Como de seguro recordaran aquellos lectores memoriosos, los afectos al Sukrol o al Yoga Rekordanadia, del que casi son adeptas las víctimas del alzhéimer, desde hace unas semanas largas -las de más de siete días- Teseo se halla en la Ciudad de México preparando el adviento de El Minotauro y de su selecta corte cretense, que para estos menesteres a la cubana Marilyn Calipigia se le tiene por vecina mediterránea.

Por no ser afín a la Arginina, sustancia activa y jacarandosa del dicho fármaco, el Escriba no recuerda por qué al cretino se le comisionó tal labor, pero el caso es que éste se encuentra en la capital mexicana ubicando lugares de interés para el Héroe y para Ariadna, que en el caso de la antillana no se precisa de mucha búsqueda. Es tan joven la pebeta, dirían los porteños del Río de la Plata, que casi cualquier cosa llama su atención.

No se trata aquí de tener a menos el intelecto de la hija del Caribe, dulcinea imposible de Roberto Andrade, cuya enjutez de carnes recuerda al perene manchego, sino sólo de sentar un precedente para el lector. Para ella será asombroso descubrir una urbe cuyos primeros asentamientos humanos ocurrieron hace la friolera de mil años. No tiene la virtuosa longevidad de Creta, pero tampoco un milenio es baba de perico.

Por cierto, antes de que se olvide la referencia, el Sukrol es también un potente vigorizante sexual, según dicen, pues la tal sustancia hace que el varón recuerde para qué sirven las partes que por lo general dedica al desagüe. También, por cierto, se calificó a Creta de virtuosa no porque lo sea, nada de eso, si no por una mera cuestión de estructura narrativa. Comprenderá el lector que la sintaxis y el ritmo a veces son una lata.

Por cierto, en este texto no se utilizara más la fea muletilla, no vaya a ser que algún purista venga a fastidiar. El caso es que el mucamo cretense se encuentra en la gran urbe preparando el adviento del Señor del Egeo. Podrán decir aquellos que huelen a sacristía campera que Adviento sólo hay uno, pero esta columna liberal y republicana va por la voz original, la que se traduce por venida, en el sentido de arribo, conste…

¿Por qué viaja el Héroe a esa ciudad? La historia se remonta a 1959 cuando Octavio Paz pidiera ayuda al Gran Astado para corregir Libertad bajo palabra, poemario capital de la literatura española. En el Laberinto, entre libaciones y versos el poeta le contó de sus andanzas por la gran urbe azteca y de allí nació el interés del anfitrión por conocer esta ciudad de casi veintiún millones de habitantes.

Además, aunque eso fue posterior, el Señor del Egeo quiere observar de cerca a don Enrique Peña Nieto (no entrevistarse con él, se aclara) porque le han asegurado que es más zafio que Mauricio Macri, el mandamás argentino; además, y como aliño, le llama la atención el popular afán de los habitantes de la gran ciudad por enviar a un tal Mancera a llenar de tizne a su señora madre, solo por haberlos llamado “mexiqueños” y no mexicas.

(Habrá que aclarar al Señor del Mediterráneo que la imagen de tiznar a la fina dama no es práctica prehispánica, como él cree, sino una total bellaquería. Cierto es que ese descendiente de ‘chilangos’, es decir, de provincianos o fuereños que llegaron a vivir a la gran ciudad, no tiene derecho alguno a decidir cuál será el gentilicio de los capitalinos, pero ello no implica que con hollín manche a nadie. Que incordie a la dama, pase, pero…)

Ya metidos en el asunto de incordiar, y aunque después se retorne al asunto toral, va algo de miga política: hace unos días el Oficial Mayor del gobierno de Quintana Roo anunció que para el próximo junio aumentaría el salario a la burocracia estatal en casi un cinco por ciento. El anuncio, of course, primero alegró a Gregorio Sánchez Martínez, el Aleluyo, pero luego se le explicó al casi pobre que ni a él ni a su familia les tocaba el aumento.

(Injusticia política, pero debe saberse que también habría que pagar a don Rogelio Márquez, que va de católico remiso a cristiano arribista; al fino petista Villatoro, al ‘Pelón’ Cervera y a otros lacayos electorales -tu no Hernán Cordero, que llegaste tarde-, y luego se vuelve un lío eso de andar repartiendo sobres, pues la entrega del dinero no se hace por depósito bancario, que va, pues les cae Hacienda y hasta el glorioso Instituto electoral).

El caso es que el anuncio oficial, en tiempos electorales, dio paso a protestas de la coalición no oficial que, sobrada razón, tildó al incremento de “electorero”. En realidad el voz debiera ser, por su intensión, sufragista, pero suena mucho mejor el otro vocablo, pues es mucho más musical. Por ejemplo, rima con lero-leros, con cuñados, con estercolero y demás palabras que muy largo sería enumerar.

