Nicolás Durán de la Sierra

Profepa, más de lo mismo

No una, sino sólo dos serán las glosas que esta vez se darán respecto del dédalo y sus portentosos moradores. Una habla de un admirable hallazgo en una de los pasillos del dédalo; la otra es de menor aliento; es más, apenas si es mustia revelación. En loor de sinceridad, tratándose como se trata de la volubilidad de la bella Marilyn Calipigia, el que sin aviso previo reoriente las velas de sus deseos, es predecible y hasta frecuente.

Ocurre que la ninfa ya no está interesada en conocer a don  Alexis Tsipras, el nuevo primer ministro griego, aquel que iba a entrevistarse con El Minotauro, pero debió retrasar su visita porque tuvo que ir a aplacar a la banca alemana que ya se le estaba soliviantando; aquel que en su despacho en Atenas tiene una foto del Che Guevara… Bueno, pues “ése” ya no le agrada. Ahora está enamorada de Joan Manuel Serrat.

Sin ella saberlo, su aérea postura hubiera hecho las delicias de Milan Kundera, autor de La insoportable levedad del ser, de no ser –je je- porque al escritor, a sus 85, sólo le interesa lo que opine la Academia Sueca. Doña Vera Hrabankova, su sufrida esposa, se queja de que el checo sólo la busca para preguntarle si ya le dieron el Nobel. “Se ha vuelto tan obsesivo el pobre…”.

Pero nos alejamos del tema. La cubana, en una taberna de Eraklión, famoso puerto, escuchó el disco Mediterráneo del cantante catalán y de allí a decir que Silvio Rodríguez era un burdo, fue un paso. Vamos, un inocente comentario del Héroe –“Penélope estaba chalada, sé por qué lo digo”- dio pie para que lo cubrieran de dicterios: Pues será –repuso la antillana- pero él canta, no muge; además, debe tener menos pelos que tú.

El Grande del Egeo es grande, entre otras varias cosas, por su sobriedad de carácter. No se inmutó siquiera ante la alusión despectiva hacia su pelambre corporal, a la que tiene por honra. Infinidad de damas, incluida la cubana, han navegado entre los risos de su pecho… bueno, no de su pecho, sino un poco más al sur, pero la imagen da la idea. ¡Ah, hembras humanas, vestidas son insufribles! pensó el Coloso.

Acaso pueda decirse que tal pensamiento resulta lesivo para la dignidad femenina por considerarla como mero objeto sexual, pero acaso también pudiera decirse lo contrario, por lo que, al haber un hipotético empate técnico, es mejor zanjar el asunto y en tono festivo dar cuenta de que, Teseo, tras oír la canción ‘De Cartón Piedra’ anda como imbécil bailando por el laberinto con el maniquí de costura de Ariadna, quien lo cree drogado.

Ya entrados en el tema de maniquíes, el nombramiento de  Carolina García Cañón como nueva delegada de la Profepa en Quintana Roo, la muy desaseada Profepa, si bien abre un arco de posibilidades para que la conservación de la naturaleza al fin pueda cobrar peso en el Estado, la designación en sí misma y yendo más allá de los sobados boletines oficiales, en realidad no garantiza nada ni aún en el discurso:

“Es un reto para mí el trabajar en un estado tan lindo”, dijo agarrándose el reboso luego de ser presentada, mustia toda ella. No obstante, la sonora frase pudiera ser la máscara satinada de una justiciera y férrea procuradora ambiental que, sin miedo y sin compromiso con sus jefes y clientes españoles, defienda la vida silvestre de Quintana Roo. Es pura broma. Cuando mucho defenderá su permanencia en la nómina federal.

El arribo de los tres últimos delegados de esta procuraduría se ha dado en contextos similares, es decir, tras la caída abierta o solapada de su antecesor en el cargo y entre repetidos votos por rescatar “ahora sí” la imagen de una dependencia que se ha visto envuelta en escándalos de corrupción en toda la Entidad, desde Bacalar hasta Holbox. Ludivina Menchaca no es, como se cree, ejemplo capital de esa corrupción.

La trayectoria de García Cañón no da pauta para esperar de ella un buen trabajo como procuradora. En 2009, por el Partido Verde, fue electa diputada plurinominal en la LXI Legislatura, curul a la que renunció de inmediato en favor de quien fuera su suplente y quien hoy, años después, es su jefe: Alejandro del Mazo Maza, subprocurador de Recursos Naturales de la propia Profepa e hijo del exgobernador mexiquense Alfredo del Mazo.

Ese año, al arranque de los trabajos legislativos, tras de que se pasara la lista de asistencia, ella y otros nueve ‘diputados incubadora’ (seis del PV, dos del PRI uno del PRD y otro del PT) pidieron licencia indefinida a sus cargos, lo que generó sonado escándalo de las ‘diputadas incubadora’ en el Palacio de San Lázaro. Su dimisión fue considerada como una burla por sus pares. Hasta la fecha, esta práctica se sigue dando.

Empero, la positividad por delante. Si bien es licenciada en Relaciones Internacionales del Instituto Tecnológico Autónomo de México, el Itam, y tiene diplomado en ‘Integración Europea’ del mismo instituto, es más que probable que su militancia en el Partido Verde, por contagio, la habilitara para la difícil tarea que le aguarda, que es el de defender con leyes que no conoce y reglamentos que ignora, la conservación ambiental.

El que continúa en capilla es don Omar González Castilla, delegado estatal del Medio Ambiente, quien sigue esperanzado a que su tío Félix González Canto abone a su favor ante Juan José Guerra Abud, titular de la Semarnat, y logre que lo dejen en la delegación. Sin embargo, si lo corren, no sería un drama, pues tornaría a ser lo que antes era: jefe de licencias y patentes de la estatal Secretaría de Hacienda. Sin dinero, no se queda.

Mas al inicio del texto se habló de un hallazgo portentoso en uno de los pasillos del laberinto, aunque con propiedad habría que decir que se dio en una bóveda y de manera fortuita, cual deben ser los descubrimientos que valen la pena. Se encontró una antigua tabletilla de barro cocido escrita, por una cara, en olvidado lenguaje. Hasta para un memo como Teseo, quien la hallara, el objeto debía tener gran valor.

Una vez que El Minotauro la tuvo en sus manos, víctima fue de la curiosidad de su singular séquito. “¿Está escrita acaso en una antigua lengua olvidada por los dioses?” preguntó Ariadna; “Esta bonita ¿me la puedo quedar?” inquirió Marilyn; “El que la encontró ¿recibirá algún premio? cuestionó Teseo. La respuesta a todas las preguntas fue breve y la misma: no, aunque eso sí, el Héroe dio énfasis al monosílabo.

-¿Recuerdas a aquel amigo mío, Eurípides, el poeta al que ayude a componer su tragedia Ifigenia entre los tauros, hace unos dos mil quinientos años? Preguntó a Ariadna el Icono del Mediterráneo. Pues en una de sus papalinas dejó en el laberinto esta tableta. Quería que colocarla en grandes letras doradas en el ágora de Salamina. La verdad es que este principio rector de gobierno, debiera estar en toda sede de poder de la tierra.

Traducido del griego antiguo, esto es lo que dice:

“Cuando uno está muerto,
uno no sabe que está muerto.
Los demás si lo saben
y ellos son los que sufren.
Lo mismo pasa con los
políticos pendejos”.

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Nicolás Durán de la Sierra

Originario de la Ciudad de México (1960) estudió periodismo en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con cursos externos de filosofía e Historia de la Literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM Y de Economía en la Universidad Autónoma de Madrid, España.
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