Los pobladores de Minatitlán, un municipio al sur de Veracruz, aprendieron a festejar en discreción. Cambiaron las fiestas multitudinarias por pequeñas reuniones y la vida nocturna fue disminuyendo con el cierre de antros y bares, porque ya habían ocurrido asesinatos o secuestros en su interior y todos lo sabían, dice una joven del lugar.

Este viernes 19 de abril, una familia festejaba un cumpleaños en La Potra, una palapa en la colonia Obrera que servía como salón de fiestas, muy cerca de la refinería del municipio. Por la noche, ya con los últimos invitados, hombres armados irrumpieron y acribillaron a 13 personas, el más pequeño, un bebé de 1 año de edad.

Aún sin que la autoridad estatal haya esclarecido el móvil ni aprehendido a los responsables, familiares de víctimas han reconocido los cuerpos y otros se encuentran cuidando a los sobrevivientes en los hospitales.

Este es el acto más violento que los habitantes han sufrido, pero en los últimos años han vivido en carne propia lo que el gobierno sólo sabe en estadística. En este municipio que vive entre el “rezago bajo”, según las mediciones de pobreza,  y la “prosperidad” de Pemex con la refinería General Lázaro Cárdenas de Minatitlán, una de las más grandes de Latinoamérica, ha aumentado la violencia.

En Minatitlán, con apenas 157 mil 393 habitantes, ocurrieron en 2015 un total de 44 homicidios, de los cuales 12 fueron con arma de fuego; eso representó una tasa de 0.27%. El siguiente año disminuyó a 40 el número de homicidios.

En 2017 hubo el número más alto: 146 homicidios, y de ellos 70 fueron perpetrados con arma de fuego, lo que significó una tasa de 0.92%. Para 2018, hubo 84 homicidios y sólo en los primeros tres meses de 2019 se han registrado 20.

Esto significa que entre 2015 y 2018, el número de homicidios registró un aumento de 90%. Aunque si se compara 2015 con el año más violento registrado en el municipio, el aumento asciende a 230%.

Ese es el delito de alto impacto de mayor incremento, toda vez que los secuestros, por ejemplo, pasaron de 14 en 2015 a 16 en el año siguiente; 12 en 2017 y ni uno en 2018, mientras que en 2019 han ocurrido dos. Aunque se trata de la incidencia delictiva registrada ante la autoridad, pero sobre todo en este delito existe cifra negra.

Por eso no fue en vano que, desde enero pasado, Minatitlán fuera una de las 18 regiones de Veracruz considerada como de “alto riesgo de violencia”, según el plan de seguridad del presidente Andrés Manuel López Obrador, en el cual se ubicaron 266 regiones o coordinaciones territoriales en las que el gobierno federal pretende desplegar la Guardia Nacional.

De hecho Veracruz es la segunda entidad con el mayor número de municipios en foco rojo, sólo superado por el Estado de México. Además de Minatitlán, las localidades de Veracruz, considerados de “alto riesgo” son Coatzacoalcos, Córdoba, Orizaba, el puerto de Veracruz, Xalapa y Cosamaloapan.

Minatitlán además tiene la refinería que distribuye combustible hacia la Ciudad de México a través de uno de los ductos con mayores pérdidas en el país, y que atraviesa 90 municipios entre Veracruz, Puebla, Tlaxcala, Estado de México y la capital.

Comentarios