Por.-Max Ávila * El autor es premio Nacional de periodismo 2016.

Cd. Victoria, Tamaulipas.- El supremo gobierno explica que el incremento al costo de los combustibles se deriva de los precios internacionales, razón por la que debemos acostumbrarnos a esta circunstancia obligada por la globalización que no respeta hombre “honrao” ni mujer pudibunda. En este sentido el Fondo Monetario Internacional dirá: “Por aquí se van y háganle como quieran”. Y nuestras autoridades sumisas como son, no tienen más remedio que acatar lo que equivale a una injusticia para las mayorías cuya desgracia fue justamente haber nacido y vivir en las coordenadas correspondientes al territorio mexica.

El asunto es que en el disfrute pleno de las veraniegas vacaciones el régimen tricolor nos regala el anuncio de que el costo de las gasolinas y el diesel ahora sí va en serio a partir de agosto. Y uno que no entiende el porqué, siendo que México  produce tanto petróleo que hasta inventan reformas para regalarlo al gran capital internacional.

Ahora sabemos que nuestro país importa alrededor del 70 por ciento de los combustibles lo que significa que paga en dólares lo que vende en centavos nacionales. (Recordéis que en los tiempos de López Portillo se construyó larguísimo combustóleo que desemboca en EU y se distribuye a refinerías que “tratan” el crudo y nos lo regresan convertido en producto de alto valor por el que también hay que pagar en dólares).  Sea que de cualquier forma las grandes empresas trasnacionales le pegan a la república hasta por la retaguardia. Eso por una parte, otra razón es que a pesar de que el precio del crudo nacional se fortalece a nivel mundial, el costo de las gasolinas se dispara. “¿A qué se debe?”, preguntará. Elemental, a que los países que nos hacen el favor de vendernos el combustible adquieren la materia prima a mayor valor. Total que no hay ni para dónde hacerse.

De manera que acostumbrémonos a periódicas alzas en los precios de combustible. Sea que por estos andurriales tendrá o ya tiene, el mismo precio que en las naciones altamente desarrolladas. Desde luego esto no quiere decir que seamos parte del primer mundo. ¡Qué va!. Para ser un país avanzado deben cubrirse ciertos requisitos que por acá difícilmente podrán ser solventados. El primero es gozar de seguridad que garantice una existencia y satisfactoria en todos los sentidos,  lo segundo es la variedad de oportunidades de vida que incluye el empleo bien remunerado. Un tercer requisito sería confianza absoluta en el gobierno para la honesta aplicación de los impuestos en beneficio social. Si estos tres aspectos tuvieran cabal cumplimento en México entonces sí podríamos presumir que vivimos en un país desarrollado. Pero como todo es mentira “y nada es verdad” como dice la canción, seguimos perteneciendo al inframundo. Y ni modo que sea invento.

Volviendo al punto del incremento en los precios de los combustibles y al argumento de que “de aquí pa’l real” debemos atenernos a la oferta y la demanda internacional y al estado de ánimo de las naciones desarrolladas, cabría preguntar al supremo gobierno, ¿por qué no iguala también los salarios al nivel de las civilizaciones más avanzadas?, digo porque es injusto que un trabajador de salario mínimo y otro de ingresos multiplicados deban pagar el mismo precio por la gasolina. Que respondan los “cerebros” financieros que traen de cabeza a la república y puntos circunvecinos.

Por cierto, ¿ha notado la ausencia del gobernador del Banco de México Agustín Carstens en los medios de comunicación últimamente?. Los chismes palaciegos aseguran que se debe a las profundas diferencias con el titular de Hacienda originadas por el presunto erróneo manejo de la economía nacional por parte de Videgaray. Dícese que don Agustín no está de acuerdo con políticas que pegan a las familias porque el rencor podría generar una rebelión social de consecuencias no imaginadas. Si observamos “el mal humor” que priva por brechas, caminos y veredas concluiremos que Carstens tiene razón.

Por lo pronto los nuevos precios del combustible serán factor principal para acelerar la inflación con cargo directo al consumidor.

SUCEDE QUE

Después de lo sucedido el 5 de junio y pue-que desde antes, poco importa a la militancia la renuncia de Rafael González Benavides a la dirigencia del tricolor, aunque la canalla del café opina que de pura pena debiera rechazar también la diputación pluri, digo, si es que hay pena si no psss no…Por cierto, será por las vacaciones o porque “les jalaron las orejas”, pero como que bajó la temperatura respecto del próximo liderazgo del partido oficial (solo por dos meses más) en el estado. Por supuesto algo tendrá que ver el desconocimiento pleno y absoluto que de “su” partido tiene el nuevo jerarca Enrique Ochoa Reza lo cual significa que la selección del sucesor(a) de Rafa va para largo…Mientras tanto, existe la sensación de que el incremento al precio de las gasolinas es más bien una revancha del supremo gobierno por la reciente derrota electoral. Y que vienen más “desquites” de ese tipo, pero también más derrotas. De acuerdo, pero ¿qué culpa tiene mi perico?…Oiga, que el único negocio que dejarán a los victorenses el sexenio que se avecina, será el alquiler de viviendas para los funcionarios que llegarán y cuya mayoría por no decir todos, serán “fuereños”. “¿Y qué esperabas?”, diría aquel.

Y hasta la próxima.

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