Raúl Caraveo Toledo

San Pablito Tultepec, Eruviel Ávila lo que no debió ocurrir, pero estamos en México

El mercado de San Pablito de Tultepec, supuestamente el más seguro de América Latina, gran fabricante de pirotecnia  se niega a desaparecer, seiscientos vendedores afectados y una tradición de doscientos años así lo marca.

En un país con gobiernos cínicos la tragedia se repite cíclicamente; el 15 de  septiembre de 2005 en Santiaguito dejó 57 lesionados y 70 vehículos calcinados; el 12 de septiembre de 2006 explotó San Pablito acabó con 450 locales; en 2007 también; en 2012  dos polvorines explotaron  con sado de un muerto y 8 heridos; éste último fue el tercer accidente del año y el sexto en la década.

Tultepec cuenta con 120 mil habitantes, es reconocido como capital de la pirotecnia. Y sus autoridades locales, en campaña obviamente, Eruviel Ávila Villegas no supervisa  ni controla a las autoridades de Protección Civil, lo que vemos en imágenes no es más que un mercado popular, una especie de tianguis con improvisación total.  Que acaso no debería existir una o dos centrales de bomberos al interior de ese mercado, hidrantes perfectamente eficientes para que cualquier persona tenga acceso a suministro de agua para evitar cualquier chispa, no es un mercado común, es un mercado de explosivos, ¿no tiene protocolos de seguridad el ingreso y permanencia de las personas que van de compras?

¿Dónde están las autoridades? Si, perdón, ya lo sé, haciendo campaña.

El cinismo de los funcionarios para –incluso- “colgarse” de cualquier evento como éste para promocionar su imagen es deplorable, marca la miseria humana que tenemos.

El principal responsable no es la persona que prendió un cohete, son las autoridades locales encargadas de brindar seguridad a sus ciudadanos; el director de Protección Civil municipal y estatal; el Presidente Municipal y el Regidor encargado de seguridad; el Gobernador del Estado de México Eruviel Ávila Villegas  y el Secretario de Gobierno. Si en alguno de los anteriores podría caber la vergüenza  renunciarían o serían obligados a renunciar. Lo que han demostrado en los antecedentes de su mercado ejemplar para Latinoamérica es un muy pobre desempeño. No sirven para gobernar, pero –eso sí- son excelentes para hacer campañas políticas e ir ascendiendo de un puesto a otro de mayor nivel. No sé, me pregunto, por qué no los contrató la señora Hillary Clinton en su pasada aventura.

El mercado de San Pablito no va a desaparecer, limpiarán la zona, reconstruirán teja vanes, toldos, quizá hasta palapas y volverá a funcionar en medio de la inseguridad, sin controles, sin protección. Al cabo de unos meses la historia se repetirá, solo que ahora esos políticos tendrán ya mejores puestos.

En México no necesitamos terroristas con ideas extremistas para que ocurran las desgracias, nos basta con nuestros políticos.

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