Las conclusiones de los expertos internacionales no hace más que ahondar la profunda desconfianza que sienten los familiares de los 43 hacia las autoridades mexicanas.

Los padres de los estudiantes desaparecidos en Iguala solicitaron este domingo que los investigadores que horas antes habían cuestionado la versión oficial del Gobierno permanezcan en el país hasta que haya resultados concretos, como una forma de garantizar la independencia en las averiguaciones, y solicitaron una reunión urgente con el presidente Enrique Peña Nieto.

«Sabíamos que todo era una mentira», resumió María de Jesús Tlatempa, madre de uno de los jóvenes.

El grupo de expertos nombrados por la Organización de Estados Americanos (OEA), después de seis meses de investigación, ha concluído que los muchachos no fueron incinerados en el basurero de Cocula, tal y como había ratificado la fiscalía mexicana en base al informe de unos peritros y el relato de unos sicarios que dijeron haberlos últimado en este pueblo vecino de Iguala, la ciudad donde los secuestraron hace casi un año.

Las revelaciones de los investigadores, resumidas en un informe de 560 páginas, colisiona con la versión de la fiscalía. El procurador que comandó las indagaciones, Jesús Murillo Karam, llegó a decir que se trataba de «una verdad histórica» y que con ella se daba carpetazo al asunto. Una vez discutida la pesquisa general, los familiares de los estudiantes han expresado su profunda indignación con el Gobierno.

«Nosotros, padres y madres, teníamos razón: nuestros hijos no fueron quemados. Es una vil mentira que murieran en el basurero. No es que no quisiéramos aceptar que los habían matado, es que nunca hubo evidencias», expuso una de las madres.

Emiliano Navarrete, padre del estudiante José Ángel, dijo que una vez que se habían hecho públicas las dudas de los expertos internacionales era momento de dar un paso más. «Tiene que salir de la boca del presidente que quiere hablar con nosotros. Con sus representantes ya no podemos, no les creemos, como a Murillo Karam. ¿Cómo vamos a creer que esta persona que pusieron (Arely Gómez, sustituta de Murillo) nos va a decir la verdad?», ahondó.

La desconfianza de los familiares hacia las autoridades mexicanas se traduce en que estos quieren que los expertos de la OEA permanezcan a su lado hasta que la investigación arroje resultados concretos. «En la reunión con el presidente, este se tiene que comprometer a cumplir con todas las recomendaciones del grupo de expertos», añadió Emiliano.

Entre otras demandas, los padres exigieron que se reactiven la búsqueda de los estudiantes. Algunos familiares todavía sotienen, aunque las posibilidades son más bien remotas, que los muchachos pueden encontrarse con vida.

«Desgraciadamente, agregó un cuarto padre, «no solo nos mienten a los 43, sino a todo México. La prueba es que tenemos que confiar en científicos extranjeros y no mexicanos. La pregunta es dónde están nuestros hijos, dónde se los llevaron».

Los 43 no son las únicas víctimas de esa noche del 26 de septiembre. Otro de los estudiantes, Aldo, recibió un disparo en la cabeza y desde entonces se encuentra en coma, internado en un hospital de la Ciudad de México. Su hermano Ulises pidió ayuda para costear los medicamentos que logren salvar su vida: «Mientras haya vida, habrá esperanza».

Fuente: El Pais
Comentarios