Nicolás Durán de la Sierra

El Minotauro: Política Farandulera

Al no tan enjuto rol de artistas y figurones que se aprestan para participar como candidatos por los partidos emergentes en la justa electoral por venir, se suman ahora Yuridia Valenzuela Canseco, Yuri, y don Alejandro Camacho, actor de teatro cine y televisión que haría rabiar de envidia al propio Garrick, actor de la Inglaterra, de no haber muerto éste hace dos siglos luego de célebre pataleta en Westminster, allá en Londres.

El posible arribo de estos personajes al ejercicio publicó, los dos por el Partido Encuentro Social, al que también se afilió don Carlos Villagrán, el conocido Quico del ‘Chavo del 8’, quien va por la alcaldía de Querétaro; la llegada de ellos dio pie para que sesudo comentarista televisivo, con tono dramático, enfatizara que la política en México está cayendo en la chabacanería. “Es que ya no hay seriedad”, aseveró muy orondo.

Se ignora si Guillermo Cienfuegos, Lagrimita, payaso que pretende ser alcalde independiente de Guadalajara, aplaudió o no la opinión, pero el comentarista está en lo cierto, aunque no está cayendo, sino que ya desbarrancó y eso muchísimo antes de que don Cuauhtémoc Blanco, flamante adalid del no menos flamante Partido Social Demócrata, se ilusionara con la idea de despachar desde la presidencia municipal de Cuernavaca.

Hay quienes opinan que el vodevil fue in crescendo a partir del 1 de diciembre del 2012; otros que no, que en realidad la jarana comenzó con Vicente Fox de Sahagún; otros más que… En fin, hay opiniones para todos los gustos. Lo cierto es que el ejercicio público en nuestro país –la política es otra cosa- tiene rato de ser un carnaval televisado y ahora hasta feisbuqueado, que es válido neologismo.

De esta jarana sobran ejemplos. Hace unos cuantos días, el gobernador de Chiapas, don Manuel Velasco Coello, conocido como “el ejotito” -por verde, claro está-, dio teatral bofetón a uno de sus empleados, al que luego llamaría “su amigo Humberto”, y del que después recibiría algo parecido a una cachetada, pues la idea era montar una pantomima de desagravio para agradar a los respetables públicos televisivo y del FaceBook.

¡Se veía tan lindo poniendo el morro para el divertimento de la concurrencia…¡ ¡Viril ante el cruel castigo! Anahí Giovanna Puente Portilla, o Anahí pa’los cuates, su futura disque esposa, no sabe la suerte que tiene con este galán. Acaso en una tarde feliz, su novio le ayuda con el bordado de su traje de novia. Si es cierto que es ‘un político que teje fino’ –el “Niño Verde dixit-, hay que aprovechar las artes del coleto.

Otro ejemplo lo dio Ivonne Ortega Pacheco, la secretaria nacional del PRI, quien aceptó ‘el reto’ de bañarse con una cubeta de agua helada, grabar la hazaña y luego difundirla en las redes sociales. “Way mi nené”, dicen que dijo. El raro ‘reto’ busca recaudar fondos contra la esclerosis lateral amiotrófica; a la también exgobernadora de Yucatán no se le dio decir bien el nombre de la enfermedad; nunca había oído hablar de ella.

Estos ejemplos, por no hablar de don José Murillo Karam, el procurador y sus sudores por emular a Cantinflas, dan idea del nivel de los políticos que hoy se sirven de México, por lo que denostar a un payaso, una cantante, un actor o un futbolista, resulta abusivo. Por cierto, don Cuauhtémoc competirá por la alcaldía morelense con la diva Laura Zapata, actriz que también aspira al cargo por el Partido Encuentro Social.

En el Estado la situación no es muy diferente. Aquí alientan divos que buscan cobijar negocios bajo el paraguas del dinero público, que don Roberto Palazuelos, (a) “El Diamante Negro”, pretende hacerse de la alcaldía de Tulum por el PSD o por el PRI o por el partido que se deje. El luchador social considera que «la política es una herramienta para ayudar a mucha gente bonita», pues a la fea que la muerda el Boby.

El III Distrito Electoral de Quintana Roo, el de Cancún, bien puede ser otro ejemplo del carnaval. Si bien todavía no inician las campañas de los candidatos del Verde, de Acción Nacional y de la Revolución Democrática, las posturas de sus candidatos anuncian una lucha política en la que el humor involuntario tendrá lugar preponderante, dicho esto con todo respeto y con todo cariño para los “abanderados”, como se les dice.

Las propuestas de Remberto Estrada Barba, el ‘Remby’, del Ecologista, no van más allá de mal iterar los lemas publicitarios que su partido paga en los cortos del cine o lo que han reiterado hasta el hartazgo los militantes verdes, que ahora anuncian una agresiva campaña para garantizar los derechos de los caballitos de los carruseles, los que tantas veces son montados por niños obesos sin consideración alguna.

