Raúl Caraveo Toledo

El terremoto Trump

raulcaraveo-opinion31octA ocho días de la jornada electoral de Estados Unidos aún no hay una definición de las preferencias, cada vez más la situación se asemeja más a una elección de un país bananero de Latinoamérica; las campañas –sin duda-  se tropicalizaron, es decir se volvieron una ruda pelea sobre estiércol, lodo y gravilla; sin contenidos, sin desarrollo de temas a profundidad, todo superficial, hormonal e improvizado.

México se convirtió en un tema de ridículo y vergüenza, el Presidente Enrique Peña Nieto una marioneta sin plan ni argumentos. La inmisericorde súper campaña de medios electrónicos, digitales y de todo tipo por parte del establishment norteamericano se excedió en el uso de su droga, ahora el efecto secundario, el rebote es imparable.  Su candidata, la del sistema nunca dio el estirón; mientras que el anti-candidato, el anti-sistema, el opositor a todo, contrario a todo, acusado de todo, superviviente de una vieja doctrina de James Monroe y John Quincy Adams (1823) “América para los americanos” (gueritos) aguantó, resistió, se cayó, Peña Nieto lo ayudó a levantarse, siguió aguantando, se emparejó y ahora está a punto de ganar.

En las carreras de caballos de un cuarto de milla –cuando no me las perdía allá en  feria ganadera de Veracruz-  los participantes y espectadores decía siempre que caballo que alcanza, gana.

Desde hace varios meses he dedicado espacios al tema de las elecciones norteamericanas, gracias a que el terremoto Trump al irrumpir  el escenario alteró todos los paradigmas, desde su inicio nos llevó como tema fundamental, nos arrastró en su estampida y provocó reacciones muy consecuentes.

Todos los analistas en coro acorde y afinado se enfilaron contra Donald Trump por decirnos algunas verdades, en mi caso me gané varias discusiones fuertes pues no faltaba quien me señalara como abogado del diablo, como si yo estuviera de acuerdo y apoyara a Donald. No lo apoyo pero lo entiendo y comprendo su posición y la posición de un sin número de norteamericanos.

No apoyo a ninguno de los dos candidatos porque son exactamente lo mismo  con diferente fachada, careta, vestimenta y pose. Sin embargo el desarrollo de sus campañas me deja claro lo que muchos norteamericanos piensan de nosotros los mexicanos. El 8 de noviembre va a dejar muy claro el mensaje del pueblo norteamericano y eso es lo que me preocupa.

En los últimos años he visitado muchas veces Chicago y  Miami, he recorrido de Chicago a Veracruz por carretera conduciendo mi auto y conversando con incontable número de personas residentes y ciudadanos de Estados Unidos, me han detenido y liberado, revisado detalladamente mi auto, me han insultado en gasolineras, trenes, restaurantes, parques, etc. Es decir he constatado fehacientemente el carácter racista que priva en la esencia de muchos “residentes” y ciudadanos. No son hospitalarios, ni son amigos; desconfían, desprecian, señalan y cuestionan. Nos abonan una incuantificable cantidad de apodos. Esto ha ocurrido desde muchos años antes y lo tristemente peligroso es que las campañas actuales han hecho más aguda y crítica la situación de los americanos blancos contra las demás razas. Independientemente de quién gane el daño está hecho y su reparación va a ser muy difícil.

El cuestionable éxito de Barak Obama de 2008-2012-2016 o su desgaste en el ejercicio del poder  es un tema que define directamente el momento de marcar cada boleta electoral por cada norteamericano.

Barak Obama sin duda es un líder con una extraordinaria capacidad de comunicación, cuenta con un gran carisma, transmite seguridad y entusiasmo, igual su esposa, en eso estamos de acuerdo. Pero, ¿acaso no fue suficiente la gran imagen de éste Presidente y la campaña que hicieron Obama y Sra. Para apuntalar la candidatura de Hillary Clinton?

Si no fue suficiente el peso de la estructura política, de los medios, del sistema, para aplastar la candidatura de Donald Trump entonces si estamos en severos problemas como hemisferio, pocos momentos tan breves definen períodos de la historia con grandes riesgos.

Cuantos problemas no comprendidos ni atendidos a tiempo confluyen para generar liderazgos con discursos de odio. Y, en México estamos peor.

Estados Unidos es nuestro gran vecino y nos está copiando la forma de hacer política en campañas presidenciales, su desenlace está íntimamente conectado a México. Es decir de los resultados de su elección en México se  tomarán rutas alternativas  candidatos, partidos y sociedad.

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Raúl Caraveo Toledo

Raúl Caraveo Toledo es licenciado en ciencia política por la UAM, ex catedrático de las Facultades de Psicología y de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana, ha sido analista de estudios económicos de PEMEX y Consejero electoral del IFE-INE de Quintana Roo de 2005 a 2015, ex asesor de la XIII legislatura de Quintana Roo, Conalep Quintana Roo, escribe para www.sdpnoticias.com www.gobernantes.com www.revistadigitalqr.com.mx www.todoincluidolarevista.com www.tmj.mx www.laprensaus.com www.eldianewschicago.com
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