Reseñas

Ghost in the Shell: Como su protagonista; bella por fuera pero vacía por dentro

En un Japón futurista nos encontramos con La Mayor, un cyborg femenino único en su especie cuyas únicas partes humanas son el cerebro y su ghost (su alma o espíritu). Ella es parte de la sección 9, un grupo de élite encargado de luchar contra los crímenes tecnológicos y el ciberterrorismo. Pero La Mayor comienza a tener conflictos relacionados con misterios informáticos, intrigas policías, secretos de Estado y, sobre todo, sobre cómo era ella antes de convertirse en un cyborg.

“Ghost in the Shell” es una adaptación del famoso manga japonés homónimo creado por Masamune Shirowen 1989. Aunque esta cinta parte de una premisa muy interesante y cuenta con un buen trabajo en el apartado visual, su terrible guion la convierte en una decepción para los fans y una cinta somnífera para cualquiera que no está familiarizado con dicho mundo.

Aunque los primeros minutos de la cinta auguran cosas buenas, por lo visual y por una trama que suena interesante, no pasa mucho tiempo para que el film comience a dar la impresión de que estamos ante una combinación entre “RoboCop” y “The Matrix”. ¡Ojo! No estoy diciendo que “Ghost in the Shell” sea una copia de ninguna de las dos –de hecho los creadores de “The Matrix” se inspiraron un poco en el manga de “Ghost in the Shell”-, el problema es que esta cinta no le ofrece nada nuevo al espectador, ni en la historia, ni en sus personajes, ni siquiera en lo visual, que resulta el punto a rescatar de esta cinta.

A pesar de que la premisa de un cyborg cuya parte humana tiene conflictos con su parte robot no es algo nuevo, esto podría resultar interesante si lo hubieran sabido llevar a cabo; el problema es que tratan de medio desarrollar un sinfín de problemáticas alrededor de esto y cuando llega el momento de enfocarnos en los conflictos de La Mayor, o el espectador ya perdió todo el interés en la historia o le resulta imposible generar un poco de empatía con el personaje principal. Además, hay premisas que inevitablemente caducan; hablar sobre los avances tecnológicos en 1990 era algo que mantenía interesados a todos, pero en estos tiempos, en los que estamos conscientes de los monstruosos (hablando en el buen sentido) alcances de la tecnología, historias como éstas no logran impresionar a muchos en una sala de cine al menos que estén bien desarrollados, y “Ghost in the Shell” no es el caso.

“Ghost in the Shell” no logra ser tan profunda como muchos hubiéramos querido, en lugar de adentrarse en los conflictos entre humanos y máquinas y en los alcances de la tecnología, decidieron combinar los estándares de los blockbusters hollywoodenses con la filosofía del manga en el que está basado ¿El resultado? Una película que no logra alcanzar, ni siquiera un poco, la profundidad de la historia original, pero que tampoco cumple como película de acción ya que carece de escenas de este tipo y las pocas que tiene no son ni emocionantes ni entretenidas.

Los puntos a rescatar de esta cinta están en el rubro visual, el diseño de arte es muy bueno, aunque llega un momento en el que todo se siente exagerado, como si sólo hubieran llenado la escena de elementos sin pensar en si se vería estético o no. La paleta de colores está bien cuidada y la fotografía es bastante decente. Lo mismo ocurre con los efectos visuales, son bastante buenos aunque por momentos se nota la presencia del CGI.

Scarlett Johansson, sin ser impresionante, está correcta en su papel. Probablemente porque a ella, una actriz tan acartonada y con tan poco rango actoral, le queda perfecto el papel de una máquina.

Permítanme hacerles una recomendación y así ahorrarles el dinero que planeaban gastar cuando fueran al cine a ver esta cinta; si quieren ver un personaje como el de La Mayor, vean “RoboCop”; si quieren ver una premisa sobre los monstruosos alcances de la tecnología, vean “The Matrix”; si quieren ver efectos visuales como los de esta cinta, vean “Ex Machina”; si quieren ver un diseño de producción similar al de este film, vean “Blade Runner” y si quieren ver a Scarlett Johansson en modo sexy y caminando por Japón, vean “Lost in Translation”. Puede que ver todo esto les lleve un fin de semana, pero van a ahorrar dinero y se van a entretener mucho más.

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Freddie Montes

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