Nicolás Durán de la Sierra

El Minotauro: Dragon Mart, costos políticos

La cachaza de las últimas semanas es agua pasada en el dédalo del Héroe del Egeo. Teseo se afana en la limpieza del gran salón en tanto que Ariadna, en la cocina, indica a cocineros y pajes como ha de servirse la cena en loor de Alexis Tsipras, el nuevo presidente griego, quien viene a presentar sus respetos a El Minotauro. Por su parte Marilyn Calipigia está echa un lío, pues no atina qué ponerse para la ocasión.

Debe decirse que en el Laberinto reina una febril actividad, y ello por dos razones: una, que la tal febril actividad en verdad reina en el dédalo y dos, la toral, porque el Escriba se moría de ganas de escribir la sobada frase; hasta llegó a pensar que vería a Caronte sin haberla usado, lo que sería gran baldón para su oficio. Además, el adjetivo da caché a la actividad. Una actividad que no es febril, convengamos, resulta sosa.

El caso es que en la dilatada oquedad de la cima del Monte Ida, corona de Creta, se espera el arribo del mandatario heleno. El Héroe tiene curiosidad por conocerle. Con sólo un mes en el poder, hizo lo que su antecesor no pudo hacer en años: elevar el ánimo de la afligida Grecia, contener a los acreedores germanos  y sajones y echar a andar la economía griega, la que muchos ya daban por muerta.

Hoy los comedores populares de Atenas tienen qué dar de comer a los miles de desempleados que dejaran las exigencias del Banco Europeo y se espera que para este año, con la paga extraordinaria a las pensiones mínimas, no sea necesaria la caridad oficial. Ángela Merkel, canciller alemana, protestó ya el decreto de Tsipras para detener la avalancha de privatizaciones  de empresas públicas en favor de la banca privada de Berlín.

Entre las medidas de austeridad adoptadas por el gobierno griego destaca el cobro de impuestos a las grandes empresas deudoras de la hacienda pública, la reducción a la mitad del parque vehicular oficial, incluidos aviones de la presidencia, y la creación de nuevas fuentes de empleo para maestros y médicos  con la reactivación de los programas de salud y educación para todos que había desarticulado el gobierno anterior.

Aquí podría hacerse un llamado al gobierno mexicano para que observe el modelo griego, pero de seguro todo redundaría en una pérdida de tiempo, porque al de Los Pinos ya le gustó su nuevo avioncito, que tan caro nos salió y porque Videgaray ya está harto de tantos y tantos reclamos y no sería cool que ahora le vinieran con el cuento de que los griegos saben mucho, ches pitagóricos, por eso nadie los quiere…

Se anotó que Marilyn Calipigia está hecha un lío porque no sabe qué vestir para la cena; la culpa se la atribuye a Ariadna por prohibirle usar de nuevo la túnica vaporosa con la que casi no se vistiera en la pasada bacanal. “La turgencia de tus senos distraerían al político y luego pierde el hilo de la plática” le dijo la amante mayor. “Turgencia la de los tuyos, que los míos están bonitos”, repuso la otra amoscada.

Razón tiene la cubana al no tolerar que digan que sus senos están turgentes, pues no están abultados. Bultos, los de papas. Podría decírsele, en cambio, que están opimos, de opimus, es decir fecundos, abundantes, ricos –en cualquier sentido-, pero ello tampoco agradaría a la cubana, quien no gusta de palabras “así como raras”. Para ella ‘chéveres’ sería la voz adecuada, por lo menos familiar, pero el voquible suena impropio.

No obstante, razón tiene Ariadna, pues con el asunto de los senos de la Marilyn se perdió el hilo del relato. Beneficioso sería regresar con Tsipras y su gobierno, pero aprovechando el desvío vayamos von rapidez a tópicos locales para que no se tache a la columna de extranjerizante. La aberración del Dragon Mart Cancún comenzó a cobrar costos políticos en este Quintana Roo  que no sería verde si se dejara en manos del empresariado.

De manera sorpresiva Guillermo Haro Bélchez,  titular de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, la Profepa, solicitó recién a la Secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales suspenda de sus funciones a Ludivina Menchaca Castellanos, delegada estatal de la Profepa, y a Omar González Castilla, delegado de la propia Semarnat, por haber autorizado de manera ilegal el proyecto Dragon Mart Cancún.

En el parte oficial dado a conocer hace unos días, la Profepa solicitó al Órgano Interno de Control de la Semarnat, una suerte de contraloría, se investigue y suspenda a los dos funcionarios por las “irregularidades” detectadas en la autorización del proyecto comercial, que es “cuestionable desde el punto de vista jurídico”, condición que  condujo a la clausura definitiva del mismo el pasado 27 de enero.

La suspensión de estos funcionarios, como se dijo, resultó sorpresiva y no tan sólo por lo inusual del procedimiento, sino por lo tardío. Desde hace dos años se sabía que los permisos otorgados al proyecto eran irregulares, por decir lo menos,  y que la delegada de la Profepa operaba a favor del Dragon Mart acatando instrucciones del hoy senador Félix González Canto, padrino del devastador proyecto. Era un secreto a voces.

Omar González, el delegado de Semarnat cesado y sujeto a investigación, fue titular de licencias y patentes de la Secretaría de Hacienda local antes de que se le habilitara, primero, como secretario estatal de Ecología y luego como delegado federal. Su nombramiento en este cargo fue criticado por diversos grupos ecologistas pues su ignorancia en lo que toca al medio ambiente es notable, aunque entendible.

Así pues, Ludivina Menchaca, lucidora militante del Partido Verde, y su contlapache don Omar González Castilla, primo de González Canto, están con un pie afuera. En la capital del país el escandalo es mayor y su obligada renuncia es inminente. Las “irregularidades cometidas”, eufemismo con que la Semarnat a sus abusos, son evidentes. Juan José Guerra Abud, el titular de ésta, tiene especial interés en lo que sucede en el Estado.

Mas antes de que se vayan los casi exfuncionarios, habría que preguntarles porque avalaron la devastación de manglares en Puerto Cancún –cerca de cien hectáreas- y la perdida de toda la ‘zona intermareal’ para tender un canal marítimo de más de un kilómetro en Punta Nizuc; o cómo fue que el hotel Paradisus de Playa del Carmen pudo remover sin autorización más de 400 metros de vegetación, o cómo… La lista es muy larga.

El Pvem es temible, sin duda. Bien haría el medio ambiente en temerles pues, enmascarados de ecologistas, son capaces de negociar hasta el pasto de los jardines. Ya en tema, resulta que al “remby” (a) Remberto Estrada, candidato del PVEM por el III Distrito – Cancún-, le enviaron como jefe de campaña a Juan Carlos Natale, diputado conocido como “el niño verde poblano” al que se acusa de estar al servicio de los ‘talamontes’ locales.

¿Habrá encontrado ya la bella Marilyn la vestimenta ad hoc para la cena en honor del mandatario griego? ¿Qué se le servirá de ambigú a Alexis Tsipras, quien es famoso por su sobriedad y porque, acaso en desafío a la derecha helena, en su despacho tiene colgado una gran fotografía del Che Guevara? Pues eso lo sabrá el lector de esta bien acicalada columna hasta la entrega por venir, porque esta se acabó.

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Nicolás Durán de la Sierra

Originario de la Ciudad de México (1960) estudió periodismo en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con cursos externos de filosofía e Historia de la Literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM Y de Economía en la Universidad Autónoma de Madrid, España.
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