Hay quienes piensan que cuando se rompe con una pareja es imposible retomar la relación y que esta funcione.

Es cierto que cuando se llega al punto de dejarlo es porqué las cosas no funcionaban y si se intenta reprender la relación si cambiar nada de ésta es muy probable que vuelva al punto de quiebra porqué se seguirá con las mismas dinámicas que le habían llevado a la ruptura.

Pero también hay personas que una vez se produce la ruptura, se implican en el proceso de mejora y toman consciencia de los comportamientos y circunstancias que habían provocado que la relación no funcionara.

Son las que han aprendido de sus vivencias y son capaces de mejorar, es por ese motivo, que si realmente ha existido un sentimiento de amor, y no de apego o posesión, y deciden intentarlo de nuevo, tienen más posibilidades de éxito que otras parejas, ya que disponen de la información que les llevó a dicha ruptura. Por tanto, si son capaces de modificar y aprender de los “errores” el porcentaje de que la relación funcione es elevado.

Aunque es importante no caer en las conductas novedosas y desconocidas que sólo llevan al fracaso:

  • Retraer el pasado.
  • Control e indagación de lo que ha hecho la persona.
  • Celos del tiempo de separación.

Si se da una segunda oportunidad se debe empezar de cero con la ventaja del conocimiento previo, de esta manera es cuando se podrá sacar provecho de la situación.

Además es probable que el tiempo de separación sirva de reflexión, para darse cuenta de los sentimientos existentes, cosa que muchas veces hará que se valore más la relación de lo que se hizo anteriormente.

Las segundas oportunidades pueden funcionar, es más, pueden jugar a tú favor

Katia Guzmán
Psicóloga & Coach personal
Escritora del libro “Sí quiero, casarme conmigo”
@katiaguzman.psicologa
www.katiaguzman.com

Comparte tus comentarios