El suicidio es para muchos una de las realidades más difíciles de entenderUno de los instintos básicos del ser humano es el de conservación, así que, ¿qué tiene que estar sucediendo en la mente de un suicida para acabar con su vida? “Todo tiene que ver con el orden de prioridades. Hay ocasiones en que mantenerse vivo no es la primera y entonces la persona se autoagrede buscando aniquilarse. Es un acto consciente y electivo que, si la mente llega a ese estado, se percibe como la mejor solución, cuya consecuencia es, justamente, evadir toda consecuencia”, afirma la psicóloga Wendy Rodríguez.

Los estudios muestran que hay matices y diferencias de comportamiento suicida entre hombres y mujeres. “A esto se le conoce como la paradoja de género en el suicidio”, dice la Dra. Rodríguez. “Ellas tienen pensamientos suicidas con mayor frecuencia, pero los hombres lo ejecutan en un por ciento mayor”Las estadísticas apoyan esa información. A nivel mundial, la muerte por suicidio ocurrió aproximadamente 1.8 veces más entre los hombres que entre las mujeres en los últimos años. La razón puede estar en las presiones que enfrenta el género masculino, al educárseles con la idea de que pedir ayuda es una señal de debilidad, algo muy marcado en países latinoamericanos. También en nuestra región, los problemas económicos hacen que los hombres frecuentemente no puedan tener éxito como proveedores para su familia por la falta de empleo, lo precario de los salarios y el alza en el costo de la vida. Eso, unido al peso cultural de su responsabilidad es un factor dramáticamente influyente.

Otra causa es la manera de enfrentar el diagnóstico de una enfermedad. Mientras que las mujeres son más guerreras y positivas, el hombre suele derrumbarse y le atemoriza un proceso de ese tipo. Incluso, los problemas de pareja son una causa de suicidio entre los varones. “Sucede que, aunque parezca lo contrario, el hombre es muy dependiente de su pareja y de la dinámica que se establece con ella. Cuando esa mitad rompe con él y toma su camino, el trauma es profundo”. Por otro lado, de nuevo los lastres culturales funcionan en el sentido de que el varón ve profundamente lastimado su estatus de alfa de manada cuando le cambian por otro. “El sentimiento de fracaso ante el resto de la sociedad es muy fuerte para ellos”, agrega Wendy.

Ante esta realidad, la solución primaria es reconocer el problema y establecer un sistema de apoyo emocional. Esto incluye a los amigos, la familia y las iniciativas sociales de apoyo psicológico que puedan existir en cada país. También hay que recordar que los hombres solemos necesitar más privacidad que las mujeres para ventilar cualquier situación de inestabilidad psicológica, así que las organizaciones encargadas de esto deben “maquillar” el apoyo como grupos de actividades como los deportes, el fitness, los viajes temáticos, por poner algunos ejemplos. “Es un problema social cierto y urgente al que las autoridades e instituciones de todas partes tienen que prestar atención”, alerta como comentario final la Dra. Rodríguez.

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