Psicología

¿Los humanos se necesitan mutuamente?

Los confinamientos solitarios son causa frecuente de alucinaciones, cambios de humor, pérdida de control e impulsividad.

Nos gusta pensar que podemos hacerlo solos, pero la experiencia sugiere lo contrario”

Una mujer, en una sesión de counseling, me comentó: “Realmente no sé por qué estoy aquí. Estoy bien conmigo misma. Me gusta estar sola, con mi gato y nadie más. Se lo digo de verdad”

La soledad es un asunto recurrente en las consultas psicológicas, tanto de asesoramiento como en psicoterapia. En general, la gente tiene grandes problemas con la soledad, en especial cuando ésta se ha convertido en una realidad desesperada. Sin embargo, hay quien parece estar bastante bien estando completamente solo o sola.

La diferencia entre las historias de soledad que escucho en consulta, reside en el grado de aislamiento personal y social que contengan cada una de ellas. El aislamiento, incluido el autoadministrado, es una forma de maltrato. Los confinamientos solitarios son causa frecuente de alucinaciones, cambios de humor, pérdida de control e impulsividad.

Las consecuencias de las vivencias de una soledad excluyente no son fáciles de revertir. En los años que pasé trabajando con algunas personas que estuvieron en situación de aislamiento penitenciario, los síntomas de la exclusión vivida no desaparecieron una vez liberada esa persona. Aunque estos son casos extremos, existen muchas personas que tienen la necesidad de refugiarse en la “seguridad” de su casa cuando sucede algo en la calle, una discusión, aglomeración de personas; como algunos ex presidiarios que se esconden al oír una sirena.

Aunque la tecnología a menudo es elogiada por unirnos (hasta cierto punto esto es cierto), muchos de estos avances nos alejan aún más. Desde el invento del fonógrafo hasta las actuales redes sociales, el mundo moderno se diseñó alrededor de la idea de que los humanos prefieren la soledad. En psicología, hoy, sabemos que esta noción es incorrecta, en términos absolutos, claro. La tecnología puede ser algo maravilloso, de hecho, pero en muchos aspectos estamos más aislados que nunca.

Mi papel como counselor o como psicoterapeuta, no es empujar a la señora del principio a sentirse incómoda con su soledad, desde la idea o el convencimiento personal de que los humanos necesitamos a otros humanos para alcanzar una vida plena, más satisfactoria. Los rasgos de personalidad, las preferencias y la propia concepción de cada uno de lo que es una vida social, determinan como cada uno vive su soledad.

No obstante esto. Necesitamos a otros humanos porque, como criaturas inherentemente sociales, nuestro discurso y nuestra historia se desarrollan mejor de manera comunitaria. Escuchar, hablar entre nosotros, hablar con otros u otras, es donde comienza la solución a aquella parte de la soledad que nos hace daño.

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Blas Ramón Rodríguez

Psicólogo. Especialista en Medicina Psicosomática y Psicología de la Salud, experto en intervención psicológica en Diversidad Funcional y Trastornos mentales, Master en psicología del trabajo, por las Universidades de Barcelona, Ramon Llull, San Jorge, UOC, de Las Palmas de Gran Canaria. Escritor y divulgador científico en diferentes medios de comunicación. El propósito de su actividad profesional, científica, divulgativa y literaria, es poner al alcance de cualquiera la psicología como elemento esencial para la mejora de la calidad de vida.
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