Hace algunas semanas, dentro de las negociaciones por el monto del presupuesto federal para Quintana Roo, Arturo Herrera, el secretario de Hacienda, ofreció a la Secretaría de Finanzas estatal que se quedara con el dinero que se recuperara de los evasores fiscales que operan en el Estado, es decir, que actuara como una suerte de policía tributaria paralela a la federal.

Se trata de una oferta muy atractiva si consideramos el monto de los impuestos que, se calcula, no ingresan a las arcas. Según reporte de la Hacienda federal, tan sólo en el norte turístico de Quintana Roo se evaden casi 30 millones de dólares anuales bajo el esquema de “todo incluido” que practican principalmente las grandes cadenas hoteleras norteamericanas y españolas.

Bajo tal esquema, las empresas ofertan el servicio fuera del país y se valen de que los turistas pagan el paquete por anticipado, y ocultan al fisco el valor real de sus operaciones, con lo que evaden los impuestos al Valor Agregado y a la Renta, sin contar con que esta misma práctica la usan en la venta de otros servicios al cliente, como las excursiones o los parques de diversiones.

La evasión fiscal en el país alcanzó en el 2019 los nueve mil 670 millones de dólares -unos 190 mil millones de pesos- que fueron detectados en paraísos fiscales según el reporte ‘El Estado de la justicia Fiscal 2020’ editado por la Alianza Global para la Justicia Fiscal, en el que se asienta que esta pérdida tributaria equivale a 6.4 por ciento de los ingresos totales del fisco mexicano.

Si bien no se ha tenido respuesta formal a la invitación  de la Secretaria de Hacienda, es probable que esta se dé de facto, pues la estatal secretaria de Finanzas, en lo que toca a la recaudación, ha tenido un desempeño relevante como lo muestran los números recién dados a conocer por Yohanet Torres, su titular, ante el congreso. Como se dijo, se trata de una oferta muy tentadora.

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