Raúl Caraveo Toledo

La idea de corrupción mexicana “a la mexicana”

Es muy difícil entender el concepto sobre la corrupción que tiene el Presidente Enrique Peña Nieto.  Anteriormente mencionó que es un problema cultural. El pasado 28 de setiembre en forma de improvisación, al margen de su discurso, dijo; “No hay quién pueda atreverse a arrojar la primera piedra. Todos han sido parte de un modelo que hoy estamos desterrando y queriendo cambiar”

Coincido en esta parte con el maestro Sergio Aguayo; el Presidente confunde la moral privada con la ética pública, menciona Sergio.

La desafortunada improvisación al discurso oficial se efectúa unas horas después de que The Wall Street Journal haya acusado a Andrés Manuel López Obrador de no haber declarado dos departamentos en la Ciudad de México en su 3 de 3. Se trata del departamento en Copilco y una casa en Tabasco los cuales heredó a sus hijos después de la muerte de su primera esposa.

La desesperación por abollar el  modelo AMLO-2018 a veces puede ser contraproducente.

La referencia casi inmediata de Enrique Peña Nieto no es casual, sin embargo refleja la noción del problema de corrupción que vive México.

No estoy de acuerdo en la consideración del problema como parte de la información genética de todos los mexicanos, la corrupción e impunidad (que es otra forma de corrupción) que priva en la función pública de nuestro país puede tener raíces históricas muy antiguas, la Colonia, por ejemplo, sin embargo existe una innumerable serie de personas que no son corruptas en México; todos nosotros, usted estimado lector, conoce a más de cinco personas a su alrededor que no han sido corruptas en toda su vida, ejemplos de ciudadanos honorables, respetables, de conducta intachable, sus familiares, padres, abuelos, etc.

Estoy seguro de que en nuestras familias es mayor la cantidad de individuos formados en la rectitud y honestidad de una familia mexicana. Tristemente así no nos ve nuestra máxima autoridad. El sexenio actual rebosa en ejemplos de corrupción e impunidad; de lado de cada acto de gobernantes estatales convive la imagen de actos de corrupción presidenciales.

Hoy nos debatimos en largas discusiones esperando sean llevados a juicio un buen número de ex gobernadores y gobernadores en funciones, pero la ley parece beneficiarlos; se cuenta con denuncias, pruebas irrebatibles, testimonios, etc. Y  sin embargo no pasa nada, el ejercicio de la función pública, la ética pública es un concepto sin importancia en el comportamiento de los funcionarios, la moral es otro tema inexistente. La lucha por el poder y la permanencia en él han convertido al lenguaje en un juego de palabras vacío.

La falta de reconocimiento a todos los mexicanos y mexicanas honestos no puede lastimar el ánimo de millones de ciudadanos que –en medio de la frustración- construyen día a día un destino para un México honesto.

Repito no estoy de acuerdo con la idea de corrupción absoluta del pueblo mexicano que su Presidente se empeña en enarbolar.

Gracias por su lectura.

Comparte tus comentarios
Etiquetas

Raúl Caraveo Toledo

Raúl Caraveo Toledo es licenciado en ciencia política por la UAM, ex catedrático de las Facultades de Psicología y de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana, ha sido analista de estudios económicos de PEMEX y Consejero electoral del IFE-INE de Quintana Roo de 2005 a 2015, ex asesor de la XIII legislatura de Quintana Roo, Conalep Quintana Roo, escribe para www.sdpnoticias.com www.gobernantes.com www.revistadigitalqr.com.mx www.todoincluidolarevista.com www.tmj.mx www.laprensaus.com www.eldianewschicago.com
Botón volver arriba
Cerrar