A muchos sólo les motiva el dinero  para ser honestos.» Carlo Dossi  

No importa que sea senadora, alcaldesa, diputado o secretario de gabinete y, por supuesto, tampoco el nivel de gobierno, la época en que se viva o el partido político de que emanen; al ejercicio de la política se entra para enriquecerse y, sólo en coyunturas electorales, se magnifica “el pecado” de meterle la mano a las arcas.  El resto del tiempo, se esmeran precisamente en hacer del presupuesto público, peculio privado.

Porque no importa que una acusación haya sido desatinada, ya encontrarán “algún guardadito” cuando de señalar al de enfrente se trata. No importa que sean más de cien millones y no 70 los que se gasten en adquisición de bienes y camionetas, en viajes y relojes, en restaurantes o yates, lo fundamental será siempre decir “ya lo tenía antes de este encargo”, “no está a mi nombre”, “son bienes heredados por mi familia.” Mentir, mentir que algo quedará.

Erradicar la corrupción es la promesa más recurrida y menos cumplida de candidatos y autoridades, se auto elogian de los avances en materia de transparencia, como si mejorar los indicadores de desempeño incidieran de fondo en los de resultados; más claro, no es lo mismo tener un gobierno “transparente” que un gobierno honesto; como tampoco implica que, cuando a alguien le “descubren” cuentas abultadas o bienes millonarios adquiridos y afirma que “ya lo tenía”, se borra la irregular forma en que lo adquirió.

Terrenos, mansiones, placas de taxi, todo es lo mismo, ningún actor público pareciera resistir una investigación seria; pero el “mal” es tan generalizado, que se utiliza solamente cuando no se encuentran argumentos de otro tipo para derrocar al contrincante, cuando los procesos electorales están cercanos y es necesario evidenciar la corrupción de el de enfrente, para aparentar que, de “este lado”, somos mejores y menos corruptos.

Y entonces todo se reduce a señalar al contrincante y sólo en momentos de competencia, porque el resto del tiempo pueden incluso asociarse, el político asume el rol de empresario y cuando el empresario asume el poder hace favores a los que fueron sus rivales, lo que nos permite recordar que la corrupción no se circunscribe a los políticos en el poder, sino que representa todo abuso del poder público para beneficio personal y privado, y por eso también hay tan pocas denuncias serias, administración pública y proveedores favoritos, una cadena de complicidades.

¿Nota el lector que hasta ahora el escribiente no ha puesto un solo nombre? Sin embargo, ¿cuántas personas le vinieron a la mente? ¿De un solo partido político? ¿A nivel local, nacional? ¿Algún escandaloso caso de impunidad? ¿También recuerda a algún gobierno que se vanaglorie por sus resultados en transparencia? ¿Por decir que es diferente de sus antecesores? ¿Por asegurar que ya no hay corrupción y los de antes desfalcaron las arcas? ¿Ya notó hasta qué grado está extendida y no se ha ido –ni irá- la corrupción? Que sigan diciendo “no somos iguales” … aunque lo sean.

De nuevo, a la práctica política se ingresa para hacerse millonario, lo que es profundamente inmoral es que se logre prometiendo que será justamente eso lo que no se hará; pero indispensable es señalar también que la responsabilidad última de a quién se coloca en los cargos públicos es del ciudadano y es tiempo de entender que, el discurso resiste todo, lo que no resisten los actores públicos es una revisión real a su patrimonio, así que, antes de creer en la culpabilidad o inocencia de algún personaje público, pregúntese primero qué es lo que han hecho en favor de la sociedad y dónde y cómo viven, de esa manera será menos posible que nos engañen.

COMENTARIO MORBOSO 

En la columna de este lunes, el escribiente señaló la “tradicional” utilización electoral de los sindicatos y la simbiosis de estos con los actores políticos a lo largo de la historia nacional, y como si hubieran tenido la intención de reforzar lo publicado, ayer mismo por la tarde circuló un audio en el que, el secretario técnico de la Comisión de Movilidad de la XVI Legislatura, Erick Alejandro Sotelo Bonilla –taxista de Tulum, además-; hizo un llamado a los chafiretes del norte de la entidad a manifestarse en Chetumal hoy martes, para presionar para que se autorizara una de las iniciativas que pretende modificar la Ley de Movilidad quintanarroense, para que las concesiones de taxis puedan heredarse.

Según trascendió, la manifestación –que efectivamente se llevó a cabo- estuvo alentada por la presidenta de dicha comisión, Erika Castillo Acosta, y sus compañeros de Comisión no emitieron opinión alguna, pero la iniciativa fue retirada del orden del día y la legisladora se quejó de que ello ocurrió por determinación del presidente de la mesa directiva, Eduardo Martínez Arcila. Si fue así, que inteligente jugada, el diputado es, a la vez, secretario de la Comisión de Movilidad. ¡oh decepción! Los taxistas de Chetumal, Cancún, Playa del Carmen, Bacalar y Mahahual se manifestaron en vano y la estrategia quedó evidenciada.

Y por ahí, calladita, por lo bajito, en espera de que sea su iniciativa de movilidad la que se apruebe, anda Reyna Durán Ovando –también  vocal de la Comisión de Movilidad; uuuh que la…-; ahora habrá que esperar que se programe de nuevo la iniciativa (que era de obvia y urgente resolución, según), para que cada legislador vaya a los sindicatos de taxistas a asegurar que fue su gestión la que les dio el beneficio de la herencia de placas…sólo falta que el pleno legislativo apruebe la medida; así se observa desde aquí, A Tiro de Piedra. Nos leemos en la próxima.

Comparte tus comentarios