Reseñas

La La Land: Una carta de amor al cine, a la música y al esfuerzo

Mia (Emma Stone) es una joven camarera de una cafetería que tiene el sueño de convertirse en una gran actriz. Sebastian es un pianista desempleado que sueña con poner su propio club dedicado a la música jazz. El destino los unirá mientras buscan alcanzar sus sueños en la ciudad experta en romperlos, Los Ángeles.

En 2009 un joven de nombre Damien Chazelle dirigió y escribió un largometraje llamado “Guy and Madeline on a Park Bench”, esta cinta era una especie de proyecto escolar que creó junto con su compañero de clases en Harvard, Justin Hurwitz, ésta película contaba la historia de un músico de jazz de Boston. Después de que ambos amigos se graduaron decidieron hacerle algunas modificaciones al guion de dicha película, como cambiar el lugar donde transcurren las cosas de Boston a Los Ángeles, y ahí fue donde nació lo que hoy conocemos como “La La Land”.

Sin embargo, conseguir un estudio que financiara un musical moderno, sin canciones conocidas y creado por dos jóvenes sin experiencia sonaba algo imposible, y en realidad lo fue, Chazelle sólo encontró un estudio dispuesto a financiar su película siempre y cuando éste le hiciera cambios radicales al guion, cosa que, por supuesto, Chazelle no aceptó. Tras esto, el joven director desechó el proyecto de “La La Land” y decidió crear “Whiplash”, un producto mucho más fácil de vender y que le dio buenos resultados al conseguir el reconocimiento del público y de la crítica. “Whiplash” consiguió la nominación a Mejor Película en la entrega número 87 de los Premios Oscar, además, fue ganadora en tres categorías aquella noche. Ahora sí, con el reconocimiento de crítica y público, Chazelle consiguió llevar a cabo “La La Land”, un proyecto en el que muy pocos confiaban pero resultó ser el evento cinematográfico más importante de esta temporada.

Pero ¿Son verdad todas las cosas buenas que se dicen sobre ella o en realidad está sobrevalorada? Pues déjenme decirles que “La La Land” no está sobrevalorada, de hecho es extraordinaria en casi todos los aspectos.

Lo primero que se le puede aplaudir a “La La Land” es el monumental trabajo de Damien Chazelle en la silla del director, este joven de apenas 32 años no sólo sabe dónde poner la cámara, también, consigue una estética impresionante en todos los sentidos, una paleta de colores envidiable, un montaje, sobre todo en la escena final, impecable y planos secuencia muy bien logrados (no tan impresionantes como los de Lubezki en Birdman), esto gracias a él y a su fotógrafo Linus Sandgren, el cual, dicho sea de paso, tiene el Oscar seguro en esta categoría.

Otra cosa extraordinaria en “La La Land” es el diseño de producción, no sólo porque resulta visualmente hermoso, también, porque consiguieron darle un toque de atemporalidad a la altura de lo hecho en “La Naranja Mecánica” de Stanley Kubrick. Además, el vestuario lleno de colores es simplemente hermoso.

Resulta difícil decir que algún elemento en “La La Land” es mejor que otro, pero si tuviera que hacerlo me decidiría por la música. La banda sonora, compuesta por Justin Hurwitz –sí, el compañero de Chazelle en Harvard-, es majestuosa, las canciones son emotivas y extremadamente pegajosas, una vez que las escuchas no las quieres dejar de oír (lo digo por experiencia propia). Además, acompañan de maravilla a los también maravillosos números musicales (sobre todo el número inicial), los cuales, y para fortuna de muchos, no son excesivos, digamos que si no te gustan los musicales no tendrás problema con esta película ya que no estarás ante un exceso de música y bailes.

Las actuaciones son muy buenas, tal vez no extraordinarias, pero si cumplidoras.

Ryan Gosling y Emma Stone demuestran tener talento no sólo para la actuación, también para el canto y el baile. Lamentablemente sólo hay una escena que le permite lucirse a Emma Stone (la de la audición) de ahí en fuera ninguno tiene una escena donde cautiven a todo el público. Aunque nunca será fácil montar un número musical, ni Stone ni Gosling tienen escenas de baile verdaderamente complicadas –como la de Donald O’Connor en “Cantando Bajo la Lluvia”- o exigentes –como la de Gene Kelly en el mismo film-. Si alguien tiene oportunidad de ganar el Oscar es Emma Stone, aunque ante Natalie Portman e Isabelle Huppert parece complicado (muy complicado), lamentablemente su coprotagonista, Ryan Gosling, “está en pañales” ante sus rivales en la quinteta de los Oscares.

Por si esto fuera poco, “La La Land” resulta ser una carta de amor al cine, es un viaje a lo largo de la historia del séptimo arte con referencias a clásicos como “Rebeldes sin Causa” y “Casablanca”, además, en lo visual y artístico tiene innumerables inspiraciones de cintas como “Los Paraguas de Cherburgo” –principal inspiración de Chazelle para esta cinta-, “Las Señoritas de Rochefort”, “Cantando Bajo la Lluvia”, “Weekend” y los anteriores trabajos de Chazelle: “Guy and Madeline on a Park Bench” y “Whiplash”.

Otra cosa positiva de esta cinta es que no cae en clichés típicos del género, no es –aunque parezca- la típica historia romántica pero sumamente cursi que hemos visto infinidad de veces. Además, toca temas bastante interesantes como las prioridades en la vida, el amor por lo que haces, el saber (o no) cuándo es momento de apartarse de algo, el “no hay éxito sin sacrificio” y, obviamente, la pasión por alguien o algo.

Pero ninguna película es perfecta y “La La Land” no es la excepción, el guion es su punto débil, por supuesto que es bueno, pero la historia no está a la altura de lo majestuosa que es visualmente. Mientras que el primer acto es fenomenal, el segundo, por razones de hacer avanzar la historia, decae un poco, parece demasiado diálogo para una película cómica-musical, por suerte el tercer acto lo compensa todo, es emotivo, cautivador y sorpresivo, la sensación con la que sales del cine es inigualable.

Otra cosa que a varios podría molestarles es que “La La Land” es una película hecha para gustarle a todos, ¿Cuál es el problema con eso? Que mucho basarán el éxito de esta cinta en eso, en que el guion no arriesga, se queda en lugares comunes para agradarle a todos. Honestamente, a mí no me causó problema, creo que logró de gran manera su cometido: gustarle a todo tipo de personas, pero habrá quien no se sienta cómodo con este tipo de historias, eso ya es algo que dejo a su consideración.

“La La Land” es una carta de amor al cine, a la música jazz y al esfuerzo por alcanzar tus sueños. Además es un ejemplo de dirección, fotografía y musicalización. Aún en los puntos débiles es bastante cumplidora. No por algo es, junto con “Titanic” y “All About Eve”, la película más nominada en la historia de los Premios Oscar y la película más ganadora de los Globos de Oro, en solitario.

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Freddie Montes

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