Nicolás Durán de la Sierra

Los güeyes del Instituto Electoral

Benito Santos, el modisto de las estrellas, aquel que ataviara a Angélica Rivera, a Anahí Puente y hasta a la propia Ximena Navarrete, brillante ex miss universe mexicana, no aparece. No se le ha visto por San Cristóbal ni por Tuxtla, en Chiapas, y de él nada saben en su atelier de la capitalina Zona Rosa. Igual lo buscan las indígenas tzotziles a las que debe los bordados del vestido de novia de la novísima primera dama chiapaneca.

Lo último que se supo del modisto es que, fascinado por lo bien que luciera vestido de charro don Manuel Velasco, el verde gobernador de Chiapas, decidió tomar medidas en privado a dos de los mariachis que amenizaran el bodorrio. Se dice que se fue cantando ‘Mujer de Todos’, éxito de Daniela Romo en 1986, si bien de la autoría de José Ramón Florez. Tal es lo que se dice, pero es sólo un decir y no hay que darle mucho crédito.

Es como si dijéramos que Remberto Estrada, el Remby, el candidato del Partido Verde por el distrito electoral de Cancún va a la alza, o que el honesto Andrés Ruiz Morcillo, candidato independiente que busca el distrito de Chetumal, va a la baja y ya no asusta al establishment. Son decires con poco sustento real. Para quienes no sepan la historia de éste último candidato, se acota que lo de ‘honesto’ es sarcasmo.

El caso es que Benito no aparece y eso trae consigo serios inconvenientes en el Laberinto. Bueno, no tan serios pero sí que incomodos para Marilyn, que si bien cuenta con el saco, le falta el pantalón que completa la vestimenta charra; la prenda debe ser cosida por el modisto desaparecido. Si acabalara el traje con la falda charra no podría, entonces, lucir el postifaz y ello iría en mengua del calificativo Calipigia, que en ella es casi sustantivo.

El termino postifaz es sinónimo barroco tafanario, que a su vez es barroco sinónimo de nalgas, posaderas, nalgas, petacas –en México- o traspontín, según indica el diccionario Larousse. Si se fuese al mamotreto de la RAE, se incluiría el ‘culo’, es decir la voz, pero para evitar tal germanía no se le consulta, aunque le pese a Dámaso Alonso, ícono de la academia hispana y otrora buen bebedor de tintorros, que los muertos no beben.

Por cierto, ya en terrenos de germanías, se felicita aquí a Lorenzo Córdova, capo del Instituto Nacional Electoral, por su buen uso del español –güey- al referirse a los pueblos indígenas del país –güey- durante una charla telefónica –güey- con su achichincle Edmundo Jacobo, según se escucha en reciente audio difundido por internet y no negado por los implicados en el vodevil. Achichincle es un mexicanismo.

El responsable del proceso electoral en desarrollo, en pose de dzul de la colonia Polanco, tras reunirse de modo oficial con Hipólito Arriaga, gobernador de los pueblos y comunidades indígenas de México, dijo a su mininos: “Se ve que este güey… no sé si hable así, cabrón, pero no mames, vio mucho Llanero Solitario, no mames güey, le faltó decir, yo Toro Sentado, líder de la nación chichimeca, no mames güey, está de pánico”.

Se ignora si el finísimo Edmundo Jacobo, luego de oír la última frase de su jefe, dijo a su coleto: “Ay sí, está de pánico, no se te vayan a correr las medias”, pero se sabe que siguió al teléfono: “ya les di asesorías a los de los pueblos indígenas, y no mames güey; cabrón, es que hay que escribir unas Crónicas Marcianas desde el INE… Desde las dramáticas reuniones con los padres de Ayotzinapa, yo…”. Y así por el estilo.

Los pasados párrafos valen glosa aparte: los germanos no se dicen a sí ‘germanos’, que es locución latina por bárbaros y los de Deutschland son de piel fina; dos: las Crónicas Marcianas, de Bradbury no son relatos extraños ni de difícil comprensión, sino saga fantástica de la colonización de Marte; y tres, si ese güey (ibíd.) sigue al frente del instituto electoral, la democracia mexicana está frita, es decir, ya se jodió güey… (ibíd.)

