Reseñas

Kong “La Isla Calavera”: Monstruosamente fallida

Un investigador llamado Bill Randa (John Goodman) pide apoyo económico a un senador de los Estados Unidos para llevar a cabo una expedición en una isla jamás explorada, La Isla Calavera. Él pedirá la ayuda de un grupo de soldados encabezados por el teniente Packard (Samuel L. Jackson), un rastreador (Tom Hiddleston) y una fotoperiodista (Brie Larson). Los problemas para este grupo de exploradores empiezan desde que arriban a la isla, cuando se dan cuenta que han invadido el territorio de un gigantesco gorila llamado “Kong”.

 “Kong: La Isla Calavera” está dirigida por Jordan Vogt-Roberts, un novato cineasta que cuenta con sólo un largometraje en toda su filmografía. En otras palabras, le dieron 185 millones de dólares a un director sin ninguna experiencia en este tipo de filmes ¿El resultado? Un desastre tan grande como el tamaño del protagonista de esta cinta.

Para empezar Vogt-Roberts no tiene ni idea de dónde poner su cámara, hay algunas tomas que parecen hechas por un estudiante de primer año de la carrera de cine. Además, no logra mantener su película en un mismo tono, las escenas de acción y los momentos de dialogo son completamente dispares, sin contar que cuando trata de haber momentos graciosos la película pierde el ritmo por completo. A todo esto se suma una mala dirección de efectos especiales donde hay momentos en los que el green screen es evidente, así como un pésimo trabajo de edición cortesía de Richard Pearson.

El problema es que la dirección, aún con lo mala que es, no es el principal problema de esta cinta, la mayor debilidad de “Kong: La Isla Calavera” es el guion. Los diálogos no sólo son aburridos, también son sumamente vacíos y sin sentido, los que tratan de ser conmovedores son de risa y los que buscan ser graciosos simplemente no lo consiguen. Cuando “Kong” no está en pantalla la película se vuelve somnífera.

Todos los personajes de este film me recuerdan a una “matrioska”, esa típica muñeca rusa que tiene a dentro más muñequitas iguales pero que todas están vacías, y justamente así, vacíos, es como podría definir a todos los personajes de esta cinta.

Cuando empiezan los créditos iniciales el primer nombre en aparecer es el de Tom Hiddleston por lo que uno pensaría que él será nuestro protagonista, y se supone que sí lo es, pero su arco dramático es inexistente y ni siquiera tiene motivaciones. Cuando le ofrecen hacer este viaje dice que sí al momento, acaso no tiene esposa o hijos con quien consultarlo, o algún trabajo en el que tenga que pedir permiso para ausentarse una semana entera, y si no tiene trabajo ¿De qué vive? Ante esto, el espectador tiene que asumir que es un personaje con un pasado o presente difícil pero los guionistas nunca tienen la decencia de explicarte nada sobre su supuesto protagonista.

Y digo “supuesto protagonista” porqué conforme va avanzando la cinta este personaje desaparece y empezamos a seguir otros, por momentos de la impresión de que la historia principal es la del personaje de John Goodman o la del mismo Samuel L. Jackson, y rumbo al final de la cinta todo se vuelca en el personaje de John C. Reilly. Por lo que los dos supuestos personajes principales, Tom Hiddleston y Brie Larson, terminan por ser totalmente prescindibles, y ninguna historia, ninguna, puede tener protagonistas prescindibles.

Por cierto, sobre el personaje de C. Reilly, se supone que él es la parte cómica de la cinta y los directores y guionistas así lo pensaron ya que cada que dice algo “gracioso” hacen una pausa con los diálogos para dar paso a la risa de los espectadores. El problema es que esos momentos de silencio también se daban por parte de los espectadores en la sala de cina ya que ningún dialogo causa risa alguna, al contrario, se siente sumamente forzados.

Sobre la participación de Brie Larson sólo queda decir que es un total desperdicio tenerla en el cast, una actriz de Oscar que está reducida a expresiones sumamente exageradas y sobreactuadas ya que el guion no le ayuda (ni a ella ni a los demás) en nada. Es una fotógrafa que quiere ganar premios por sus fotos pero sólo la vemos tomándole fotos a sus compañeros. Pero eso sí, aunque haya un monstruo en frente de ella y esté en estado de peligro no quita las manos de su cámara, en posición de tomar una foto aunque jamás tome nada –como si al espectador se le fuera a olvidar que es fotógrafa y el director quisiera recordárnoslo en cada escena-. Otro personaje ilógico es el de Hiddleston que es un “rastreador” pero en las dos horas de película nunca rastrea nada, sólo está en la película como atractivo visual y para atraer audiencia.

Sobre el personaje de “Kong” puedo comentar que tiene un buen diseño, aunque algunas cosas sobre él me parecen sin sentido. Para placer de muchos, y a diferencia de lo que pasó en la película de Godzilla, podemos ver al monstruo desde los primeros minutos en su máximo esplendor, aunque la escena en la que nos lo presentan no tiene la fuerza necesaria. Además, trata de ser un personaje con el que el espectador pueda empatizar y eso nunca pasa.

“Kong: La Isla Calavera” tiene un par de escenas de acción que valen la pena, una fotografía muy decente que nos regala algunas tomas interesantes, un decente diseño de producción y, a pesar de contar con algunos pasajes sumamente aburridos, en términos generales puede resultarle entretenida a algunas personas, o mejor dicho “palomera”, apenas palomera.

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Freddie Montes

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