Para algunas mujeres, la menopausia es apenas una irregularidad momentánea en el camino por la mediana edad. Para otras, los síntomas son tan graves que les hacen la vida imposible por 15 años o más. Aunque la menopausia es un cambio normal que sucede cuando una mujer ha pasado 12 meses seguidos sin tener un periodo, los efectos asociados con la menopausia pueden hacernos sentir muy incómodas: sudores nocturnos, sequedad vaginal, cambios en el estado de ánimo, sofocos y problemas al dormir. En otras palabras, no es pan comido. Pero algo que puede ayudar con la transición es separar la realidad de la ficción. Estos son cinco mitos sobre la menopausia que necesitamos destrozar.

  1. Mito: La menopausia mata el apetito sexual.  Realidad: muchas personas asocian la reducción en las hormonas que sucede a medida que las mujeres envejecen con una reducción en la libido. Pero ese no es necesariamente el caso. Según un estudio realizado en King’s College London, la menopausia no desempeña un papel tan clave en los problemas sexuales como antes se creía. Un factor más importante que afecta el curso que tomará tu vida sexual es si experimentaste problemas con el deseo y los orgasmos antes de la menopausia. Si así fue, entonces es más probable que sigas enfrentándote a estos retos. En resumidas cuentas, las mujeres pueden mejorar su vida sexual, aun después de la menopausia.
  2. Mito: Todos los sofocos son iguales.  Realidad: es cierto, más del 70% de las mujeres sí padecen de sofocos y sudores nocturnos. Pero no todas las mujeres menopáusicas padecen de ellos. Y algunas sufren sofocos graves que las agitan muchísimo, mientras que otras sienten sofocos de menor gravedad que toleran perfectamente. En general, en cuanto a los sofocos, según un estudio del 2016 publicado en la revista Menopause, existen cuatro patrones. Se pueden clasificar de este modo: algunas mujeres comienzan a padecer de sofocos tempranamente y tienen síntomas tanto como 11 años antes de su última menstruación. Pero los síntomas terminan alrededor de su último periodo. Otras mujeres comienzan a padecer de sofocos más tarde y no sienten su primer sofoco hasta después de su última menstruación. Y hay otras —consideradas por los investigadores como las «pocas suertudas»— que nunca sufren sofocos. El grupo final —conformado por las «pocas no tan suertudas»— comienza a padecer de sofocos tempranamente, con síntomas que persisten mucho después de la menopausia. Aproximadamente 1 de cada 4 mujeres de mediana edad está incluida en esta categoría. 
  3. Mito: No podemos hacer absolutamente nada para reducir los síntomas de la menopausia. Realidad: investigaciones recientes han demostrado cómo ejercitarse regularmente puede ayudar a las mujeres menopáusicas a no solo perder peso y sentirse mejor acerca de sí mismas, sino también controlar los sofocos y otros síntomas. Pinkerton, de la Menopause Society, dice: «Hay cada vez más pruebas que indican que un estilo de vida activo con ejercicio regular mejora la salud, calidad de vida y condición física de las mujeres posmenopáusicas». Ella también nota que se ha demostrado que ejercitarse resulta en menos sofocos y un mejor ánimo.
  4. Mito: Es inevitable aumentar de peso durante la menopausia. Realidad: según investigadores, la menopausia en realidad no causa el aumento de peso, pero puede aumentar la grasa abdominal. ¿La razón? Una reducción en los niveles de estrógenos después de la menopausia puede cambiar el almacenamiento de grasa de las caderas y muslos al estómago. También es cierto que es más difícil controlar el peso con el paso de los años, aunque es posible hacerlo. En un estudio realizado en el 2003 de 535 mujeres premenopáusicas que se siguieron a lo largo de la menopausia se descubrió que las mujeres lograron evitar aumentar de peso —y algunas hasta perdieron peso— siguiendo una dieta de 1,300 calorías y quemando de 1,000 a 1,500 calorías a la semana.  
  5. Mito: Los problemas al dormir no tienen nada que ver con la menopausia. Realidad: sí tienen mucho, pero muchísimo que ver. Según la Sleep Foundation, desde la perimenopausia hasta la posmenopausia, las mujeres informan sufrir más problemas al dormir. Frecuentemente estos problemas surgen como resultado de los sofocos, el insomnio y los trastornos del estado de ánimo. En general, las mujeres posmenopáusicas se sienten muy descontentas con su sueño, y tantas como el 61% afirman que sufren frecuentemente del insomnio. Para mejorar tu calidad de sueño, prueba realizar ejercicios aeróbicos regularmente. Asimismo, evita la cafeína, que el organismo puede necesitar ocho horas para eliminar, y mantén tu cuarto fresco y cómodo para controlar los sofocos. Los pijamas livianos de algodón son maravillosos también.
  6. Mito: En la Menopausia la mujer ya no es atractiva. Realidad: “En absoluto, podemos seducir mucho, y hay infinidad de hombres jóvenes interesados en mujeres maduras. Lo que ocurre es que nuestro atractivo ya no está tanto en la forma del cuerpo, sino en quiénes somos realmente. Podemos seguir siendo muy atractivas, pero para ello tenemos que gustarnos. Si no nos gustamos, no hay nada que hacer. Y es que el atractivo ahora va mucho más allá de la superficie de la forma que tenga nuestro cuerpo, que es incontrolable: proviene de la profundidad de la mirada, de la sonrisa franca, de la libertad de expresarse, de ser realmente quienes somos”  
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