Psicología

Lo que oculta el “juego” de un narcisista

Para alguien narcisista la imagen lo es todo. No solo harán lo que sea para lucir bien, sino que atacarán con venganza cualquier cosa que amenace su imagen, en especial la que se tiene de sí mismos.

De lo que más carece un narcisista es de amor propio” #blasramon

La atención es la droga de elección para las personalidades narcisistas. Los alardes, los desprecios, la volatilidad, la desconfianza y los engaños que caracterizan a muchos narcisistas, tienden a ser impulsados por esta necesidad de ser agasajados como el centro de todas las cosas. La necesidad de atención funciona en ellos (generalmente es una actitud y un trastorno que afecta mayormente a varones) como un “sistema operativo”; es decir, controla todos los mecanismos de la conducta narcisista, desde las pautas de interacción con los demás hasta la administración de la memoria. Estos mecanismos son instintivos y a menudo inconscientes.

Para alguien narcisista la imagen lo es todo. No solo harán lo que sea para lucir bien, sino que atacarán con venganza cualquier cosa que amenace su imagen, en especial la que se tiene de sí mismos. Es habitual en el Trastorno Narcisista de la Personalidad (TNP), las reacciones extremas al sentirse despreciados. Y es que a la necesidad de atención subyace una exigencia de deferencia hacia su persona. Sentirse ignorados pone en tela de juicio su yo idealizado desencadena su miedo. El cultivo de su imagen personal se alimenta de la creencia de que admitir errores o pedir disculpas, no solo no  son un signo de fortaleza, sino de debilidad del carácter.

Las personas narcisistas viven en una realidad alternativa en la que la honestidad es opcional. Tener razón es lo verdaderamente importante, la conveniencia es una norma narcisista que está por encima de la autenticidad. La mayor preocupación de alguien con TNP, es resultar convincente, atractivamente convincente si puede ser. Enamorados de sus propias palabras, ignoran la duda y evitan la introspección. Buscan siempre la centralidad, por eso, y al igual que el cocainómano o el ludópata, cuando la atención es escasa y no está focalizado en su persona, le sobreviene síndrome de abstinencia, con irritabilidad, estado de ánimo depresivo y urgencia para imponer sus propias soluciones. No hay que perder nunca de vista con un narcisista, que considera la verdad como algo maleable, cambiable a conveniencia.

Los narcisistas ven peligros acechándoles por todas partes, sospechan que los demás tratarán de humillarlos si les da la menor oportunidad, por eso muy rara vez entran en una comunicación abierta y recíproca. Las relaciones de los narcisistas son parásitas, no simbióticas. Pedir ayuda o mostrar vulnerabilidad, expresar tristeza, soledad o miedo, son consideradas formas inaceptables de conectar con los demás. Cuando experimentan alguna de estas emociones, la ocultan y ponen en marcha contramedidas para manifestar una consistencia imperturbable. Una consistencia, por lo demás, siempre sobrevalorada y frecuentemente sobreactuada, que provoca una realidad interna cambiante. El narcisista es alguien que maneja la mentira con facilidad, su obsesión, la memoria con la que poder mantener todo el entramado de su altanería.

Ganar es obligatorio para el narcisista. La estrategia más eficiente para conseguirlo es tener a los otros permanentemente adivinando sobre sus intenciones. Esto es lo que más caracteriza su falta de empatía y su convicción de superioridad. Su “poder” reside en la falta de compasión con la que pretende disimular su inestable autoestima, así como el destierro de todo pensamiento crítico.

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Blas Ramón Rodríguez

Psicólogo. Especialista en Medicina Psicosomática y Psicología de la Salud, experto en intervención psicológica en Diversidad Funcional y Trastornos mentales, Master en psicología del trabajo, por las Universidades de Barcelona, Ramon Llull, San Jorge, UOC, de Las Palmas de Gran Canaria. Escritor y divulgador científico en diferentes medios de comunicación. El propósito de su actividad profesional, científica, divulgativa y literaria, es poner al alcance de cualquiera la psicología como elemento esencial para la mejora de la calidad de vida.
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