Psicología

¿Qué pasa si no puedes perdonar?

La estrategia del perdón se ha convertido en un elemento central de las intervenciones psicoterapéuticas.

El perdón no cambia el pasado, pero amplía el futuro Paul Boese

Tú, o alguien cercano a ti al que amaste, te decepcionó, te abandonó o te maltrató, generándote un dolor  continuado, severo, puede que hasta traumatizado. Te sientes lleno/a de resentimiento, amargura y desprecio. Alguien te aconseja que perdonar te ayudará a olvidar y sanar  ¿Perdonarías? ¿Qué pasa si no puedes? ¿Entonces estás condenada/o a sufrir?

La estrategia del perdón se ha convertido en un elemento central de las intervenciones psicoterapéuticas. La idea es que el perdón es un buen antídoto contra el rencor, los resentimientos y el dolor continuado que se instala en nuestro cerebro tras una “traición” de alguien muy querido, que en algunas ocasiones tratarán de exteriorizarse en forma de venganza o deseos destructivos que, en el fondo, te hacen más daño a ti que a nadie. Pero, ¿realmente el perdón es útil para que mejore nuestra experiencia de descalabro emocional? Muchas de las personas que asisten a consulta se preguntan y nos preguntan ¿por qué debemos perdonar y debemos hacerlo? 

Estas dudas solo se pueden resolver por cada individuo ajustándose a su psicología y a su sistema de creencias. Para muchas personas el perdón parece algo imposible. En general esta imposibilidad viene mediada por lo difícil que, en realidad, es olvidar una afrenta, una ofensa, un desengaño, un daño. Cada vez que piensas en la situación vivida cada vez que ese recuerdo te devuelve al resentimiento, la herida se abre y duele. El objetivo de la psicoterapia es separarte de tu ira, es decir, propiciar un cambio de conductas que son autodestructivas aunque estén dirigidas contra quien te ha hecho daño, por otras autoconstructivas para ti. En eso consiste el perdón.

La dificultad o “imposibilidad” para perdonar muchas veces viene mediada por la confusión a la que nos pueden llevar el término. Por eso en psicoterapia es inaplazable discutir con los pacientes qué es y qué no es el perdón que se propone como herramienta terapéutica. Lo primero, para que el asunto no se convierta en algo imposible, es establecer claramente que el perdón es una opción. El perdón no implica olvidar el pasado; el olvido es un proceso involuntario que se irá dando, o no, en el tiempo. El perdón ayuda poco a olvidar, pero mucho a que el recuerdo nos devuelva a conductas que nos perjudican seriamente, como la de dejar de amarse a una misma/o.

Dejando de lado la perorata positivista de que ¡si quieres puedes! El perdón nunca justifica la ofensa recibida, cuyo recuerdo siempre generará algún tipo de daño, aunque menguante con el tiempo, es obvio que las heridas psicológicas dejan cicatrices con las que hay que aprender a vivir sin que condicionen nuestra vida. El perdón no te permite  modificar voluntariamente las emociones y los sentimientos vividos con la ofensa, pero sí modular las respuestas a esos sentimientos. Es decir, aunque la valoración de lo ocurrido siempre te parecerá negativa, el perdón te aliviará de los sentimientos de rencor y venganza, que no hacen otra cosa que emponzoñar tu vida y la de quienes te rodean.

A veces, el perdón parece imposible; pero piensa si no es posible que a través de él consigas colocarte a ti mismo/a, y no a la persona “dañina”, en el centro de tu propia historia.

Comentarios

Etiquetas

Blas Ramón Rodríguez

Psicólogo. Especialista en Medicina Psicosomática y Psicología de la Salud, experto en intervención psicológica en Diversidad Funcional y Trastornos mentales, Master en psicología del trabajo, por las Universidades de Barcelona, Ramon Llull, San Jorge, UOC, de Las Palmas de Gran Canaria. Escritor y divulgador científico en diferentes medios de comunicación. El propósito de su actividad profesional, científica, divulgativa y literaria, es poner al alcance de cualquiera la psicología como elemento esencial para la mejora de la calidad de vida.
Botón volver arriba
Cerrar