Si bien nadie se opone a la mejoría de la calidad de vida de estos trabajadores, el aumento resultará lesivo para las finanzas gubernamentales si se considera que éstas están, en la práctica, en quiebra. No podría ser de otro modo si la deuda bancaria de Quintana Roo, al cierre de 2015, es de casi 22 mil 500 millones de pesos, y ello sin contar con la deuda a proveedores, la que podría sumar otros cinco mil millones de pesos más.

Aunque ya se ha dicho, vale reiterar que hoy por hoy cada quintanarroense debe 14 mil 400 pesos y que, según el Consejo Nacional de Evaluación, el 30 por ciento de su población es pobre, es decir, que no puede pagar la canasta básica. En el último lustro, la miseria creció en un cuatro por ciento y hoy existen 120 mil pobres más que en 2010. Del 2009 al 2015 la deuda estatal creció en un 500 por ciento, según dicha fuente.

De remate, como si fuera poco, a fines de febrero la Oficialía Mayor anunció que al cierre de este gobierno, los poco más de doce mil empleados estatales que sobrevivieron a la purga más reciente hecha por el gobierno disque para adelgazar el costo de la burocracia, recibirán el famoso “bono sexenal”, una cantidad que, por lo general, es del veinte por ciento del sueldo de cada trabajador. Más, seria oneroso para las finanzas públicas.

Fuese quien fuese, el que se haga de la gubernatura estatal enfrentará un muy oscuro panorama económico y social, pues tan sólo el pago de las pautas de la deuda estatal se come casi dos terceras partes de los haberes de la tesorería, incluidas las participaciones federales y los impuestos propios. El otro tercio, si bien le va al nuevo gobernador, tendrá que destinarlo a pagar los costos de operación de la propia burocracia.

Por lo que toca a los sufridos habitantes de los municipios Solidaridad, con cabecera en Playa del Carmen, a estos les irá peor en lo que hace al traído y llevado “desarrollo social”, pues a la deuda per cápita estatal ha de sumársele la deuda municipal, que para los playenses es de unos tres mil 378 pesos. En sólo tres años Solidaridad devino en el municipio más endeudado del país, según información de la federal Secretaría de Hacienda.

Pero que siga la alegría, que no hay pobreza que resista un buen discurso y todos somos amigos del genio de las finanzas municipales; que con generosidad sigan corriendo los alipuses y otros beberecues, que son voces hijas del espléndido caló de los barrios bajos de la Ciudad de México. Nótese la sólida ingeniería de este puente narrativo que llevo al lector de nuevo a la capital mexica, tema central de la columna. ¡Ole!

En lo que se define la estrategia a seguir para que el Héroe pueda satisfacer su antropológica curiosidad y examine al Peña y al Mancera, raros especímenes de la fauna política local, la corte cretense habrá de llegar a algún lado. Teseo opina que el Palacio de Chapultepec sería el adecuado, sobre todo por su proximidad a museos y restaurantes, pero se antoja harto difícil que su opinión tenga el peso suficiente para concretarse.

Otra opción es rentar todo el hotel Four Seasons, sita Paseo de la Reforma 500, pero sucede que es una zona de turismo norteamericano y de nuevos ricos, y al respecto el Astado sí que es quisquilloso. Sucede que una vez intentó convivir, por decirlo así, con la zaparrastrosa de Jennifer Aniston y descubrió que ella y el jabón no se llevan, por no hablar de otros detalles que… En fin, que con los anglosajones nada de nada.

Quizá habría que pedir a Teseo algo más discreto, algo no ostentoso como la ‘Casa Azul’ de Frida Kahlo, en el corazón de Coyoacán, pero eso será luego. Entre los aciertos del mucamo está el haber visitado, como explorador, la mezcalería ‘La Casa de las Sirenas’, restaurante dentro de una casona del Siglo XVI, detrás de la Catedral Metropolitana. En su estucado exterior se puede leer “Vive la pureza de María Santísima-año de 1750«.

El bebedor avezado de seguro sabe que el sitio de la ingesta alcohólica es tan importante como la calidad de la bebida. Por esto es que van estas líneas a la suntuosidad arquitectónica del recinto, sobre todo de su patio interior, desde donde se pueden apreciar los altos vitrales que, a fines del Siglo XVIII, mandó colocar el sacerdote que allí vivía. Abundan los motivos floridos al igual que las imágenes de sirenas que parecen cantar.

En lo alto del frente de la casa, cual corona, por ese tiempo fue erguida una Cruz de Caravaca. Como la fábrica del edificio había requerido las piedras de los asolados templos aztecas, el ícono fue colocado -dice la leyenda- para que las ánimas de los guerreros caídos cesaran su andar por los salones y corredores de la casona. Hoy sólo las pueden ver aquellos que consumen en exceso el mezcal que allí se expende.

No debe creerse, empero, que se trata de una mezcalería de medio pelo, no, se trata de La Mezcalería, con mayúsculas, pues es una de las más famosas de la capital. Varios de los jugos del mexcalli (maguey cocido) que se ofertan, se siguen destilando en olla de barro, como hace  2 500 años en Oaxaca, verbigracia el ‘Amores Joven’, ganador de la Medalla de Oro del Concurso (de bebidas artesanales) de Bruselas. (Continuará)

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