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Sin Tiempo para Morir: Daniel Craig se despide de James Bond por todo lo alto

La suntuosa despedida de Craig como James Bond es emocionante, eufórica y entrañable.

Al fin ha llegado el momento de disfrutar en pantalla grande de la última película de James Bond, Sin tiempo para morir. Film número 25 de la saga cinematográfica más longeva de nuestro tiempo; 26, si tenemos en cuenta para la cronología la Casino Royale de 1967 protagonizada por David Niven y Peter Sellers. Ya podéis leer nuestra crítica de la película Sin tiempo para morir. Sirvámonos, por tanto, un martini agitado, no mezclado, y recibamos como se merece a nuestro agente secreto favorito: Bond, James Bond.

Sinopsis

El legendario espía James Bond (Daniel Craig) ha dejado el servicio activo y disfruta de una vida tranquila. Su paz dura poco ya que su viejo amigo Felix Leiter de la CIA aparece pidiendo ayuda, lo que lleva a Bond al rastro de un misterioso villano armado con nueva tecnología peligrosa.

Crítica de la película Sin tiempo para morir (2021)

Tras la confirmación hace ya tiempo de que esta sería la última película Bond protagonizada por Daniel Craig -además de la consiguiente rumorología respecto a posibles candidatos para optar al papel en futuras entregas junto a las cansinas polémicas acerca de eventuales modificaciones en el canon Bond (que si un actor negro, que si una mujer…)-, resulta inevitable visionar la película Sin tiempo para morir con cierta sensación de fin de ciclo.

Daniel Craig, ¿el mejor James Bond?

No en vano, el arco Craig (son cinco las ocasiones en las que el actor inglés ha interpretado al archiconocido espía desde su estreno allá por 2006 en Casino Royale, bajo la batuta de Martin Campbell), puede analizarse en su conjunto desde una perspectiva posmoderna y afín a nuestros tiempos, con una construcción del personaje orientada a la psicología del mismo, así como un discurso muy enfocado hacia las ineludibles consecuencias de los hechos del pasado y la imposibilidad de huir de ellos. La acción, el humor, y también la frivolidad, por qué no decirlo, han ido cediendo terreno en beneficio del thriller, la oscuridad y lo anímico.

Sin tiempo para morir, el fin de un ciclo

Si bien uno de los principales problemas de las entregas anteriores estribaba en el desequilibrio existente entre dicha introspección de bajo perfil y los elementos que una película Bond debe ofrecer, la película Sin tiempo para morir parece haber dado con una fórmula mucho más proporcionada. El film dirigido por el debutante en estas lides Cary Joji Fukunaga dirige toda la artillería narrativa hacia la conclusión de lo ya visto en las cuatro películas anteriores, con un guion enfocado a restañar las heridas del pasado y, en consecuencia, cerrar todos los cabos sueltos. Lo cual explica, por otro lado, las casi tres horas de duración de un film que, a diferencia de lo que sucedía, por ejemplo, en las dos iteraciones previas: Spectre y Skyfall (ambas dirigidas por Sam Mendes en 2015 y 2012, respectivamente) para nada se hace largo o pesado.

Pero que nadie se ponga nervioso pues, como no podía ser de otro modo, lo que tenemos entre manos es una nueva película de James Bond, por lo que disfrutaremos de acción a raudales, nuevas chicas Bond (eso sí, a cuál más avezada y diestra), gadgets renovados y un emergente villano con su respectivo sicario tan impetuoso como pintón.

La película Sin tiempo para morir (2021) entra en faena desde su ya característico prólogo, sin duda el más rico en términos argumentales y emocionales de toda la saga, además del más extenso, y que nos regala una de esas epatantes secuencias de acción tan disfrutables para la audiencia. Esta secuencia inicial, una unidad narrativa completa en toda regla, goza de un desarrollo tan cuidado y eficaz, y funciona tan bien que, para cuando asistimos a los típicos y sinuosos títulos de crédito, el espectador tiene la sensación de llevar ya otra película a sus espaldas.

Una nueva perspectiva

Otra de las lecturas con las que continuamente juega la película Sin tiempo para morir (y que nos remite de nuevo a esa sensación de despedida a la que hacía mención al inicio de la reseña) es la contraposición entre lo viejo y lo nuevo; entre la vieja escuela que tira de los galones de la experiencia y las nuevas generaciones cuyo bagaje se sustenta más en una preparación por encima de lo imaginable. Un contraste que puede apreciarse especialmente en la relación que se presenta en el film entre Bond y los personajes femeninos. Aquí, la legendaria seducción de nuestro agente secreto favorito apenas se desliza como mera anécdota, casi como un gag, erigiéndose sin tardar en un vínculo discípulo – mentor.

El reparto de la nueva de James Bond

Daniel Craig no solo demuestra una vez más que sus características físicas se adecúan a la perfección a esta encarnación de Bond, también es capaz en esta película de abrirse a registros más emocionales que, sin ser un alarde dramático (el film tampoco lo pedía, no nos engañemos) dota a su trabajo de un nivel más que correcto.

Junto al actor inglés, nos reencontramos también con varias caras conocidas de las últimas películas, como Ralph Fiennes haciendo de MBen Wishaw como Q, y Christoph Waltz en una “hannibaliana” interpretación de Ernst Stavros Blofeld. Léa Seydoux repite como la psiquiatra Madeleine Swann en un papel con más capas de las que podría parecer en un principio y que la actriz francesa ejecuta a la perfección.

Entre las principales novedades del reparto de la película Sin tiempo para morir contamos con Ana de Armas, cuya interpretación de Paloma es señalada, incluso sabe a poco, ofreciendo al espectador todo lo que una chica Bond debe ser. Esperemos que Paloma se convierta en otro personaje recurrente en futuras películas Bond pues la actriz cubana ha logrado aportar con su interpretación un carisma y un empaque más que notable.

 

Por otro lado, también tenemos a Rami Malek como Lyutsifer Safin (solo con atender al juego de palabras del nombre nos hacemos una idea de que es el malo de todo esto); en esta ocasión, el actor ganador del Oscar por su excelente interpretación de Freddy Mercury en Bohemian Rhapsody (Brian Singer, 2018) hace lo que puede en su ejecución de una especie de Dr. No con viruela, aunque hay que decir que la película tampoco le presta mucho espacio para brillar. No es un desastre, ni mucho menos, pero no se puede apuntar a Safin como un villano memorable de la saga.

Opinión final de la película Sin tiempo para morir (2021)

En resumen, la película Sin tiempo para morir resulta una gran película de James Bond, capaz de actualizar los elementos clásicos de la saga y acondicionarlos a los nuevos tiempos, sin que el resultado final se vea comprometido por ello. Lástima de un tercer acto en el que determinadas decisiones de guion y diseño de producción hace que decaiga el entusiasmo en relación a una primera mitad memorable. Pese a lo anterior, la mejor película sin duda de la era Daniel Craig y, probablemente, una de las mejores de toda la saga.

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RESEÑA FINAL

La suntuosa despedida de Craig como James Bond es emocionante, eufórica y entrañable.

4/5

El cierre de esta era del agente británico logra ser trepidante y espectacular, en una primera hora que no da tregua. También melancólica y reflexiva en otros momentos. Pero sobre todo, logra conectarse correctamente con sus antecesoras para ofrecer un desenlace digno y categórico, como nunca antes había sucedido en la franquicia.

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