Raúl Caraveo Toledo

México; el derrumbe del PRI de Enrique Peña Nieto

El mes de agosto como pocas veces va a ser determinante en el rumbo que tome México, no es para menos, el partido en el poder se presenta a su Congreso ante una disyuntiva determinante; modificar estatutos para permitir que un simpatizante, sin afiliación ni arraigo partidista como José Antonio Meade Kuribreña obtenga la nominación o el juego de poderes entre las corrientes de caudillos que liderean sectores importantes del PRI. A tal efecto hay las más variadas interpretaciones desde la intervención y precandidaturas de beltronistas, salinistas o cualquier otra fuerte corriente. En el PRI siempre han existido corrientes, solo que son disciplinadas a la hora de la decisión final.

Hoy la fortaleza de Enrique Peña Nieto está –igual que su aprobación- por los suelos literalmente, y el escenario es más complejo e incierto que en el congreso de 1987-1988 que permitió la separación de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Porfirio Muñoz Ledo  para que posteriormente surgiera el PRD. El liderazgo de Peña Nieto no garantiza la selección de un candidato que pueda representar lo que promete abanderar el PRI.

Para la siguiente semana se formaran las mesas de análisis previas al Congreso que definirán la vía que tome la selección del candidato, pero, mientras eso sucede en todos los medios nacionales oficialistas la tendencia es la promoción inmaculada de la imagen de José Antonio Meade como el único garante de la estabilidad de los mercados y el crecimiento nacional, seguridad y estabilidad de las finanzas, adopción y defensa de las reformas estructurales; convivencia subordinada a los intereses de cualquier liderazgo –por más paranóico que sea-  del presidente de los Estados Unidos.

Hasta este momento la balanza se inclina por la influencia de nuestro canciller Luis Videgaray con Enrique Peña Nieto para la entronización de Meade, en medio de un escenario internacional convulso. No sabemos cuánto tiempo más pueda sostenerse Donald Trump y su familia en la presidencia de los Estados Unidos, lo que resulta triste y lamentable es que nuestros intereses nacionales estén a la subasta de oscilaciones de otra presidencia norteamericana de tambaleante actuar.

Mientras eso ocurre con la selección de candidato por parte del PRI, el candidato de MORENA Andrés Manuel López Obrador recorre países de Sudamérica para hacer campaña internacional que lo haga ver como un jefe de estado confiable; encuestas más, encuestas menos, a nivel interno no pueden generar confianza y seguridad, empatía de otros jefes de Estado.

Andrés Manuel hizo bien en decretar un ayuno declarativo, dejo sin argumentación a muchos de sus críticos y ahora abre el abanico de revalidación en otro plano lo que parece atractivo a sus intereses.

Hacer campaña en México con las contradicciones actuales es muy fácil para un candidato antisistema, es apabullante el número de contradicciones cuando al grupo en el poder se le ocurre hacer una aplicación selectiva de la ley con fines electoreros; por ejemplo, en el caso de las detenciones y consignaciones de dos exgobernadores; Javier Duarte y Roberto Borge, casos más recientes de corrupción  e impunidad cobijada desde las altas esferas, los acontecimientos superan cualquier ficción.

A Javier Duarte se le sigue proceso, pero a un número indeterminado de subalternos cómplices no, se supone que son ya una especie de “testigos protegidos” o “informantes beneficiados” ya sea al Gobierno del Estado de Veracruz con Miguel Ángel Yunes Linares o a la PGR. No lo sabemos, pero al dictar orden de detención y reclusión –el Gobierno de Veracruz- a Xochitl Tress (amante beneficiada económicamente por Duarte) y no tocar  ni con el pétalo de una rosa a la esposa Karime Macias y la banda familiar que operó cuentas, recursos y bienes del Estado, solo corroboran las múltiples hipótesis que sugieren el cohecho, la complicidad y aplicación selectiva de la ley. Una autoridad local actuando sin la menor sincronía con la autoridad federal.

No hay mejor campaña anti-sistema.

El caso de Roberto Borge apenas comienza con su presentación ante la justicia mexicana una vez que sea extraditado.

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Raúl Caraveo Toledo

Raúl Caraveo Toledo es licenciado en ciencia política por la UAM, ex catedrático de las Facultades de Psicología y de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana, ha sido analista de estudios económicos de PEMEX y Consejero electoral del IFE-INE de Quintana Roo de 2005 a 2015, ex asesor de la XIII legislatura de Quintana Roo, Conalep Quintana Roo, escribe para www.sdpnoticias.com www.gobernantes.com www.revistadigitalqr.com.mx www.todoincluidolarevista.com www.tmj.mx www.laprensaus.com www.eldianewschicago.com
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