Nicolás Durán de la Sierra

Proyectos para el 2016 y la ruina de la salud nacional, 2da Parte

Bien sabe El Escriba que más de un lector confía en que en esta entrega se den más señas del amplio corredor gastronómico (y etílico) de la Ciudad de México y que, igual, más de uno espera enterarse de si El Minotauro tendrá o no un amoroso lance con la hermosa cocinera Elena Reygadas, la mejor chef del bárbaro país según famosa guía francesa, pero con todo y ello antes se abordarán otros temas.

Eso sí, debe decirse que acaso la que mayor ansiedad tiene respecto de la posible aventura romántica es Ariadna, quien siglos ha que está más allá de los humanos celos, aunque no de una malsana curiosidad por los devaneos lúbricos del Varón del Egeo. A los lectores nativos se indica que su varonía nada tiene que ver con la del de Cuatro Ciénegas y que es más, el Héroe no iría a Coahuila ni aunque lo invitase el mismísimo Carranza.

El párrafo anterior, viene a demostrar dos cosas que son la mar de importantes: la una, que El Grande de Creta antes de viajar se entera de la historia y geografía del sitio a donde ha de llegar y, dos, que la curiosidad tiene una mayor raigambre en la femenina pisque que los celos, aun si se trata de una semidiosa.

En el caso de la Dama del Egeo, esta banalidad –en el fondo, no es más que eso- tiene ribetes extraordinarios:

Fue capaz de insistir por cuatro noches continuas para que el Héroe detallara le su affaire con Lucrecia Borgia y de cómo engañaron al papa Alejandro VI y a César del mismo apellido   –padre y hermano- para tomar algunas joyas al vaticano para adornar el lecho las donde ambos yacerían, horas antes de que la renacentista se casara con el chismoso de Giovanni Sforza, quien luego la acusaría de incestuosa por partida doble.

Hay mujeres de curiosidad insistente, pertinaces a grado tal que llevan al hartazgo y Ariadna es una de ellas. Bueno, para calmarla, el Astado hubo de inventar con la cortesana un trance erótico difícil de ejecutar hasta para acróbatas del Kama Sutra y eso que más de un cirquero indica que no es posible el “salto del tigre de bengala blanco” si no se es, precisamente, tal felino. Los de India son fantasiosos, sin duda.

Pero alto, que lo que se pretende es abordar temas ajenos a la saga del de Creta y su troupe, por más entretenidos que éstos sean, y eso que no se ha dado detalle de cómo tomó Ariadna los afanes eróticos de Héroe para con “esa mexicanita que ni tetas tiene”, aunque el aserto es discutible pues, por lo menos en las fotografías, con todo y delantal de cocina, la artista muestra que debe usar sostenes ‘Copa 34 b’, lo que no es despreciable.

Claro que hay hombres –y también mujeres tercia desde el celeste espacio la célebre Chabela Vargas-, que gustan de tallas mayores, como don Salomón, a quien se le endilga El cantar de los cantares, que gustaba de las de opima delantera: “Tus senos son gacelas que pastan…”, pero con todo y todo, con la copa ya dicha cualquier diletante puede satisfacerse, sobre todo si se parte del hecho de que no es bueno pasarse de copas.

Se abre aquí virtual paréntesis para atajar cualquier amago purista en el sentido de lo de las gacelas es metáfora que alude a la gracia de los senos de la ‘Sulamita’, joven de Sulam –villa al norte de Jerusalén- cuyo nombre propio se ha olvidado, porque eso resulta obvio, aunque la metáfora está mal lograda. ¿Qué, si la muchacha hubiera sido más pechugona? ¿Acaso sus senos habrían sido como dos pequeños hipopótamos del cercano Nilo?

Pero entremos en materia: no es la primera vez que en esta, columna se da nota de la caída de la salud pública en el país o, con propiedad, de la buscada ruina de este sector desde atrás a manos del propio gobierno, pero en un reciente informe de la Organización para la Cooperación y del Desarrollo Económico, la OCDE, se prendió una nueva luz de alerta que por el bien de todos debe ser difundida con amplitud.

