Nicolás Durán de la Sierra

La reforma educativa, con los días contados

Si con base en las torcidas noticias de las televisoras se juzgara a los miles de maestros que están contra la evaluación que propone la Secretaria de Educación, pareciera que éstos son una suerte de pillos sindicales o tontos de remate que temen se exhiba su incapacidad o bien, que no quieren perder sus prebendas. Malo si son mentores de la Coordinadora Nacional del Magisterio y mucho peor si son de Oaxaca o Guerrero.

Pero contra lo que dicen esta secretaria y sus cómplices del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, sindicato igual de corrompido que cuando lo mangoneaba Elba Esther Gordillo, resulta que la postura de los maestros disidentes está justificada y hasta acusa una obvia falta de sentido común de las propias autoridades de la Sep. No se oponen a la evaluación, si no a cómo la quiere aplicar la autoridad, que es muy distinto.

Sin abundar en la discutible calidad del evaluador, pues no debemos olvidar que tal secretaria publicó millones de libros de texto gratuito con errores de sintaxis, yerros en historia y hasta faltas ortográficas; dejando a un lado ello, una de las objeciones de los disidentes es que se quiere aplicar una prueba universal a los maestros y a su labor con los alumnos, como si fuera igual una escuela rural de Guerrero que una urbana de Monterrey.

Son planos distintos, como salta a la vista. El contraste que señala el ejemplo, ilustra además el deterioro que se encuentran las escuelas rurales del país, de las que, según la Unicef, “por lo menos el veinte por ciento no tiene electricidad ni agua potable”.

El mismo instituto acusa que en las escuelas rurales serranas la deserción escolar alcanza hasta el cuarenta por ciento de la matrícula por razones de pobreza extrema. Intentar aplicar una prueba igual para las dos instancias resulta absurdo.

En este tenor, ante diputados del congreso federal, Emilio Chuayffet, sesudo titular de la Sep y consentido esta columna, dijo que la suspensión provisional de la evaluación dos días antes de las elecciones, no fue por el asunto electoral –no vaya a usté creer-, sino porque “no había computadoras suficientes en varias de las entidades donde se aplicarían las pruebas”.

Otro punto de conflicto, que alcanza a los propios maestros del sindicato oficial, aunque su dirigente Juan Díaz de la Torre  lo niegue es que los resultados del examen, el documento físico, no se le entrega al evaluado, sino que tan sólo se le informa si aprobó o no el examen, y de ello depende su empleo. Al no tener el cuestionario donde se muestren los errores y los aciertos, el mentor queda sin defensa alguna ante la Sep.

Este procedimiento, a todas luces injusto, está consignado en la nueva Ley del Servicio Profesional Docente aprobado por los diputados del Pri, del Pan y sus satélites, la que más que llevar a una reforma educativa, es un maniobra laboral. A los maestros disidentes de Chiapas y Guerrero se sumaron esta semana maestros de Morelos, Durango, Querétaro, Sonora y del Estado de México. El bloque opositor crece.

El caso específico de Oaxaca, que es especial por su elevado contenido de ruindad política de un lado y del otro, es decir tanto del sector federal como de la coordinadora magisterial, se cuece muy aparte y más adelante se tocará el asunto y por allí mismo, para nuestra desgracia, anda perfilándose también el Estado de Michoacán, por lo que se ve a primera vista. Nada bueno presagian estas nubes de tormenta.

Para colmo y muestra de lo que la tal evaluación implica en la práctica, en los muy pocos estados donde se ha comenzado a aplicar el examen, las corruptelas han aflorado. A la secretaría se le acusa de valerse del mismo para dar de baja disfrazada a los maestros no afiliados al sindicato oficial. Cierto es que los ‘reprobados’ pueden repetir la prueba en una segunda vuelta, pero ya van con un obvio hándicap.

      En el conjunto de demandas planteado por el magisterio en contra de cómo se intenta aplicar la reforma, está el llamado de que sea la Universidad Nacional Autónoma de México, con sus especialistas, los que rediseñen el examen considerando las diferencias entre las escuelas y sus alumnados y, sobre todo, que la aplicación de la prueba sea clara y no se escondan los resultados. Como está. La tal reforma tiene los días contados.

Ya metidos en eso de los pedires, resulta que don José Luis González Navarro, líder de la asociación Abogados de Cancún, denunció a los jueces de lo familiar de esta ciudad de retener el pago de pensiones alimenticias hasta por 45 días, en demerito de miles de mujeres que tienen que sostener a sus hijos. “Es cosa de ver a las señoras yendo un día tras otro a pedir su dinero a los juzgados, para regresar con las manos vacías”, dijo.

