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Kobe Bryant, un genio obsesionado con ser el mejor

Era frío, metódico e incansable en su misión de hacer historia del baloncesto, el deporte al que dedicó su vida

De él decían que era un genio metódico, un obseso del baloncesto como un maestro del ajedrez, solitario, poco tolerante, frío y exigente al máximo con sus compañeros. Un ganador nato con una única meta: ser el mejor de todos los tiempos. Kobe Bryant (Filadelfia, 23 de agosto de 1978) es, quizá (perdón para tantos mitos del pasado), el más brillante Laker que ha dado la popular franquicia de Los Ángeles.

Bryant, el menor de tres hermanos e hijo del ex jugador de la NBA Joe Bryant, se despide como lo que era, un mito, con cinco anillos de la NBA en el bolsillo, máximo anotador de sus idolatrados Lakers tras superar los 25.192 puntos del mítico Jerry West, y el cuarto máximo anotador de la historia de la liga profesional americana.

Fue elegido 18 veces para el equipo All-Star y se llevó dos medalles de oro en los Juegos Olímpicos de 2008 y 2012, en permanente competencia con Michael Jordan por ser el mejor. Eran parecidos en la pista, pero muy distintos fuera de ella. Aunque era la estrella indiscutible del deporte californiano, un hombre que podría hacer lo que se antojara con su salario estratosférico -23 millones de dólares anuales-, apenas se dejaba ver en público o como parte del ‘star system’ de Los Angeles durante su etapa en activo. En total fueron 20 temporadas con el equipo.

Entonces pasaba gran parte de su tiempo libre con su mujer en su casa de Newport Beach, jugando con sus hijas y estudiando a sus rivales. La canasta era su única obsesión. Quizá por eso apenas dormía por la noche, acostumbrado a cinco o seis horas de sueño para levantarse de madrugada y machacarse en el gimnasio junto a su preparador físico.

Después, volaba en su helicóptero privado hasta la azotea de un hotel de lujo en el centro de la ciudad, donde se concentraba unas horas antes del comienzo de cada partido en el Staples Center. Y si había entrenamiento, el vuelo era hasta una zona privada del aeropuerto internacional de Los Ángeles, para después regresar a su mansión de estilo mediterráneo -adquirida en 2002 por cuatro millones de dólares- a dormir la siesta, obligatoria para reponer fuerzas de cara al siguiente asalto. Y no sólo para él. También le imponía descanso a algunos de sus compañeros.

«Bryant es un hombre solitario que no tiene demasiada gente alrededor. Incluso en su equipo, es una persona que se aísla. Se lleva bien con Lamar Odom y Derek Fisher, y eso es todo. Y ni siquiera sale con ellos fuera de las pistas», confirmaba hace años en una entrevista con EL MUNDO el columnista estrella de ‘Los Angeles Times’, Bill Plaschke. «En realidad es un tipo frío, como el hielo, que todo lo que ve es el resultado final y que no le importa lo que tiene que hacer para conseguirlo. Pasa por encima de todo el mundo, no importa quien seas. No tiene mucha tolerancia ni humanidad, lo que está bien en la cancha, pero fuera de ella es un problema», decía el columnista.

RODEADO DE POLÉMICA

Kobe Bryant creció en el seno de una familia normal, íntimamente ligada al deporte al que ha dedicado su vida. Su madre, Pam Cox, ama de casa, es hermana del escolta de NBA John ‘Chubby’ Cox, mientras que su padre, Joe ‘Jellybean’ Bryant, fue jugador profesional -pasó discretamente por Philadelphia, Houston y San Diego antes de aterrizar en la ‘Lega’ italiana- y, cuando se retiró, en 1983, se mantuvo vinculado al mundillo como entrenador en WNBA, Italia y Japón, entre otras ligas.

De ahí nace la faceta políglota de Kobe, que también tuvo que lidiar con la polémica y los escándalos a lo largo de su carrera. En 2003, una mujer llamada Katelyn Faber lo denunció por abusos sexuales, aunque la Fiscalía retiró los cargos porque la presunta víctima no quería declarar.

El bache del equipo entre 2003 y 2004 propició muchos cambios, entre ellos la salida de Shaquille O’Neal, Gary Payton, Karl Malone y el entrenador Phil Jackson, que fue sustituido por Rudy Tomjanovich. Bryant pasó a ser el líder del equipo y llegó a ser el segundo máximo anotador de la liga, promediando 27,6 puntos por partido. Pero la temporada fue un fracaso porque Los Angeles Lakers no consiguieron ni clasificarse para los playoffs.

En la temporada 2005-06 Jackson volvió al equipo y Bryant batió el récord de anotación de un jugador de los Lakers al conseguir 81 puntos en el partido que jugaron en el Staples Center ante Toronto Raptors. Una cifra que además le convirtió en el segundo jugador de la historia de la competición en anotar más puntos en un encuentro, por detrás de los 100 de Wilt Chamberlain en 1962.

En 2006 decidió cambiar el número de su camiseta, sustituyendo el 8 por el 24, el que llevaba en su etapa de estudiante. Un año después amenazó con dejar el equipo, aunque la situación se recondujo coincidiendo con sus mejores años en el conjunto de Los Ángeles.

Fue el preámbulo de dos nuevos títulos para él y para su equipo. En 2009 venciendo en la serie final a Orlando Magic, con Bryant como MVP, y en 2010 frente a Boston Celtics logrando su segundo trofeo de mejor jugador de las finales de la NBA.

En 2010, el técnico Phil Jackson volvió a dejar el equipo y su puesto lo ocupó Mike Brown. Los resultados no mejoraron y, después de un mal inicio de la temporada 2012-2013 fue sustituido por Mike D’Antoni.

El 13 de abril de 2013, los Lakers anunciaron que Bryant iba a estar entre seis y nueve meses de baja por la rotura del tendón de Aquiles en el pie izquierdo que se produjo un día antes en el partido frente a Golden State Warriors. Volvió a jugar el 8 de diciembre de ese año, días después de renovar por dos temporadas. Diez días después, una lesión en la rodilla izquierda le alejó de las canchas por lo que restaba de temporada, por lo que se perdió el Partido de las Estrellas y el Mundial de España 2014.

Pero los problemas de salud para Bryant no terminaron ahí. En enero de 2015 sufrió una lesión en el hombro derecho y puso fin a esa campaña. El periodo de recuperación fue de nueve meses.

Tras esta cadena de lesiones, el 29 de noviembre de 2015 Bryant anunciaba su retirada al concluir la temporada, tras 20 años en los Lakers. El 14 de febrero siguiente jugó su decimoctavo y último Partido de las Estrellas, de ellos 15 como titular, cifra récord, y en el que le tocó defender a su buen amigo Pau Gasol, ya en los Bulls.

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El Mundo
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