Resulta que del 2012 a la fecha, el gasto total en salud del país apenas alcanza el 6.2 por ciento de su Producto Interno Bruto, el que es un porcentaje por debajo del promedio de los países miembros de esta organización, que es del 9.3 por ciento; la caída es tal que la inversión pública mexicana en la salud popular es apenas superior a la de Estonia y Turquía, naciones que se hallan al final del escalafón sanitario.

Por añadidura, la tendencia a derrumbar la salud pública por parte del gobierno federal, continuará el año que comienza  como lo muestra el que el presupuesto total para el rubro será de 906 mil millones de pesos, dos mil millones menos que en el presupuesto ejercido en el 2015. La atención a la salud de los casi 120 millones de mexicanos que somos va para atrás, no les importa y eso es evidente.

Ésta reducción presupuestal, desde luego impactará en la salud de los millones de mexicanos con cobertura del Instituto Mexicano del Seguros Social y del Issste y, en menor medida, del malogrado “seguro popular”. En la práctica el ya de por sí insuficiente abasto de medicamentos será peor este año que el anterior y los tratamientos para las personas mayores –las más desprotegidas- serán de menor calidad y volumen.

Este, además, es un pronóstico optimista ya que el anuncio del presupuesto no implica que de manera obligada se vaya a invertir tal dinero, pues como dice el conocido refrán “ofrecer no empobrece”. El horizonte es desalentador si se toma en cuenta que según la Secretaría de Hacienda la deuda pública, con poco más de cinco billones de pesos, alcanzó su “máximo histórico”. Aplausos al rumiante de Luis Videgaray. (Es del Itam, conste).

El desastre nacional prosigue y eso es innegable. Otro dato más del alarmante informe de la OCDE: nuestro país tiene la menor esperanza de vida de entre los países que forman parte de dicha organización, pues alcanza apenas los 74.6 años en promedio en tanto que la media general es de poco más de 80 años. Sobra decir que México ocupa en este rubro uno de los últimos lugares. La situación es grave.

Pero antes de volver a la saga prehelénica y aprovechando el espacio de formalidad, se felicita aquí a Jorge Polanco Zapata por su decisión de participar como candidato independiente por el gobierno de Quintana Roo. Su hombría de bien es su mejor carta de presentación. Es un político hecho y derecho y no un niñato con delirios de grandeza o un pillo disfrazado de paladín solidario; del resto de la pandilla local no vale la pena hablar.

Es tal el afecto que le tiene El Señor del Mediterráneo a don Giorgio Polancópulos -su nombre en habla griega- que de ser necesario y siempre y cuando su campaña comience a las once de la mañana, le cede de manera transitoria los servicios de El Escriba para que este haga lucidores sus discursos; un ‘cuarto de guerra’ que comience antes de esa hora, es más bien anuncio de segura derrota electoral.

Esta afirmación, se instruye, tiene verdadero peso histórico. ¿Sabe el lector o la bella lectora de alguna frase célebre dicha en horas tempranas? Claro que no, pues no la hay. Supongamos que al alba Martin Luther King exclamara ‘Tengo un sueño’, de seguro Coretta Scott, su esposa, adormecida, le hubiera dicho: “Ay, Martin, es muy temprano, tu discurso en el Lorraine Motel, es por la tarde; guarda energías que las vas a necesitar…”

Dicho sea de paso, esta hipotética escena hubiera resultado profética, pues a Luther King lo asesinaron en Memphis, en ese hotel, en 1968, tras una arenga en favor de los derechos de los trabajadores de limpieza de esa ciudad, que estaban en huelga por mejoras salariales. Empero, el discurso  ‘I Have a Dream, el más famoso del prócer, fue pronunciado cinco años antes en la Marcha en Washington por el Trabajo y la Libertad.

A unas pocas líneas de escribir: “Continuará”, con generoso espíritu navideño aún, el párrafo anterior está dedicado a la mayoría de los políticos del patio –los que no sepan leer pueden buscar el audiolibro- para que se instruyan respecto de cómo se redacta un discurso. Hay otros más que son también modelo de oratoria, pero con este pueden bien que pueden empezar. Ahora sí, viene el Continuará.

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Nicolás Durán de la Sierra

Originario de la Ciudad de México (1960) estudió periodismo en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con cursos externos de filosofía e Historia de la Literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM Y de Economía en la Universidad Autónoma de Madrid, España.
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