“Se supone que por el interés superior del niño, tienen que darle prioridad a las pensiones alimenticias; sin embargo, hay miles de casos de colegas bogados que se topan con la dilación de los pagos. Ellos (los jueces) reciben el dinero, entregan un recibo, pero lo demoran; quieren que se hagan otras gestiones que sólo quitan tiempo, que convierten un simple intercambio de dinero en algo opaco y lento, burocrático”, dijo.

En tanto, Arturo Esquivel, de Abogados pro Víctimas, dijo que la conducta de los jueces familiares despierta recelos, pues el monto de las pensiones va de los tres mil 500 a los cinco mil pesos por caso, los que multiplicados por las cerca de cincuenta mil pensiones que hay en la ciudad, se habla ya de más de 200 millones de pesos. Sobra decir que los abogados acusan a los jueces de jinetear el dinero.

Mas he aquí que no todo es pena “en este valle de lágrimas que abate”, pues el sol sale hasta para los que no se bañan. La frase sirve para romper el rigor del verso anterior, que viene en A Gloria, poema de Salvador Díaz Mirón incluido en El parnaso mexicano, 1847, año de la “guerra religionera”, de la que naciera la ‘cristera’, aunque ello le importara un bledo al bardo, pues andaba muy metido en eso ser ‘antecedente del modernismo’.

Este breviario no es preludio de la segunda parte del affaire Vargas Llosa, pues el tema esperará a la siguiente entrega. Se glosará hoy una sutil anécdota referida por El Minotauro a la escritora cancunense Macarena Huicochea y de cómo ella la llevó a Umbral, libro editado por el Fondo Editorial del Estado de México, que se presentará en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2015. Saludos a Lilian Villanueva, allá en el limbo.

Como cortesía para con el doctor Miguel Borge, se anuncia que en la columna por venir se dirá por qué a Isabel Preysler la llaman “la china” y cómo inspiró a don Julio Iglesias, su primer marido, para componer ‘Tiré tu pañuelo al río’; Algunos dicen que no, que en realidad ella fue la musa de Ein Weinachtsabend mit, tonadilla muy pegajosa si se habla alemán, pero eso es muy discutible, aunque bueno, las filipinas tienen gustos raros.

Pero vamos al tema: el Héroe del Egeo, milenios ha, se halla soñando a la puerta del dédalo, en la cima del Monte Ida. No le engalanan aún sus aires de bon vivant y su donosura en ciernes no conmueve a Ariadna, a quien tiene presa y la que, por tedio, en una gruta, se dedica a trenzar y destrenzar el cordón que llevó disque para no perder el camino. Aparecen dos singulares personajes:

“-Yo soy una gárgola… ¿y tú?”.

La esfinge pronunció suavemente su nombre.

Contemplándose con mayor seguridad, se olfatearon con cautela hasta sentir sus almizcles familiares. La gárgola tocó las alas de la esfinge, sintió el suave pelo de su piel y acarició su hermosa cara; la esfinge, inmóvil, observaba con fascinación el alargado rostro macilento de la gárgola, cuyo mayor atributo eran los afilados y relucientes colmillos que emergían de su prominente mandíbula.

Confiadas, las dos criaturas empezaron a jugar, corriendo en círculos una detrás de la otra, intentando atraparse…

Despertó y buscó en vano alguna pista de lo acontecido en su habitación. ¿Dónde estaban las pequeñas? Nada, no había ningún indicio de su presencia. Seguramente todo había sido un sueño, otro estúpido sueño sobre criaturas fantásticas. Los libros que había estado leyendo debían tener la culpa. ¿Por qué permitirían la existencia de ese tipo de historias?

Entonces, malhumorado, el Minotauro se internó en su laberinto”.

Sucede que al Héroe le deleitan las imágenes y las historias en las que él es protagonista, aunque no le gustan mucho las pinturas de Pablo Picasso. Sus oleos y dibujos lo presentan, al decir del artista, como un “personaje que muestra su sexo sin recato, como un cuchillo: siempre con un carácter hedonista, obsceno, soberbio y orgiástico”. “Pongamos que algo de lo dicho sea cierto –alega el de Creta- pero que feo lo dice, coño”.

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Nicolás Durán de la Sierra

Originario de la Ciudad de México (1960) estudió periodismo en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con cursos externos de filosofía e Historia de la Literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM Y de Economía en la Universidad Autónoma de Madrid, España.
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