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Navidad, riendo y llorando…

Las fechas navideñas son especiales, eso es indudable.

Pero el motivo de su especialidad no es el mismo para todos, como se puede escuchar en una melodía dedicada a los sentimientos encontrados que surgen en Navidad

«unos van riendo, otros van llorando…»

Pero, ¿cómo pueden ciertas fechas de celebración generalizada exaltar tanto una emoción tan particular y subjetiva en cada uno?

En fechas especiales las pulsiones están a flor de piel, tanto Eros como Tanatos se encuentran luchando por salir a relucir sus mejores galas.

Cuando Eros sale a la luz, la vida se ilumina y el individuo experimenta el deseo de vivirla intensamente, proyectándose en el futuro como triunfador.

Muy al contrario, cuando es Tanatos el protagonista de la «fiesta», el sujeto es envuelto por la depresión, sufriendo síntomas de soledad, nostalgia, desamor ,abandono, fracaso y autodestrucción.

La visión que este individuo tiene de su realidad dista mucho de una instancia que invite al disfrute de la vida y, la posición subjetiva que asume frente a su futuro, tiene visos de fatalidad.

¿Cómo hacer para evitar o controlar ser envuelto o tomado por Tanatos en fechas tan especiales?

Consejos prácticos y puntuales para desalojar la pulsión de muerte no tratada, pueden haber muchos y dependen exclusivamente de la posición subjetiva de cada quien.

Lo primero que se debe hacer es procurar estar acompañado por personas cercanas y no desconocidos, no se trata de estar entre mucha gente, se trata de estar en buena compañía, capaz de brindar algo tan sencillo pero tan escaso para el afectado, como el cariño del otro. Esto puede significar la diferencia entre las pulsiones de vida y muerte prestas al alojamiento psicoemocional.

Pero en estos casos, en que ronda el espíritu de celebración que por lo general se acompaña de bebidas espirituosas, es muy importante evitar la ingesta de alcohol y otras sustancias, ya que muy al contrario de lo que muchos piensan, su efecto potencia la depresión en el individuo depresivo, lo que puede dar rienda suelta a las ideas suicidas que cautivan comúnmente a la persona.

Por otra parte, al no contar con la posibilidad de compañía cálida, distraer los pensamientos a través de una lectura de interés, una película o alguna actividad manual pueden servir de mucho como medio de disociación de la realidad interna , para así conciliar un sueño profundo y reparador , habiendo «sobrevivido» a la «fiesta».

En Navidad no todos van riendo, algunos van llorando…

Otto Himiob M
Psicoterapeuta , Orientador y Consejero Familiar.

ottohimiobmorales@gmail.com
www.ottohimiobm.cl
Blogdeottohimiobm.blogspot.com

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