Reseñas

La Morgue: Una verdadera película de suspenso

Tommy (Brian Cox) es el encargado de la morgue de un pequeño poblado, él se hace cargo de este lugar junto con su hijo Austin (Emilie Hirsch). Todo ahí transcurre con la normalidad que un lugar como este te permite hasta que una noche llega a la morgue un cadáver impecable, sumamente misterioso y sin ninguna causa aparente de muerte.

“La Morgue”, mejor conocida como “The Autopsy of Jane Doe” por su título en inglés, está dirigida por el noruego André Ovredal, quien en ésta su primera aparición en Hollywood consigue resultados maravillosos con un presupuesto sumamente limitado. “La Morgue” logró hacerse con el Premio Especial del Jurado en el Festival de Sitges y fue reconocida por el público como el 2do Mejor Film en el Festival de Toronto.

Ovredal crea una atmosfera perfecta, desde los primeros minutos logra meter al espectador en su mundo y conseguir que el suspenso se pueda sentir en carne propia. Esto junto con un gran trabajo de fotografía y logros bastante decentes en la banda sonora hacen que “La Morgue” consiga su principal objetivo que es generar suspenso aún en las personas que no disfrutan de este género.

Otra cosas que hay que reconocerle al director de este film son los grandes logros que obtiene de un proyecto tan minimalista. Una sola locación, dos actores que cargan con todo el peso y efectos visuales bastante modestos. Con estos mínimos elementos consiguen expresar lo que quiere a la perfección.

El guion está muy bien estructurado, no sólo tiene responsabilidad al momento de crear el suspenso, también sus tres actos están muy bien definidos y sus personajes tienes motivaciones claras, gracias a esto se logra generar empatía con los personajes, al menos los dos principales, algo que muy pocas veces se ve en una película de suspenso o de terror. Si a los personajes los matan, persiguen, ahorcan o tiran al agua, al espectador le importa poco, pero en esta cinta te importa cada cosa que les pasa al padre y al hijo.

Las actuaciones son otro punto fuerte de la cinta. Brian Cox está impecable como el padre encargado de la morgue, es creíble en cada una de sus acciones y logra una estupenda química con un cumplidor Emilie Hirsch, el actor que interpreta a su hijo. Juntos fueron capaces de cargar con el peso de una película de esta índole. Los personajes secundarios, aunque aparecen poco, lo hacen muy bien, se nota que no sólo fueron a cobrar un cheque por aparecer unos minutos en pantalla, lograron meterse en sus personajes lo más que pudieron. Y quien se merece un gran aplauso es Olwen Kelly en el papel de Jane Doe, es decir, de la muerta. En un principio yo pensé que era una especie de maniquí, pero no, esta mujer se preparó, con clases de yoga y relajación, para literalmente hacerse la muertita.

Esta película sólo tiene dos problemas, pero uno es un grave problema. El primero es que desde los primeros minutos hay varios guiños que son algo clichés en este género, y aunque en términos generales logra alejarse de los lugares comunes, los que son seguidores de este tipo de cine (como un servidor) se encontraran con unas cuantas cosas cuya importancia en la historia puede llegar a ser bastante obvia. El segundo problema es que al llegar al el tercer acto se convertirte en una película de terror hollywoodense, por arriba del promedio, pero igual hollywoodense. Tal vez si “La Morgue” hubiera mantenido en su tercer acto el mismo tono de los primeros dos estaríamos hablando de una de las mejores películas del género de suspenso. ¡Ni Hablar!

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Freddie Montes

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