Psicología

Juego patológico en jóvenes: un trastorno emergente

O de la necesidad de control de la proliferación de las apuestas y el compromiso público en el tratamiento de la adicción al juego.

“Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos” Confucio.

El riesgo de juego patológico en los jóvenes es una realidad emergente que genera una enorme preocupación a nivel de salud física y mental de los adolescentes. Al igual que como ocurre en los adultos, se trata de una enfermedad que debe ser tratada, tanto si se entiende como un trastorno del control de los impulsos, o como una adicción comportamental. El abuso patológico de los sistemas de juego de azar y de las apuestas tiene, además, un impacto devastador en el desarrollo de los jóvenes afectados, y de su estructura social y familiar.

Antes de continuar con esta exposición, quisiera comentar que, en estos tiempos de confinamiento por la pandemia de coronavirus, la reducción del juego en apuestas deportivas, debido a la inactividad de las competiciones deportivas profesionales, no han supuesto una relevante disminución del consumo de juegos de azar. Al contrario, las conductas adictivas parece que solo se han concentrado más en los juegos de casinos y de barajas. Muchos adultos y también muchos jóvenes participan más activa y frenéticamente en las timbas de póker online.

Más que a ningún otro colectivo o grupo de edad, los juegos electrónicos, por internet, y en especial en los últimos años las apuestas en línea son las que presenta mayor riesgo de adicción al juego entre los jóvenes. En un estudio de Petry (2003). Disordered gambling in adolescents, indica que casi de la mitad de aquellos jóvenes que realizan apuestas en internet, tienden a mantener posteriormente conducta de abusos de plataformas de apuestas y gastos no controlados cercanos a lo que define al juego patológico.

A la facilidad y rápido desarrollo de la tecnología de internet y los juegos electrónicos, se suma la proliferación de casinos y locales de apuestas en zonas urbanas, cuya disponibilidad e instalación aumenta aprovechando la facilidad y la desregulación que existe en muchos países. La mercantilización del juego, que la sociedad en general aprueba, cada vez genera un mayor de nivel de conflictividad inter e intrafamiliar, así como comportamientos de distorsión cognitiva y distanciamiento social, que propicia la comorbilidad que el jugador patológico puede tener con otros trastornos mentales como, ansiedad, trastornos afectivos, impulsividad y abuso de sustancias tóxicas. Esta asociación ha sido documentada en numerosos estudios.

 

La evidencia genética que favorece el riesgo de juego patológicos en hijos de padres jugadores compulsivos y el compromiso en actividades delictivas del jugador patológico como medio para sostener su actividad en el juego, enmarca este trastorno en un espectro amplio y variado de relaciones y causas de no fácil intervención. Y nos sitúa, también, a un problema de orden psicosocial importante. La consideración del crecimiento y reconocimiento de la enfermedad en el mundo y de sus efectos para la salud de la población y de los jóvenes, obliga a decisiones de política pública para el juego patológico; que permita entenderlo y acercase a su relación causal, así como a los instrumentos y tratamientos que permitan su impacto negativo en las personas, en los jóvenes y en la sociedad en general.

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Blas Ramón Rodríguez

Psicólogo. Especialista en Medicina Psicosomática y Psicología de la Salud, experto en intervención psicológica en Diversidad Funcional y Trastornos mentales, Master en psicología del trabajo, por las Universidades de Barcelona, Ramon Llull, San Jorge, UOC, de Las Palmas de Gran Canaria. Escritor y divulgador científico en diferentes medios de comunicación. El propósito de su actividad profesional, científica, divulgativa y literaria, es poner al alcance de cualquiera la psicología como elemento esencial para la mejora de la calidad de vida.
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