Psicología

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Al pensar en la Navidad recordamos nuestra infancia y también la de nuestros hijos. Las comidas, los dulces y el tiempo compartido también regresan cada año con ella.

Lo mejora de la Navidad es con quien la compartes“  

La Navidad es, probablemente, la época del año con mayor carga emocional. Está relacionada con factores muy importantes y altamente sensibles para la mayoría de nosotros, como son la familia y los amigos, y todo lo que eso conlleva.

Al pensar en la Navidad recordamos nuestra infancia y también la de nuestros hijos. Las comidas, los dulces y el tiempo compartido también regresan cada año con ella. Aunque, como todo tiempo de ocio nos alegra,  estas fechas activan especialmente nuestras emociones. Tanto es así que, la Navidad nos vuelve tan sensibles que, incluso, podemos sentir malestar durante los días que dura, e incluso cogerle aversión. De hecho, creo que cada uno de nosotros conoce alguna persona, al menos una, que nos expresa lo triste que se suele sentir por Navidad.

Los humanos somos seres emocionales. Nuestras emociones humanas están constituidas por un estado fisiológico y una vivencia mental de carácter neuroquímico y hormonal. De ellas se derivan sentimientos, que son evaluaciones conscientes de las emociones y tienen una enorme capacidad para alterar o modificar nuestros estados de ánimo. En Navidad, las emociones y sus manifestaciones sentimentales se nos ponen a flor de piel. A unos predispondrá a vivir las efemérides con alegría y un tono vital reforzado y para otros, el evento tendrá componentes ansiosos y una tendencia a la tristeza, a veces, difícil de soportar.

Por eso, y desde el punto de vista del asesoramiento psicológico (Counselling), vale la pena que observemos algunas pautas importantes que nos harán disfrutar o, en su caso, sobrellevar mejor un tiempo por el que hemos de pasar y con el que hemos de convivir, nos guste o no.

  • Aceptar los pensamientos y las emociones que te produce la vivencia de la Navidad, es la mejor manera de empezar a disfrutarla o a superarla.
  • Obséquiate algo. No necesariamente tiene que tratarse de un objeto, solo debe significar que eres importante para ti mismo/a
  • Conviene centrarse en el momento presente, en lo que consideras valioso para ti. Facilitará no sentirse absorbido por la presión del entorno.
  • Compartir es una buena oportunidad para dar o recibir apoyo. Se trata simplemente de estar presentes aceptando y respetando cómo cada uno supera los momentos difíciles.
  • Date oportunidades de probar y conocer.
  • Deja a un lado las expectativas y las evaluaciones. Darle muchas vueltas a los motivos de la Navidad acaba generando insatisfacciones.

…Ah, y cuida de tu cartera.

Pese a todo, o precisamente por todo eso: FELIZ NAVIDAD

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Blas Ramón Rodríguez

Psicólogo. Especialista en Medicina Psicosomática y Psicología de la Salud, experto en intervención psicológica en Diversidad Funcional y Trastornos mentales, Master en psicología del trabajo, por las Universidades de Barcelona, Ramon Llull, San Jorge, UOC, de Las Palmas de Gran Canaria. Escritor y divulgador científico en diferentes medios de comunicación. El propósito de su actividad profesional, científica, divulgativa y literaria, es poner al alcance de cualquiera la psicología como elemento esencial para la mejora de la calidad de vida.
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