En sí, su discurso parece más el de un candidato a alcalde que el de un posible diputado federal. Con frecuencia le ocurre esto a los simplones. Lo bueno es que a los cientos de delicadas líderes de las colonias populares, lo que les vale es la entrega quincenal de despensas y no lo que barbote “el chamaco”, como le llaman a su Fray Bartolomé de los Verdes. Ingratas. Ojalá les caiga el Instituto Nacional Electoral, que es cosa casi seria.

Por el estilo anda Iris Mora, candidata del PRD, la que tiene mayor preparación académica tras su paso por la Universidad de California. Empero, su carrera política es nula. Es hermana de Gerardo Mora, aquel que fuera suplente del Aleluyo Greg Sánchez cuando éste buscara el gobierno de Quintana Roo en el 2010 y terminara componiendo bonitas alabanzas cristianas en el Centro Federal de Readaptación Social de Nayarit

Por lo que toca al barroco Partido Acción Nacional, el mismo aún no postula bien a bien a su candidato, pero todo apunta a que será Cristóbal Castillo, muy conocido en su casa en donde hasta le hablan de tu. El capítulo local del PAN rehúye enfrentar al gobierno estatal por lo que ha ninguneado a Joel Espinoza, político cercano a Alicia Ricalde, actual diputada federal, y el que se dice garantiza el ‘voto duro’ del panismo de Cancún.

No se glosan los esfuerzos del resto de los partidos porque, aunque hubieran definido ya a sus ‘gallos’ o ‘gallinas’, según el caso, ello carece de importancia pues su labor será la de apoyar al Partido Verde al restar votos a la oposición, o lo que queda de ellos, y sobre todo para frenar el crecimiento de MORENA, partido que puede alzarse como la segunda fuerza electoral de Cancún, pese a la labor de zapa oficial.

Salvo por el caso de MORENA, es difícil que los candidatos de estos partidos logren sus propósitos. Su popularidad, estiman quienes los llamaron, servirá para que las nuevas franquicias alcancen los votos necesarios para conservar sus registros. Que no cunda el desazón, pues, que si falta el humor de Lagrimita o del Témoc, seguiremos disponiendo en el futuro próximo del que nos brindan los partidos tradicionales. Hay risa para rato.

CRIMEN EN PUERTO MORELOS

El asesinato hace unos días de Teresa Medina a manos de un criminal que intentó atracar la pequeña farmacia de ésta en Puerto Morelos, poblado próximo a Cancún, puso de relieve la inseguridad pública que se enfrenta no sólo en aquel lugar sino en todo el Municipio Benito Juárez. Su muerte cobró relevancia especial en los periódicos y noticiarios locales por tratarse de la hermana del delegado porteño.

Sin embargo, este crimen es uno más entre los numerosos que han ocurrido allí en los últimos meses. Hasta hace un par de años la pequeña población costera era lugar de residencia de gran cantidad de jubilados extranjeros, sobre todo procedentes del norte continental. Hoy en sus calles abundan los anuncios de venta de sus propiedades. El robo a residencias o a modestas viviendas de trabajadores, son el pan de todos los días.

De hecho, antes de su silencioso éxodo, al inicio del trienio, una cincuentena de ellos exigió tanto mayor seguridad pública como frenar la corrupción de los propios policías. En la plaza central porteña, con pancartas, estadounidenses y canadienses denunciaron que en las últimas semanas veinte residencias habían sido saqueadas y que, pese a que los policías sabían de los ladrones, no hicieron nada por aprehenderlos.

Si en el ‘primer cuadro’ porteño la inseguridad es alta, peor es el fenómeno en la periferia del pueblo, al lado de la carretera. En las colonias Cetina Gasca, Pueblo y Pescadores, menudean los atracos a las casas y los asaltos en las calles. La autoridad dice que sólo se dan ocho o nueve robos por mes, pero es otra la realidad, pues por desconfianza hacia la propia policía, apenas si se denuncia una tercera parte de los delitos.

La inseguridad priva en Puerto Morelos y hasta ahora, más allá del discurso oficial, el Ayuntamiento Benito Juárez, del que depende el poblado, no parece estar interesado en el problema. Para una población de cerca de quine mil habitantes, se tienen apenas de 24 policías municipales y cuatro estatales, repartidos en dos turnos, es decir, que hay menos de un policía por cada mil habitantes; sólo hay dos patrullas en todo el pueblo.

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Nicolás Durán de la Sierra

Originario de la Ciudad de México (1960) estudió periodismo en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con cursos externos de filosofía e Historia de la Literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM Y de Economía en la Universidad Autónoma de Madrid, España.
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