Mas tornemos al tema medular. Marilyn está decidida a no salir del Laberinto si no es vestida de charra y con un pantalón cortado por don Benito, lo que está difícil en esta entrega pues el modisto no está disponible. A lo mejor luego de que éste vista o desvista a los mariachis, según el caso, pueda vestir a la bella, la que en tanto seguirá en tanga para el solaz de El Minotauro, quien la ve como apetitosa fruta que dice: cómeme.

 

Por tanto, vamos a otro asunto: a principios de mes, en la capital del país, la Semarnat autorizó a Gas Natural Industrial el tendido de un kilométrico ducto para abastecer del fluido a Cancún de una “manera moderna y segura”, según la empresa, misma que con boato anunció una inversión de 88 millones de pesos para el proyecto, cual si sus gastos incumbieran a la comunidad o, peor, como si le hiciera un favor al invertir.

El proyecto, empero, presenta problemas. Uno, acaso el principal, es que el tendido del ducto implica la ruptura de vías céntricas de la ciudad como las recién remodeladas avenidas Bonampak, Tulum y Yaxchilán. Si las autoridades municipales y estatales aprueban el proyecto, sería tanto como tirar dinero a la basura en favor de una “modernidad” que sólo beneficiaría a la propia empresa, de no haber coima de por medio.

Si por buena ventura no se concreta el tendido, el abasto de gas seguiría como hasta ahora, por pipas, sin cambio alguno. La generosa empresa dice que con el gasoducto se abarataría el precio del suministro de gas al consumidor y que ello apoyaría al bienestar económico de la comunidad. La empresa supone a la ciudadanía de Cancún de un candor insultante, dispuesta a creer cualquier imbecilidad.

Otro de los inconvenientes que presenta el proyecto es que la empresa ha sido acusada por las propias autoridades como principal responsable de las explosión del gaseoducto en la vía México-Querétaro en el 2008, y del derrame de miles de litros de gasolina en una lago cercano a Villahermosa apenas en febrero de este año. Por tanto, hablar de instalaciones seguras, viene a ser mera retórica de párvulos publicistas.

Es de esperarse que Gas Natural Industrial, avalada por la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente de la Semarnat, presione desde la Ciudad de México para que las autoridades locales den los permisos para el tendido, pero compete a estas   -por lo menos es lo que la comunidad espera- garantizar la seguridad de Cancún. Los accidentes ocurren y la tal empresa se ha visto envuelta en un par de ellos.

Como sería majadero para los extraños adeptos de Teseo no citar las venturas del mucamo del Ícono del Egeo, se anota que éste ya tomó gusto a coser lentejuelas en las pantaletas femeninas –cada quien con sus fetiches- y pidió a Ariadna que donase su ropa íntima. Desde que tuviera la infeliz ocurrencia de intentar peinar la testuz del Héroe, no se le había visto tan asustado. Es que la griega cuando se enoja…

Ah, por cierto, el finito de don Lorenzo Córdova, el de INE, tampoco tiene idea de quién fue Toro Sentado. Si la tuviera, se asustaría aún más. Este jefe sioux, asistido por don Caballo Loco, jefe de los cheyenes, pusieron tal tunda a los güeritos del Séptimo de Caballería de Custer, que a la batalla de Little Big Horn se la tiene como una gran derrota norteamericana. Si se le apareciera a Lorencito, mejor ni hablar de diarrea.

El Escriba espera que para la siguiente entrega el modisto haya tornado, así fuese con sus mariachis vestidos de ‘adelitas’, y pueda ataviar a Marilyn que, como fruta, muy mordisqueada está. Pese a su edad –siete mil 554 años-, los ardores del Astado son enormes y hay veces que sus amantes no le bastan, y deben ir por refuerzos femeninos al puerto de Heraklion. Eso sí, sólo le pasa un par de veces por año, pues más sería exagerado.

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Nicolás Durán de la Sierra

Originario de la Ciudad de México (1960) estudió periodismo en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con cursos externos de filosofía e Historia de la Literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM Y de Economía en la Universidad Autónoma de Madrid, España.
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