Ayotzinapa y pederastia clerical fueron temas “prohibidos” para el Papa Francisco durante su visita a México.

El tema de los 43 normalistas desaparecidos apenas “se coló” en la charla que tuvo con los jesuitas el domingo 14, pero no hubo más.

Según Jorge Bergoglio, no se reunió con los familiares de los estudiantes de Ayotzinapa porque era imposible recibir a todos esos grupos que incluso, dijo, están enfrentados entre ellos.

Durante su gira por México el Papa Francisco evitó hablar de esos dos temas, sin embargo, durante el vuelo de regreso a Roma, Italia, se soltó.

Cuando los periodistas le preguntaron por qué no se reunió con los padres de los normalistas desaparecidos en Iguala, Guerrero, en septiembre de 2014, justificó:

“En mis mensajes hice continua referencia a los asesinatos, a las muertes, a la vida cobrada por todas estas bandas del narcotráfico y traficantes de personas. O sea que de ese problema hablé, de las llagas que están sufriendo en México”, dijo.

Añadió: “Hubo algún intento de personas de recibir y había muchos grupos, incluso contrapuestos entre ellos, con luchas internas. Entonces yo preferí decir que en la misa los iba a ver todos, en la misa de Juárez, o si preferían en alguna otra, pero que habría esa disponibilidad”.

De acuerdo con Bergoglio, era imposible recibir a todos esos grupos enfrentados entre ellos, y esa, subrayó, es una situación difícil de comprender.

“Pero creo que la sociedad mexicana es víctima de todo esto, de los crímenes, de descartar gente. Es un dolor muy grande porque este pueblo no se merece un dolor como este”, subrayó.

Al referirse a la pederastia fue un poco más claro. Dijo que los obispos que protegen o encubren a sacerdotes pederastas deben renunciar.

“Un obispo que cambia a un sacerdote de parroquia cuando se detecta una pederastia es un inconsciente y lo mejor que puede hacer es presentar la renuncia. ¿Clarito?”, señaló en conferencia de prensa a bordo del avión papal.

De igual manera, agradeció a Dios que los casos de pederastia de sacerdotes se hayan destapado, y se comprometió a seguir sacándolos a la luz.

“Doy gracias a Dios que se haya destapado esta olla y hay que seguir destapándola. Y tomar conciencia. Lo último que quiero decir es que esto es una monstruosidad porque un sacerdote está consagrado para llevar a un niño a Dios y ahí se lo come en un sacrificio diabólico. Lo destruye”.

Cuestionado sobre por qué no se encontró en México con víctimas de pederastia, en específico víctimas del fundador de la orden de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, el máximo jerarca de la Iglesia católica respondió que se ha reunido con víctimas en el pasado y que la orden de los Legionarios está intervenida por El Vaticano.

“Yo me reuní una mañana entera con seis de ellos: dos alemanes, dos irlandeses y dos ingleses. Varones y mujeres abusados, víctimas. Y también me reuní con víctimas en Filadelfia. Ahí también una mañana tuve reunión con víctimas”, comentó.

Prosiguió: “Lo de Maciel, volviendo a la congregación, tuvo una intervención, y hoy día el gobierno de la congregación está semi intervenido. El superior general es elegido por el Consejo, por el Capítulo General (de la congregación), pero el vicario lo elige el Papa. Dos consejeros generales los elige el Consejo, el Capítulo General, y los otros dos los elige el Papa. De tal manera que así vamos ayudando a revisar cuentas antiguas”.

Luego destacó el papel de su predecesor, Benedicto XVI, quien –dijo– logró imponerse para forzar a la Iglesia católica a destapar los casos de pederastia.

“Me permito rendir un homenaje al hombre que luchó en momentos que no tenía fuerza para imponerse hasta que logró hacerlo: (el Papa emérito, Joseph) Ratzinger, el cardenal Ratzinger, un hombre que tuvo toda la documentación. Siendo prefecto de la Doctrina de la Fe tuvo todo en sus manos. Hizo las investigaciones y llegó, pero no pudo ir más allá en la ejecución. Y si ustedes se acuerdan, 10 días antes de morir San Juan Pablo II, aquel Vía Crucis del Viernes Santo, le dijo a toda la Iglesia que había que limpiar las porquerías de la Iglesia”.

Luego habló del pueblo mexicano y su cultura milenaria. “ Es un pueblo de una gran fe, aunque ha sufrido persecución religiosa, hay mártires, ahora canonizaré dos, dos o tres”.

Subrayó: “(México) Es un pueblo que no se puede explicar. A un pueblo no se lo puede explicar simplemente porque la palabra pueblo no es una categoría lógica, es una categoría mítica. El pueblo mexicano no se puede explicar, esta riqueza, esta historia, esta alegría, esta capacidad de hacer fiesta en estas tragedias de las cuales ustedes me preguntaron. Yo no puedo decir otra cosa que esta unidad, que este pueblo haya logrado no fracasar, no terminar, con tantas guerras y cosas, cosas que suceden ahora, pero ahí en Ciudad Juarez había un pacto de 12 horas de paz por mi visita, después seguirán a luchar entre ellos, los traficantes”.

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