Psicología

¿Esperas demasiado de tu pareja?

Sean cuales sean las cualidades que buscamos en una relación sentimental, conviene comprender que las expectativas que nos generan pueden pretender resolver carencias afectivas relacionadas con otras vivencias personales.

“Las buenas relaciones contienen confianza, comunicación e intimidad
   

A día de hoy, aún no somos capaces de desprendernos del mito del alma gemela. En un nivel lógico, la mayoría de nosotros reconocemos que ninguna persona puede satisfacer todas nuestras necesidades. Sin embargo, ocurre que llenamos nuestras relaciones sentimentales de expectativas, en muchas ocasiones muy poco realistas. La construcción de una relación perfecta que satisfaga todos los criterios imaginables que hemos creado en nuestra mente, a menudo nos precipitan a vivencias de frustración y rupturas. Si las expectativas son las causantes de la mayoría de nuestros desengaños, en la relación de pareja pueden llegar a producir una presión tal, que perturben los verdaderos sentimientos amorosos.

Sean cuales sean las cualidades que buscamos en una relación sentimental, conviene comprender que las expectativas que nos generan pueden pretender resolver carencias afectivas relacionadas con otras vivencias personales. En psicoterapia, es relativamente frecuente encontrarse con conflictos de pareja sobrevenidos más por las historia particulares que por la relación actual de la pareja. Queremos que nuestro socio/a sea nuestra pieza perdida, el eslabón que nos proporcione las cosas que anhelamos, nos faltaron o nos negaron en otros momentos y otros “amores”. Cuando esto ocurre nos volvemos exigentes e intransigentes. Sí. Cuando una pareja llega a terapia suele hacerlo con una lista de quejas sobre la otra persona, muchas de ellas no son otra cosa que expectativas frustradas.

Nadie es perfecto y muchas de estas quejas son válidas, pero la medida en que las parejas se vuelven críticas entre sí plantea la pregunta más importante ¿Esperamos demasiado de nuestra pareja? La respuesta a esta pregunta pasa, necesariamente, por una autoreflexión desafiante sobre la creencia subyacente de que otra persona debe complementarnos y de asumir más responsabilidades personales, más compromiso con nosotros mismos en nuestra felicidad. Esperamos demasiado de nuestra pareja cuando no respetamos los límites de su autonomía personal.

Cuando creemos haber conocido un “alma gemela”,  y a medida que se desarrolla la relación, es fácil ir perdiendo la curiosidad por ella como persona única y separada, con su propio mundo interior, y comenzar a entenderla en términos de lo que deberían ser para nosotros/as. Empezamos a visualizar la relación como una fusión, como un nosotros fuertemente vinculado a la idea de formar un todo, una especie de único ser o entidad, en lugar de vernos como dos personas que se aman, sencillamente. La ilusión de conexión salta por los aires cuando nosotras/os o nuestra pareja, empieza a sentirse desconectada consigo misma y arrinconada por las expectativas de la otra parte. 

Cuando queremos y peor, cuando nos empeñamos, en vincular a alguien en términos de lo que nos ofrece, de lo que nos complementa, generamos caldo de cultivo para el resentimiento y empezamos a perder a la persona de la que nos enamoramos. Nuestra pareja acaba, incluso, por volverse menos interesante y atractiva para nosotros. Cuando una relación empieza a estrechar nuestro mundo, las cosas siempre empeoran para ambas partes. 

Por el contrario, cuando se expande nuestro mundo, ambas personas prosperan y la relación se manifiesta más viva y sostenible.  El cuidado, el apoyo, son algunos de los aspectos más dulces de una relación amorosa, pero conviene tener en cuenta cuál es el nivel de exigencia de atención que  demandamos. 

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Blas Ramón Rodríguez

Psicólogo. Especialista en Medicina Psicosomática y Psicología de la Salud, experto en intervención psicológica en Diversidad Funcional y Trastornos mentales, Master en psicología del trabajo, por las Universidades de Barcelona, Ramon Llull, San Jorge, UOC, de Las Palmas de Gran Canaria. Escritor y divulgador científico en diferentes medios de comunicación. El propósito de su actividad profesional, científica, divulgativa y literaria, es poner al alcance de cualquiera la psicología como elemento esencial para la mejora de la calidad de vida.
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