Ciencia

Muere el Premio Nobel Steven Weinberg, célebre mente científica, a los 88 años

El físico y astrónomo ganador del Premio Nobel, el profesor Steven Weinberg, falleció el viernes a la edad de 88 años, según un comunicado de la Universidad de Texas en Austin (UT Austin).

La causa de la muerte aún no se ha determinado, aunque según el Washington Post, llevaba un tiempo hospitalizado.

Nacido en 1933 en la ciudad de Nueva York, hijo de inmigrantes judíos, Weinberg tendría una carrera histórica en el mundo académico. Su trabajo más famoso fue un artículo que publicó en 1967 en el que analizaba la interacción entre el electromagnetismo y la fuerza nuclear débil, dos de las cuatro fuerzas fundamentales del universo, que funcionan como parte de una fuerza electrodébil unificada.

Titulado simplemente “Un modelo de leptones”, el artículo apenas tenía tres páginas, publicadas en la revista académica Physical Review Letters. Sin embargo, el impacto que ha tenido en el campo de la física es nada menos que inmenso, siendo uno de los trabajos más citados de la historia en el campo de la física de altas energías.

El artículo, repleto de ecuaciones, discutía y teorizaba conceptos y propiedades que nunca se habían observado antes, pero que desempeñaron un papel clave en la progresión del campo. Sus predicciones se vieron respaldadas en años posteriores, incluido el descubrimiento de la partícula bosón de Higgs en 2012 en el Gran Colisionador de Hadrones del CERN en Suiza.

Este trabajo le valió el Premio Nobel de Física en 1979, junto con sus colegas Sheldon Glashow y Abdus Salam.

Sin embargo, a pesar de la complejidad de su trabajo, Weinberg también era conocido por intentar hacer la ciencia más accesible. En su obra de 1977 The First Three Minutes: A Modern View Of The Origin Of The Universe (Los primeros tres minutos: una visión moderna del origen del universo), recorrió los primeros minutos de la existencia del universo -un tema muy complejo- de una manera fácil de entender, como señala Live Science.

Pero Weinberg no sólo era conocido por su fama y sus logros científicos. También era un destacado activista, que trabajaba como portavoz de la ciencia. Habló ante el Congreso, dio conferencias sobre la historia y la filosofía de la ciencia y causó sensación por adoptar una postura en contra de las armas de fuego ocultas en las aulas de la Universidad de Texas.

Pero Weinberg era también un abierto defensor del Estado de Israel. Esto se notó especialmente en su ensayo de 1997, “El sionismo y sus adversarios”.

También había sido un abierto partidario de la lucha contra el antisemitismo, algo que consideraba que constituía el boicot a Israel.

A principios de la década de 2000, Weinbeg había suspendido sus viajes a universidades del Reino Unido debido a los boicots británicos contra Israel. En una carta en la que explicaba los motivos de su retirada, el físico decía que percibía “una corriente generalizada antiisraelí y antisemita en la opinión británica”.

Según el diario británico The Guardian, Weinberg escribió que “sé que algunos dirán que estos boicots están dirigidos sólo contra Israel, y no en general contra los judíos”.

“Pero dada la historia de los ataques a Israel y la opresión y agresividad de otros países de Oriente Medio y de otros lugares, boicotear a Israel indica una ceguera moral para la que es difícil encontrar otra explicación que no sea el antisemitismo”.

A Weinberg le sobreviven su esposa, la profesora de Derecho de UT Austin Louise Weinberg, y su hija, Elizabeth.

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