Eros Ortega Ramos

¿Por qué hay tanta violencia en México?

“De la cultura y la transgresión de límites, hasta la inoperancia del Estado”

Recapitulando:

Caso 1.- “Verónica Noriega, estudiante de Psicología en la Universidad del Pedregal, sufrió un intento de asesinato el pasado 17 de julio cuando su entonces novio la atacó luego de que ella decidiera terminar la relación […] Los hechos ocurrieron en la alcaldía Tlalpan, afuera del domicilio de la estudiante […] En las imágenes dadas a conocer en el noticiario (conducido por el periodista Ciro Gómez Leyva) se aprecia cómo la joven, tras ser herida, salió corriendo del auto y pidió ayuda; ante los gritos de auxilio su hermana llamó al 911 para solicitar una ambulancia que nunca llegó. Un vecino fue quien llevó a Verónica al hospital” (ExpansiónPolítica, 16/VIII/19).

Caso 2.- “El pasado viernes en la marcha #NoMeCuidanMeViolan de los colectivos feministas y grupos de mujeres, fueron agredidos 11 periodistas en la Ciudad de México, se registraron dos agresiones en contra de reporteras, cuatro contra reporteros, dos contra fotoreporteros, dos contra camarógrafos y una contra un fotógrafo, informó la Red #RompeElMiedo de Artículo 19 […] De las 11 agresiones durante la protesta de mujeres para exigir justicia y alto a la impunidad y violencia de género, cuatro de ellas corresponden a lesiones físicas” (ElSoldeMéxico, 19/VIII/19).

Caso 3.- “Un trabajador del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro falleció este miércoles al ser empujado por una persona que se hallaba en el andén de la estación San Cosme de la Línea 2. Los hechos ocurrieron alrededor de las 21:00 horas cuando el agresor quien vestía una playera de manga corta en color guinda empujó al jefe de estación al paso del convoy, un hombre de 60 años de edad luego de que éste le pidió que abandonara la zona exclusiva de mujeres. De acuerdo con los reportes el agresor quien se encontraría bajo el influjo del alcohol fue trasladado a la Fiscalía de Homicidios en Azcapotzalco” (Excélsior, 28/VIII/19).

Caso 4.- “Luego de que se hiciera viral la agresión que sufrió un joven por parte de otros compañeros en un salón de clases del Conalep III de Hermosillo, Sonora, la madre del estudiante agresor pide que retiren el video de las redes sociales, ya que teme por la vida de su hijo. La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora, al momento que tuvo conocimiento del video que se difunde en redes sociales en donde queda evidente la agresión de un joven a otro en un plantel escolar de esta capital, inició de oficio una carpeta de investigación a fin de esclarecer los hechos” (ElUniversal, 29/VIII/19).

Primeramente, como puede observar, estimado lector, todos los acontecimientos de violencia (independientemente de a qué tipo se haga referencia) citados anteriormente de notas periodísticas diversas, ocurrieron tan sólo en el mes de agosto del año en curso. Y ojo, únicamente estamos hablando de “algunas” (ya que no estamos contando aquellas que no tienen algún tipo de repercusión en los noticieros, ya que sería imposible recopilarlas en su totalidad) notas que fueron ampliamente difundidas por los principales medios de comunicación, en especial de las redes sociales. 

Por otra parte, con toda esta ola de violencia que se ha venido expandiendo a lo largo del país, desde mi interpretación como sociólogo, considero que son tres los principales factores por los cuales dicho fenómeno social ha acaparado los reflectores, tanto de la opinión pública como de intelectuales, activistas y diferentes Organizaciones No Gubernamentales, independientemente de su tipificación, ya sea elaborada desde un ámbito académico o jurídico, según sea el caso.  

El primer factor ES LA CULTURA DE LA VIOLENCIA, que a partir de la socialización primaria se les inculca a infantes de diferentes edades desde su niñez. Dicha cultura reproduce la idea de que en respuesta a los conflictos o a las adversidades de la vida, la violencia (física, verbal, psicológica, de género, etc.) sea vista como algo normal o natural, inherente al ser humano desde su nacimiento, como única vía para la resolución de tales conflictos. Así, mediante la reproducción de la violencia como resultado de la previa introyección cultural (entendida como un proceso de apropiación cognitiva), la práctica del diálogo o cualquier otro medio pacifista y racional para la resolución de problemas se invalida, dando lugar a la agresión irracional y a la imposición de intereses particulares por encima de intereses ajenos a través de la coerción.        

El segundo factor es LA TRANSGRESIÓN DE LOS LÍMITES, vista como el incumplimiento de reglas institucionalizadas en códigos de comportamiento previamente establecidos por la normatividad vigente. Desde que nacemos, hasta que nos relacionamos con nuestros semejantes dentro de diferentes grupos sociales a lo largo de nuestra vida, nos regimos bajo un conjunto sistematizado de reglas o preceptos instituidos por la autoridad competente para, en teoría, regular nuestro comportamiento en sociedad. Por lo mismo, en caso de no respetar la ejecución de la ley mediante su transgresión, se aplica la sanción correspondiente para garantizar la correcta convivencia y el bienestar general. 

El tercer factor es LA PERMISIVIDAD E INOPERANCIA DEL ESTADO, entendida como la tolerancia ante la inacción de las autoridades competentes respecto al quebrantamiento de la ley por parte del o los actores sociales involucrados. Nos encontramos ante un Gobierno que ha permitido el incumplimiento de reglas y estatutos por parte de su sociedad, pero lo más importante; que no ha actuado en consecuencia, aplicando las sanciones respectivas conforme a su marco legal.     

A grandes rasgos, la situación actual de violencia en la que se encuentra sumergido nuestro país es un híbrido entre los tres factores anteriormente descritos, de ahí que a partir de su aprendizaje, le sea fácil a la persona anómica violar los límites establecidos al saber que no le será aplicada sanción alguna de por medio. Por eso, si se quiere lograr una disminución de cualquier tipo de violencia, es importante que estemos conscientes que no bastará con hacer valer el Estado de Derecho, siempre y cuando no se trabaje desde el ámbito cultural y educativo en las jóvenes generaciones que nos preceden.

 

Gracias por su lectura.    

Twitter: @erosuamero

Facebook: Eros Ortega Ramos

Correo electrónico: sociologia_uameros@hotmail.com

Comentarios

Etiquetas

Eros Ortega Ramos

Licenciado en Sociología por parte de la Universidad Autónoma Metropolitana.
Botón volver arriba
Cerrar