Nicolás Durán de la Sierra

Holbox, la fuerza del mercado

La emergencia ambiental y de servicios ocurrida hace unos días en Holbox, pequeña isla situada al norte de Cancún, antes que nada evidenció la falta de un plan de desarrollo comunitario y turístico en la zona por parte de los gobiernos estatales y municipales por lo menos en los últimos dieciocho años. Holbox era una bomba de tiempo y diversas voces lo habían alertado.
 
Cierto es que la culpabilidad mayor del suceso recae  en el área oficial, pero ello no significa que los propios hoteleros y otros servidores turísticos allí asentados no sean coautores de la contingencia, pues por lucro saturaron los servicios isleños; lo sabían y ciegos por el festín de la temporada alta olvidaron las carencias que ellos mismos habían advertido en Holbox.
 
La conducción de la crisis por parte del gobierno del Estado fue eficaz: pipas de agua potable a discreción, dotación de electricidad y drenaje de emergencia y un largo etcétera que incluye la salud pública, pero no se ha esbozado proyecto alguno para evitar que se dé una crisis como ésta. Holbox es una isla muy frágil y está siendo explotada sin consideración alguna.
 
El mayor error de los gobiernos estatales que no han atendido el errático desarrollo de Holbox fue el dejar a las fuerzas del mercado, a la codicia de los ‘turisteros’ del lugar, el futuro de la propia isla. No se debe dejar el desarrollo de pueblos y ciudades al arbitrio de los empresarios, sin esperar casos como este. El gobierno debe ser el rector de la economía, no su sirviente.
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Nicolás Durán de la Sierra

Originario de la Ciudad de México (1960) estudió periodismo en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con cursos externos de filosofía e Historia de la Literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM Y de Economía en la Universidad Autónoma de Madrid, España.
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