Con el semáforo en naranja y un repunte en los contagios, miles de turistas se olvidaron del coronavirus en este puente vacacional y abarrotaron las playas del Caribe Mexicano.

A pesar de que el aeropuerto de Cancún comienza febrero con 29 vuelos menos por la prohibición de Canadá para los viajes aéreos a México, la falta de restricciones en este sitio turístico abre la posibilidad de que aumenten los contagios por el virus.

Al pasar el filtro sanitario de Playa Gaviotas, en el corazón de la zona hotelera, una familia de ocho integrantes avanza hacia la arena; tiran el cubrebocas en un bote de basura que les queda de paso y se disponen a disfrutar de una tarde soleada.

Pasadas las 14:00 horas, en esta playa pública hay más de mil 500 personas, indica uno de los guardias de seguridad de la plaza aledaña, casi todos sin cubrebocas y sin distanciamiento social.

Con 18 mil 879 casos positivos, el norte de Quintana Roo, entidad gobernada por Carlos Joaquín González, donde están los principales destinos turísticos, regresó al color naranja en el Semáforo Epidemiológico, luego de un notable incremento en los contagios desde las celebraciones de fin de año.

De acuerdo con las disposiciones emitidas por la Secretaría de Salud Estatal, las playas no pueden rebasar 30 por ciento, ni tampoco está permitido el ingreso a más de cinco personas. Sin embargo, en Playa Gaviotas no sobraba espacio en la arena para acomodar otro camastro, pues todo estaba ocupado.

A 200 metros, en la playa pública Chac Mool, los visitantes acapararon las palapas desde temprano.

El Semáforo Epidemiológico también prohíbe expresamente la apertura de bares, antros y discotecas, pero estos operan en la zona hotelera y la zona centro de Cancún bajo el concepto de “restaurant-bar”.

Coco-Bongo, uno de los antros más populares que ahora opera como “restaurante”, ofrece alimentos en paquete más económico de entrada, el “Drink Pack”, dos minihamburguesas o dos minihotdogs con papas por mil 287 pesos.

Otros restaurantes, como Lorenzillos Fish Fritanga, tienen una capacidad de hasta 10 comensales por mesa, de acuerdo con la información al solicitar una reservación.

El gobernador informó que las disposiciones del semáforo fueron modificadas para no afectar la reactivación económica, por lo que los hoteles pueden operar con una capacidad límite de 50 por ciento, 20 por ciento más de lo inicialmente establecido.

En la temporada de fin de año, el gobierno del estado autorizó a algunos complejos turísticos una ocupación de hasta 80 por ciento, para intentar subsanar la crisis económica que ha tenido el sector durante la pandemia.

La semana pasada, Canadá anunció restricciones a sus ciudadanos para viajar a los destinos del Caribe Mexicano, como medida para evitar la propagación del virus, mientras que Estados Unidos solicita una prueba COVID con resultado negativo para que sus ciudadanos puedan abordar un vuelo de regreso.

Los países norteamericanos son el principal mercado turístico para Quintana Roo, con más de seis millones de visitantes anuales, según datos de la Secretaría de Turismo. 

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