Raúl Caraveo Toledo

No es suficiente pedir perdón señor Presidente

Si solo nos quedamos con las palabras del perdón sin reparar el daño estaríamos cayendo en la demagogia y ese es el principal elemento del populismo señor presidente. Hay que enmendar el error y no es suficiente con devolver la Casa Blanca.

Las palabras del presidente Enrique Peña Nieto en el marco de la promulgación de las leyes del Sistema Nacional Anticorrupción son interesantes, “Este error afectó a mi familia, lastimó la investidura presidencial y dañó la confianza del gobierno. En carne propia sentí la indignación de los mexicanos, la entiendo perfectamente, por eso con toda humildad les pido perdón por la Casa Blanca, les reitero mi entera y más sincera disculpa”.

Es un acto de sinceridad y autocrítica valiente al momento de pronunciarse, en el contexto actual es insuficiente. El reconocimiento de mal manejo de la percepción de un hecho que está en los límites de un delito por tráfico de influencias, conflicto de intereses, pago de favores y contratos otorgados y por otorgar al grupo de Juan Armando Hinojosa Cantú o a su grupo de constructores abre de nuevo ese debate, la investigación y más sospechas.

Quizá el acto llegó tarde pero demuestra el intento por ganar fortaleza en medio de la fragilidad y soledad que hoy tiene. Lo quisiera analizar desde la perspectiva de los efectos más inmediatos que de noviembre de  2014 a la fecha sucedieron. La reactivación de la Secretaría de la Función  Pública con Virgilio Andrade en aquel momento para limpiar la imagen de la investigación de la casa blanca solo fue un bumerag que nadie quiere que hoy se repita con el discurso del perdón.

Un acto de pedir perdón necesariamente tiene que venir acompañado de una forma de reparar el daño, de una forma de no volver a cometer ese acto e impedir que otros lo imiten es decir lo cometan, los afectados somos todos los mexicanos, las instituciones, la credibilidad y nuestra imagen como país ante el mundo. Pero, en primer lugar de forma inmediata, el presidente reconoce que la investigación del Carmen Aristegui, Daniel Lizárraga, Rafael Cabrera, Irving Huerta, Sebastián Barragán  y su equipo fue contundente, impecable, correcta, solo unos reporteros hicieron el trabajo de una procuraduría y sin recursos, lo que les valió de forma inmediata y súbita el despido, los periodistas encabezados por Aristegui fueron expulsados de forma injusta de sus empleos –ya lo sabíamos  por hacer bien su trabajo, pero ahora reconocido por el presidente- en casi catorce meses se les hizo pagar los platos rotos, sin embargo en ese tiempo cosecharon reconocimientos y premios en otros países. ¿Qué pensará hacer ahora el grupo MVS?

El perdón debe venir acompañado de acciones para reparar el daño, la primera el reconocimiento público y restablecimiento de sus empleos a los periodistas que llevaron a cabo la investigación de la casa blanca; al mismo tiempo el pueblo de México quisiera ver la esposa del presidente Angélica Rivera que enfáticamente regañó al pueblo  por televisión en cadena nacional reconocer que actuó visceralmente, sin argumentos creíbles y con desmedida autosuficiencia, la casa no la compró con sus ingresos de Televisa, si así fuera Chabelo ya sería dueño de la Isla de Cozumel.

Un tercer momento de reparación del daño para que las disculpas sean creíbles sería la aplicación de la ley sin distinción a los funcionarios más cercanos del presidente y gobernadores  que imitaron su actuar desde antes de noviembre de 2014 y naturalmente después, en este capítulo hay muchos exgobernadores que saquearon literalmente sus Estados;  Humberto Moreira en Coahuila y Rodrigo Medina de Nuevo León, en su  momento no se hizo nada, otros gobernantes en funciones aún como Javier Duarte de Ochoa en Veracruz y la lista se prolonga, todos la conocemos.

Si el perdón y ofrecer disculpas presidenciales no viene acompañado de acciones inmediatas para reparar el daño no servirán para nada y su efecto será contrario a la intención del presidente. No solo es que el discurso sea convertido en una pieza de oratoria brillante y ya; no, lo grave es que el enojo y la indignación de los ciudadanos mexicanos siga creciendo y radicalizándose.

Si solo nos quedamos con las palabras del perdón sin reparar el daño estaríamos cayendo en la demagogia y ese es el principal elemento del populismo señor presidente. Hay que enmendar el error y no es suficiente con devolver la Casa Blanca.

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Raúl Caraveo Toledo

Raúl Caraveo Toledo es licenciado en ciencia política por la UAM, ex catedrático de las Facultades de Psicología y de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana, ha sido analista de estudios económicos de PEMEX y Consejero electoral del IFE-INE de Quintana Roo de 2005 a 2015, ex asesor de la XIII legislatura de Quintana Roo, Conalep Quintana Roo, escribe para www.sdpnoticias.com www.gobernantes.com www.revistadigitalqr.com.mx www.todoincluidolarevista.com www.tmj.mx www.laprensaus.com www.eldianewschicago.com
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