Cuántas veces nos hemos encontrado delante situaciones en el que no sabíamos si lo mejor era decir lo que pensábamos o simplemente callar.

En estos casos uno tiene que analizar la situación y actuar en consecuencia.

1. Si tu intención es decir algo pero no lo haces por miedo 

El miedo paraliza y hace que no actuemos como nosotros realmente queremos. En estos casos deberías pensar lo bien que te sentirás después de decir todo aquello que sientes de forma correcta y asertiva. Si la otra persona se enfada o no te entiende es responsabilidad suya.

2. Analiza las consecuencias

Tener claro la intención del mensaje, es decir, saber lo que se pretende con las palabras. Estas siempre tienen que aportar un beneficio, a corto o largo plazo, en uno mismo. Independientemente de la reacción del otro, tienes que recordar porqué decidiste hacerlo en aquel momento. Si las cosas no salen como pensabas no te culpabilices, sabías que la intención de decirlo era “para ti y no para él/ella”.

3. Aprende a decir no

De la misma manera es importante ser asertivo y saber decir ¡NO!. No pretendas agradar a todo el mundo, porqué en el momento en que pienses más en los demás y en el que dirán, te dejas de escuchar a ti mismo. Si tienes claro que no quieres una cosa, tienes todo el derecho del mundo a expresarlo y comunicarlo. Nadie debería de enfadarse por las decisiones que tú decidas sobre tu tiempo y tu vida. Además lograrás una inmensa seguridad y bienestar cada vez que tus palabras, emociones y acciones sean coherentes contigo mismo.

Katia Guzmán
Psicóloga & Coach personal
Escritora del libro “Sí quiero, casarme conmigo”
@katiaguzman.psicologa
www.katiaguzman.com

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