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En 2019 para Donald Trump, le llegó su ‘hora de la verdad’

El mandatario estadounidense tiene poco tiempo para aplicar y solucionar las medidas aplicadas en China y Venezuela pero, ¿qué otras cosas lo aquejan? Te lo contamos.

Donald Trump cerró 2018 dramáticamente al ordenar a las tropas de Estados Unidos   que salieran de Siria   y adelantar dos meses la renuncia de su secretario de Defensa, Jim Mattis. El primer trimestre de 2019 pinta igual de tumultuoso.

Trump ha establecido una gran cantidad de plazos para tomar medidas en varios temas, desde China hasta Venezuela, lo que ayudará a revelar si el presidente es realmente el negociador global que profesa ser o un líder que está dejando al país disminuido en el escenario mundial mientras se jacta de su política exterior bajo el lema “Estados Unidos primero”.

“Los próximos meses son cruciales”, dijo en una entrevista Stewart Patrick, director del International Institutions and Global Governance Program del Council on Foreign Relations.

“Hay un calendario internacional repleto de cosas que han llegado a lo más alto de la agenda debido a la política de forzar confrontaciones del Gobierno”.

Más allá del cambio en el Pentágono, Trump no tiene embajador ante Naciones Unidas: el mandato de Nikki Haley terminó el mes pasado y el presidente aún no ha nominado formalmente a la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert, su elegida para reemplazarla.

El mandatario estadounidense se enfrentará a una  Cámara de Representantes   controlada por los demócratas, quienes prometen un mayor control de la política exterior del Gobierno.

Trump siempre podría postergar sus plazos; es famoso por decir que la decisión se tomará en “dos semanas” y luego no cumplir. Los siguientes son dos plazos importantes de política exterior que el presidente y su equipo se han fijado para los primeros meses del año, al menos por ahora.

La mayor prueba del enfoque de Trump para los asuntos mundiales será China y una disputa comercial que llegará a un punto crítico en marzo.

Para ese mes, el presidente de EU ha amenazado con aumentar aranceles sobre 200 mil millones de dólares en productos chinos de 10 por ciento a 25 por ciento, a menos que Beijing acepte un acuerdo comercial en términos favorables para Estados Unidos.

Si bien Trump tuiteó durante el fin de semana que tenía una “muy buena llamada telefónica” con el presidente chino Xi Jinping y que “se está haciendo un gran progreso”, la amenaza arancelaria encapsula la postura cada vez más agresiva del Gobierno hacia China y la disposición de Trump a enfrentar a otros países, sin importar las posibles consecuencias económicas.

El Gobierno de Trump también está reflexionando sobre tomar más medidas contra Venezuela para el 10 de enero, el día en que expira el actual mandato del presidente Nicolás Maduro.

Estados Unidos afirma que las elecciones celebradas en mayo, en las que Maduro obtuvo otro mandato presidencial, fueron una farsa y que su Gobierno debe enviar una señal para mostrar su desaprobación.

Eso podría adoptar muchas formas. Una posibilidad sería designar a Venezuela patrocinadora estatal del terrorismo. Los funcionarios estadounidenses creen que tienen una causa legal clara para hacerlo por el apoyo de Venezuela a los grupos rebeldes de Colombia.

Pero esa medida debe sopesarse con consideraciones políticas y el hecho de que significaría imponer sanciones que podrían estrangular aún más la economía petrolera de Venezuela, provocar una nueva oleada de migrantes a  Colombia, aliada de Estados Unidos, y afectar el balance de refinerías estadounidenses que importan petróleo venezolano.

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El Financiero
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