Ciencia

Sargazo: buena para la naturaleza, mala para el turismo

Fétidos montículos de algas secas sobre arenas de playas otrora paradisíacas y aguas marrones por la masiva proliferación de sargazo.

Según científicos estadounidenses, la vasta extensión de algas marinas de color marrón conocidas como sargazos supone una amenaza para el turismo, pero es una bendición para la vida marina. Un estudio de la Universidad del Sur de Florida muestra imágenes satelitales de la mayor proliferación de sargazos conocida, que en 2018 se extendía desde la costa atlántica de Estados Unidos y México hasta África.

El estudio, publicado en la revista Science, estima que esta masa gigante ocupa una extensión de alrededor de 8,850 kilómetros de ancho y pesa unos 20 millones de toneladas. Según los investigadores, el sargazo se limitaban en el pasado al Golfo de México y al Mar de los Sargazos, llamado así por Cristóbal Colón durante su primer viaje a América. Pero en la pasada década se ha ido adentrando hacia el Océano Atlántico. Hay playas de Florida y de México con tantas algas, que los bañistas no pueden entrar en el mar.

Cada vez hay más turistas que se quejan de los apestosos montículos de sargazo que se erigen en las orillas, situación que ha arruinado la reputación de numerosos establecimientos turísticos. Según los investigadores, el récord de proliferación de sargazo se batirá en 2019 y el fenómeno podría convertirse en la nueva normalidad.

“Vamos a ver llegar más sargazo a la costa de Florida”, advierte el investigador Mengquiu Wang. “No es algo fatal, no se trata de mareas venenosas. Más bien se trata de algo molesto y que puede producir cierta preocupación por cuestiones de salud”. La página web de monitoreo de sargazos, The Sargassum Monitoring, ha publicado en un tuit un mapa con las zonas más afectadas este año.

Vertidos de fertilizantes

¿Por qué se ha producido esta enorme proliferación de algas marinas en la pasada década? Los autores del estudio responsabilizan al cambio climático y a los vertidos de fertilizantes al mar y a los ríos. Concretamente, el equipo de investigadores advierte de que el uso total de fertilizantes en el campo brasileño que se extiende a lo largo del Amazonas se incrementó un 67 por ciento entre 2011 y 2018.

Malo para el turismo, bueno para la vida marina

La gruesa capa de sargazo emana ácido sulfhídrico, que huele a huevos podridos y puede causar problemas a aquellas personas que tienen problemas respiratorios. Sin embargo, los investigadores aseguran que la vida marina puede verse beneficiada por la enorme proliferación de sargazos, ya que son un hábitat seguro para muchos peces. Por otro lado, es cierto que pueden bloquear el paso de la luz solar hacia el fondo marino.

El mes pasado, México aseguró haber gastado 17 millones de euros para retirar más de medio millón de toneladas de sus playas del Caribe. Las autoridades locales han desplegado embarcaciones especialmente adaptadas para retirar estas algas y han construido nuevas barreras para mantenerlas lejos de sus playas.

“Luchar contra el sargazo es tarea de todos los días”, dijo recientemente Mara Lezama, alcaldesa de Cancún. “Puedes limpiar las playas por la mañana y algunas veces hay que volverlas a limpiar por la tarde o por la noche y al día siguiente hay que limpiarlas otras vez”. La gran cantidad de sargazo ha motivado que varios países del Caribe hayan considerado la posibilidad de declarar emergencia nacional por su posible impacto sobre el turismo.

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Forbes
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