamengo para ver a su ídolo, el que tenía el 10 en la espalda, y así heredó a la distancia la misma posición en el campo, un media punta, el creativo del equipo. “Hoy en día ya casi no hay jugadores en esa posición, ahora todo es más físico”, considera. Sinha vio en su baja estatura, 1,64 metros, el mejor escape para afinar su toque con el balón.

Naelson empezó a jugar en equipos de segunda y tercera división en Brasil hasta que un promotor le ofreció una prueba en un modesto equipo en Saltillo, Coahuila, en el norte de México. “Tomé esa oportunidad, no conocía nada del país, solo quería jugar fútbol y vivir de eso, una vez que pruebas las mieles de un salario, no lo quieres soltar”, comenta. Allí jugó un año para luego dar un salto a Monterrey. Con 22 años debutó en primera división, lejos de su tierra natal.

Al presidente del Deportivo Toluca, Rafael Lebrija, le ofrecieron en 1999 un jugador. Un chico menudo, que controlaba el balón y abría espacios para sus compañeros. El directivo diría después de los años que Sinha fue un “jugador barato” y que a la larga su coste se disparó. “Llegué a un equipo campeón”, apunta. Antonio Naelson se vistió una camiseta con un escudo con cinco estrellas, ahora ha aumentado a 10, gracias, en parte, a él. El equipo que conocen como los diablos rojos es el tercero con más títulos en el fútbol mexicano, solo por debajo de América (12) y Chivas (11).

La primera vez que Sinha jugó en el césped del estadio Nemesio Díez, el recinto de Toluca, se sorprendió de los hinchas. “Me parecía muy curioso ver a la gente que se quitaba la camiseta cada vez que anotábamos incluso cuando hacía frío”, dice en referencia a la barra llamada la Perra Brava, un grupo que alienta detrás de una de las porterías, un lugar hostil para el guardameta visitante. “A diferencia de Sudamérica, aquí el fútbol es muy familiar, te saludan aunque hayas perdido”.

Los primeros años de Sinha fueron de ensueño al formar parte de un equipo histórico con el portero Hernán Cristante, Paulo Da Silva y el artillero paraguayo José Saturnino Cardozo, considerado el mejor goleador del mundo en 2004, según la Federación Internacional de Historia y Estadística. Ellos empezaron a acaparar el fútbol mexicano y a ganar terreno.

Antonio Naelson pasó 15 años en su primera etapa con Toluca. “Me sentía muy agradecido por este país y por la gente, me sentía un mexicano más”, comenta el futbolista que en 2004 fue convocado por Ricardo La Volpe para unirse al tricolor. Así dejó de lado su esperanza de jugar con la Canarinha para jugar los Juegos Olímpicos de Atenas, la Confederaciones y el Mundial en Alemania.

Ya con la camiseta de México, Sinha conoció a Zico. “Lo conocí después de marcar un gol muy bonito a Japón. Me dijo que le gustaba mi técnica con el balón, para mí fue un sueño”, dice Naelson en referencia a un remate de fuera del área que incrustó en el ángulo y que le valió para ser considerado el mejor de la Copa Confederaciones de 2005.

La decisión más difícil que tomó Sinha fue dejar al Toluca en 2014. Hizo las maletas y se mudó al Querétaro, un club de media tabla que tuvo un golpe de suerte cuando fue comprado por Grupo Imagen, un conglomerado de medios. Allí coincidió con Ronaldinho, juntos conformaban un ataque atractivo. Antonio Naelson jugó un par de años más y amagó con retirarse, hasta que Toluca le ofreció regresar el año pasado. Con 40 años se niega a decir adiós.

En las canchas de entrenamiento en Metepec, Estado de México, se ve a un Sinha que da cortos saltos con sus botines color verde chillante. Hace un par de malabares con el balón y espera su turno para tirar. “Algún día será el presidente del Toluca”, bromea el jefe de prensa. Sinha sólo se ríe y añade “me retiraré en mayo, cuando ganemos el título de liga”.

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