Alí sufrió durante más de treinta años la enfermedad de Parkinson y había sido hospitalizado dos veces a finales de 2014 y principios de 2015 por neumonía e infección del tracto urinario.

Nacido como Cassius Clay, campeón olímpico en Roma en 1960, comenzó su carrera profesional el mismo año, convirtiéndose en el campeón mundial de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) en 1964 al derrotar a Sonny Liston por nocaut en el séptimo asalto.

El maestro indiscutible de los pesos pesados, el hombre apodado “El más grande”, había conmocionado a los Estados Unidos en 1967 por negarse a hacer el servicio militar e ir a la guerra de Vietnam por sus creencias religiosas.

Fue encarcelado, despojado de su título y se le prohibió el boxeo durante tres años y medio antes de volver a ser campeón del mundo en 1974, al lograr los títulos de la AMB y CMB, cuando ganó por KO (8º round) a George Foreman durante la “Batalla en la Selva” en Kinshasa, en la República Democrática del Congo, antigua Zaire.

Alí perdió luego su título por puntos ante Leon Spinks el 15 de febrero de 1978 y lo recuperó después en la revancha el 15 de septiembre del mismo año.

Terminó su carrera en una derrota por puntos contra Trevor Berbick el 11 de diciembre de 1981 en el Centro de Deportes Queen Elizabeth en Nassau.

No a Vietnam

El mismo Alí que deslumbró al mundo con su boxeo no convencional para la época, sus bravuconerías y salidas de tono para aumentar la venta de entrada a sus peleas, fue el hombre que se negó a ir a la guerra de Vietnam, «para no matar semejantes«, dijo, y se convirtió en un pacifista y luchador por los derechos civiles.

Hizo temblar el establishment con su forma de ser, a veces demasiado descarnada, yllevó el boxeo a otra dimensión, lo que marcó el comienzo de la era de peleas millonarias por televisión.

Pero no le bastó con eso.

Cuando los promotores inescrupulosos comenzaron a llevarse la mejor tajada del negocio, dejando a los boxeadores a veces en saldo negativo, Alí peleó en los tribunales y el Congreso estadounidense para sacar adelante en 1999 la «Ley de Reforma del Boxeo Mohamed Alí«, que protege los derechos y el bienestar de los boxeadores.

Ali transformó a Estados Unidos

«Mohamed Ali transformó este país e impactó al mundo con su espíritu. Su legado será parte de nuestra historia por todo el tiempo«, agregó Bob Arum, quien se inició en el negocio de la promoción precisamente con una pelea de Alí.

Sus acciones dentro y fuera del cuadrilátero dieron paso a las bolsas supermillonarias que hoy disfrutan muchos con menos talento y carácter.

Floyd Mayweather, el púgil que más dinero ha ganado en la historia del boxeo, aseguró que sus grandes bolsas fueron posibles sólo porque «Alí nos abrió el camino«.

Su vida fue una novela. La novela de un niño pobre y tímido que se metió en el boxeo a los 12 años, cuando un malhechor le robó su bicicleta. Llorando fue a hacer la denuncia y Joe Martin, el policía que le atendió, le convenció que debía aprender a defenderse, y se convirtió en su primer entrenador en el gimnasio Columbia de Louisville.

Alí pasó sus últimos años devastado por la enfermedad de Parkinson, pero nunca se retiró de la vida pública, ni tiró la toalla blanca al centro del ring en señal de rendición. En lugar de ello, inició una cruzada contra la enfermedad, una más en la lista de las batallas de su vida extraordinaria.

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