La labor de un perro guía no es nada sencilla, se convierten en los ojos de una persona con discapacidad que los necesita para conseguir una mejor movilidad en una ciudad en la que los obstáculos prevalecen.

Silvia Lozada Badillo, directora de la Escuela de Entrenamiento de Perros Guía para Ciegos I.A.P., cuenta que “un perro guía te cambia la vida, te permite incluirte en la sociedad, te da confianza, seguridad, independencia, libertad y movilidad”.

Perder la vista a los tres años, enfrentarse a la discriminación y los retos de movilidad llevó a Silvia a fundar la escuela para perros y ayudar a muchas personas que no podían continuar con su vida.

“Me desarrollé en una sociedad en la que una discapacidad era sinónimo de discriminación, para poder mejorar mi movilidad fui a Estados Unidos y a los 19 años la escuela Leader Dogs for the Blind me otorgó a mi primer perro”, compartió.

“Me encontraba gente en la calle que me preguntaba dónde había conseguido mi perro y al mismo tiempo pensaba en todas esas personas ciegas que estaban encerradas en sus casas por no tener una buena movilidad”, recuerda.

Fue el 4 de noviembre de 1997, tras un largo camino para conseguir recursos, cuando se inauguró la escuela con el objetivo de contribuir al bienestar, independencia, movilidad y autoestima de las personas con discapacidad visual.

Ubicada al sur de Ciudad de México, la Escuela de Entrenamiento de Perros Guía para Ciegos es la única en América Latina. En los 21 años de existencia de la institución se han graduado 125 perros, y aunque la mayoría ayuda a personas que residen en Ciudad de México, también se han enviado a distintos estados de la República y países como Guatemala, Costa Rica y Chile.

ENTRENAMIENTO DE PERROS GUÍA

El entrenamiento de un perro guía dura aproximadamente un año y medio. Comienza a los dos meses de vida del cachorro con un proceso de socialización, tanto con otros perros como con el entorno social.

«Todos los días los perros salen a desenvolverse en la calle, aprenden a no distraerse con perros, con personas, con la basura, con todo lo que hay en la Ciudad de México. Al año de edad comienza el entrenamiento especializado donde se le enseña a utilizar el arnés, a cruzar en esquinas, a desviar obstáculos tanto a la altura del piso como a la altura de la cabeza de la persona, los obstáculos aéreos son constantes, entonces los perros deben aprender a calcular el campo de visión de manera que su amo no se golpee con nada», explica Efrén González, entrenador de la escuela desde su fundación.

El perro también debe aprender a desarrollar algo que se llama «desobediencia inteligente», que es cuando el perro aprende a desobedecer una orden de su amo cuando está en peligro.

Después de eso, se capacita a la persona con discapacidad visual. La persona seleccionada -alguien que esté rehabilitado en orientación y movilidad y sepa utilizar el bastón blanco- va a vivir al albergue de la institución durante 28 días. Se les enseñan las instrucciones que deben dar al perro y posteriormente comienza la adaptación, empezando por rutas sencillas hasta llegar a usar el transporte público.

Una vez que cumple con el periodo de 28 días, el binomio vuelve a su vida para comenzar el trabajo diario y una vez al año la institución hace una visita para verificar que el perro se encuentre en buenas condiciones.

Los perros lazarillo deben ser estables emocionalmente, tener una socialización alta, ser capaces de ir siempre adelante, con iniciativa, inteligencia y buena cognición, perros que no tengan miedo y no sean sumisos.

Una vez que el perro cumplió ocho años de servicio, es jubilado. Puede volver a la institución para entrar en el proceso de adopción de alguna familia o quedarse con la persona con la que trabajó, siempre y cuando le aseguren una buena calidad de vida.

REQUISITOS PARA TENER UN PERRO GUÍA

La persona que desea un perro guía debe mandar un correo electrónico a la institución explicando por qué quiere un perro guía. La institución le contesta con los formatos de examen médico y estudio socioeconómico que deben mandarse para ser evaluados.

«Hacemos una valoración de movilidad y si es candidato queda en lista de espera y cuando tenemos un perrito adecuado para esa persona le llamamos para que venga a vivir cuatro semanas en el albergue de la institución», comenta la directora de la escuela.

En la lista de espera hay aproximadamente 50 personas que deben estar rehabilitadas en orientación y movilidad, que ya sepa desplazarse con el bastón blanco, que siempre sepa dónde está y a dónde quiere ir y que se encuentre estudiando o trabajando, pues los perros se otorgan a personas que sean muy activas.

La institución tiene una cuota de recuperación de 25 mil pesos  por la alimentación, estancia y capacitación durante cuatro semanas que la persona vive en el albergue, así como los accesorios para el perro.

PUEDES CONOCER LA ESCUELA

Con alegría en su tono de voz, Lozada Badillo hace un llamado a la sociedad para que conozcan el trabajo que hace la institución y así generar conciencia en la sociedad acerca de las personas con discapacidad visual y los retos a los que se enfrentan.

“Es importante -considera Efrén- que la gente sepa que en cualquier momento podemos adquirir una discapacidad, hay que tener conciencia de que las instituciones que nos dedicamos a esto, como hay otras que se dedican a otros rubros, somos importantes porque en algún momento podemos ocuparlas y es algo de lo que no se ocupa el gobierno. Hay que estar involucrados. La gente puede venir, conocer cómo trabajamos, cómo se ocupan los recursos y apoyarnos”.

La escuela se encuentra en Avenida Canal Nacional número 1075 en la Colonia Villa Quietud de la alcaldía Coyoacán; para entrar en contacto con ellos puedes hacerlo a través de los números 5673 1587 y 5673 6464.

Para hacer una donación a esta noble causa puedes entrar a esta página 

PERROS GUÍA EN LA LEGISLACIÓN

En abril de 2018, la Cámara de Diputados aprobó el dictamen que expide la Ley de los Derechos de las Personas Usuarias de Perros Guías y Animales de Servicio, con ello los canes adiestrados para ayudar a las personas con debilidades visuales podrán acceder a cualquier espacio público o privado.

Además, el artículo 58 de La Ley Federal del Protección a los Derechos del Consumidor, indica que no se puede negar el servicio ni cobrar cuotas extra por el perro guía.

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