Los nexos con el narcotráfico de Genaro García Luna

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Genaro García Luna nació el 10 de julio de 1968 en el antes conocido Distrito Federal, hoy Ciudad de México. Es un ingeniero mecánico graduado de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), y también egresado del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), en donde realizó una especialización en Formación y Especialización en Seguridad Pública, y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en donde cursó un diplomado en Planeación Estratégica en la Facultad de Contaduría y Administración. Asimismo, es un político (o al menos lo era antes de su detención) que estuvo al frente de distintos cargos durante la administración de los expresidentes; Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa.

Luego de más de nueve años de trabajar en el CISEN, en 1999 García Luna se incorporó a la Policía Federal Preventiva (PFP) para fungir como Coordinador de Inteligencia para la Prevención de dicho organismo. Un año después, el entonces Procurador, Rafael Macedo de la Concha, lo nombró Director de Planeación y Operación de la Procuraduría Judicial Federal (PJF). Pero su impresionante CV no termina ahí, ya que un año después, por órdenes de Vicente Fox, se crea la Agencia Federal de Investigación (AFI) en donde Genaro fue nombrado su titular. No obstante, la ambición del ingeniero por escalar peldaños en la administración pública federal fue aún más allá, ya que en el 2006 asumió la titularidad de la Secretaría de Seguridad Pública de la mano de Felipe Calderón. Fue en este puesto que García Luna mostró de qué estaba hecho al presentar su Estrategia Integral de Prevención al Delito y Combate a la Delincuencia, mejor conocida como “guerra contra el narcotráfico”, la cual como usted sabrá, marcó el inicio de una cruzada sangrienta en contra de narcotraficantes que resultó fallida a largo plazo, cobrando la vida de miles de civiles inocentes a lo largo del país.

Varias fueron las personas que cuestionaron su trabajo al frente de la dependencia por esos años gloriosos del PAN, en donde se presumía de un supuesto fraude electoral que le había arrebatado la victoria al hoy Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, pero fue una en particular la que le acarreó serios problemas al consentido de Calderón, llegando incluso a ser amenazada de muerte por su trabajo. Hablo de la periodista y escritora mexicana, Anabel Hernández García: 

Hace dos meses, funcionarios del gobierno de Estados Unidos me contactaron. Eran portadores de una mala noticia, aunque no era nueva. De acuerdo con las investigaciones que ellos estaban realizando, habían logrado comprobar que Genaro García Luna, Secretario de Seguridad Pública Federal de 2006 a 2012, durante el sexenio del Presidente Felipe Calderón, había orquestado un plan para asesinarme en represalia por mi trabajo de investigación periodística sobre sus vínculos con el Cartel de Sinaloa. Investigación que comenzó en 2006, hace 13 años, cuando el jefe policíaco era el hombre más cercano al presidente Calderón; era su brazo derecho, el que le susurraba al oído (DW, 11/XII/19).

Debido a la gravedad de la situación, la periodista en cuestión se vio obligada a abandonar su país por temor a perder la vida, y no era para menos, ya que la información que se había atrevido a revelar era sumamente perjudicial para este siniestro personaje, hoy llevado a juicio por el gobierno de los Estados Unidos por ayudar al Cartel de Sinaloa durante las administraciones panistas. 

Resulta que el ingeniero había forjado una amplia relación de trabajo con el Cartel de Sinaloa desde el 2008, recibiendo cuantiosos sobornos por parte de este para distribuir su mercancía a lo largo del país sin restricción alguna. Asimismo, contaba con un amplio patrimonio valuado en varios millones de dólares, no correspondientes al salario que declaraba anualmente ante Hacienda. En palabras de la periodista: 

Publiqué esa información a lo largo de varios reportajes y en cuatro libros: «Los cómplices del Presidente” (2008), «Los Señores del Narco” (2010) traducido al inglés «Narcoland. The mexican drug lords and their godfathers” y «México en llamas, el legado de Calderón» (2012). En este último libro di a conocer, antes de que terminara su cargo, que el funcionario ya estaba mudándose a Miami donde como empresa fachada le había comprado un restaurante en quiebra a su esposa, entre otras empresas que estaba creando de la noche a la mañana. García Luna era y se sentía absolutamente impune. Eso no duraría para siempre. El pago de sobornos que yo revelé en 2010 fue confirmado en el juicio contra «El Chapo», llevado a cabo de noviembre de 2018 a enero de 2019 (DW, 11/XII/19).

Parece ser que, al menos hasta el momento, el tiempo le dio la razón a la periodista. Hoy el exsecretario de Seguridad y excolaborador cercano de Felipe Calderón, además de que hace unos días fue detenido en Dallas, Texas, es acusado por la Fiscalía Federal para el Distrito Este de Nueva York de cuatro delitos: conspiración internacional para distribuir cocaína, conspiración para distribución y posesión con el intento de distribuir cocaína, conspiración para importar cocaína y falsas declaraciones. 

Ante el escandalo suscitado por su detención, Calderón escribió en su cuenta de Twitter lo siguiente: 

Respecto al arresto del Ing. Genaro García Luna quiero precisar que desconocía por completo los hechos que se le imputan, ya que jamás tuve información o evidencia sobre ellos. Por lo mismo, me sorprende profundamente lo que está ocurriendo. Espero que se realice un juicio justo y apegado a derecho en el que, si se demostrara su culpabilidad más allá de toda duda, se aplique todo el peso de la ley. De confirmarse los hechos de los que se le acusa, esta sería una gravísima falta a la confianza depositada en él, sobre todo la de sus propios compañeros y otros agentes del orden, que perdieron o arriesgaron sus vidas por servir a los mexicanos.

Es aquí cuando le pregunto: ¿Realmente cree que el entonces mandatario no sabía absolutamente nada al respecto? Quiero pensar que usted, al igual que yo, no tiene esperanza alguna de que los reyes magos pasen a dejarle algún regalo en esta época decembrina. 

Por último, quiero informarle que ya se llevó a cabo la primera audiencia del acusado en el mismo lugar en donde fue detenido; Dallas, Texas, a la cual llegó esposado de pies y manos y vestido de traje naranja como cualquier otro procesado. En dicha audiencia, que no duró más de 20 minutos, García Luna renunció a su derecho de recibir apoyo diplomático por parte del gobierno mexicano, por lo que será trasladado a Nueva York en las próximas 48 horas para ser condenado por los delitos que se le imputan. ¿Caerán sus cómplices también? Habrá que esperar la resolución de la corte norteamericana, pero todo indica a que al menos su libertad término, en su afán de cosechar lo que algún día felizmente sembró. 

Gracias por su lectura. 

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