En una medida que de alguna manera podría considerarse sin precedentes, el gobierno del Reino Unido anunció la implementación de una serie de medidas severas en contra del acceso a la pornografía en Internet, pensadas especialmente para impedir su consumo entre niños y adolescentes.

A través de su Ministerio de lo Digital, el gobierno dio a conocer que a partir de julio los sitios de contenido pornográfico estarán obligados a controlar que sus usuarios tengan efectivamente más de 18 años, para lo cual tendrán permitido solicitar información personal más detallada o emitir pases de acceso que podrán comprar sólo personas mayores de edad.

De acuerdo con Margot James, la encargada del ministerio, estas medidas buscan reducir la facilidad con que niños y jóvenes pueden acceder a contenido pornográfico en línea.

Cabe mencionar, sin embargo, que ciertas organizaciones de defensa de los derechos en Internet opinan que las acciones vulneran la manera en que la Web funciona, además de que atenta en contra del derecho a la privacidad de los usuarios, y de cualquier modo se trata de una prohibición que será posible evadir.

La medida sin duda parece loable, pero no podemos soslayar el hecho de que los gobiernos en todo el mundo y a lo largo de la historia han utilizado este tipo de prohibiciones en provecho del poder y la vigilancia sobre los ciudadanos.

¿No sería mejor y más efectivo brindar la educación necesaria para que algún día nadie tenga interés en la pornografía?

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